martes 21 de diciembre de 2010

LA PRÁCTICA SENDERISTA EN LOS ESPACIOS NATURALES PROTEGIDOS DE ANDALUCÍA

LA PRÁCTICA SENDERISTA EN LOS ESPACIOS NATURALES PROTEGIDOS DE ANDALUCÍA

Rafael Flores Domínguez
Rondeño con vocación de serrano

Resumen de la ponencia presentada en las IV Jornadas Andaluzas de Senderismo: Senderismo y Espacios Naturales, llevada a cabo el sábado 11 de diciembre de 2010 en la ciudad de Atarfe (Granada), organizadas por el Club Senderos de Andalucía, de dicha localidad

A modo de presentación

La práctica del senderismo es una actividad sana y beneficiosa para el cuerpo humano, es la mejor de manera de romper con el ajetreo diario, con la prisas y con el estrés, es la mejor manera de imbuirnos en los paisajes y paisanajes de la infancia, de entroncar con nuestras raíces y ancestros, es la mejor manera de sentir sensaciones que nos ligan a la Naturaleza, a la Tierra y al Cosmos, de las que, a veces, olvidamos que somos parte…

Un brevísimo y somero repaso sobre el movimiento senderista en Andalucía y la creación de la Red de Espacios Naturales Protegidos.

Durante estos últimos 30 años, los andaluces hemos sido testigos de una acelerada transformación de nuestros patrones políticos, sociales, culturales. De una sociedad cuasi feudal, sumamente agraria y poco instruida, gracias a la llegada de la Democracia, al Estatuto de Autonomía y sobre todo a nuestra integración en Europa, hemos girado a un modelo de sociedad urbana, ávida por tanto de experiencias ociosas y una de ellas es la que nos trae: EL SENDERISMO.

En torno al senderismo en Andalucía, hay que saber que con el paso del tiempo y bajo la influencia de los clubes pioneros de nuestra Comunidad, pero sobre todo de los implantados en algunas regiones con tradición montañera como Cataluña, Vascongadas y Madrid, aquellos primeros grupos de amigos sienten la necesidad de congregarse y compartir experiencias bajo el paraguas de un ente que auspicie y fomente nuestra actividad, que defienda los intereses comunes del colectivo y que abra puertas a nuevas formas de vivir, sentir y amar la montaña. El boom en los últimos años, con la fundación de numerosos clubes por toda nuestra geografía y con la implantación de Programas de Senderismo en numerosos municipios, es más que manifiesto.

A la par que se afianza la práctica senderista en la sociedad andaluza, la administración autonómica toma conciencia de la importancia de nuestro patrimonio natural con la instauración de la (RENPA) Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía (Ley 2/89 de 18 julio, por la que se aprueba el Inventario de Espacios Naturales de Andalucía). Desde entonces, siendo la Red nuestra principal cancha de juego, se crean diversas infraestructuras como senderos de uso público, áreas recreativas, zonas de acampada libre autorizada, miradores, puntos de información, centro de visitantes, ecomuseos, etc que vienen a satisfacer las necesidades básicas.

Según algunos observatorios turísticos, el senderismo se ha convertido en estos últimos tiempos en una de las actividades más solícitas en los Espacios Naturales Andaluces y en algunos casos, como en los parques naturales Sierra de Grazalema, Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, y Aracena y Picos de Aroche por citar algunos, también en la más rentable.
Asistimos pues a un recurso emergente y dinamizador, que no sólo promueve la creación de empleo en las comarcas interiores de Andalucía (alojamientos rurales, restaurantes, industria artesana y agroalimentaria, empresas de turismo activo…), igualmente ayuda a estabilizar una demografía rural demoledoramente negativa en los 50 últimos años.
También en este sentido hay que reconocer que gracias al senderismo, la industria textil y de material de montaña ha encontrado un importante filón que satisface a la creciente demanda de los practicantes, pero mucho más a las multinacionales que engrosan con pingües beneficios sus cuentas corrientes.

Podemos decir sin temor a equivocarnos, que los senderistas andaluces han pasado de la simple práctica ociosa o deportiva, a ser los mejores conocedores de nuestro territorio, no sólo por patear los rincones más bellos e inhóspitos de Andalucía, también porque la práctica senderista se combina con la visitas a pueblos y ciudades. Igualmente, los senderistas somos la mejor fuente de sabiduría, ya que estamos en contacto con las personas mayores, las que nos trasmiten de manera oral todo el saber y acervo de una cultura que languidece por culpa del desarrollismo desaforado. Muchos senderistas han derivado en estupendos fotógrafos de la Naturaleza, en expertos micólogos, botánicos, geólogos, etc, por ello somos un puente de contacto directo de gran interés, tanto para las administraciones públicas, como los entes culturales y docentes de nuestra Comunidad.

Como en el arte flamenco, el colectivo senderista ha derivado en varios palos que podríamos resumir, a groso modo, en tres grupos:

Senderistas eventuales

En este grupo incluimos a aquellos turistas, que sin practicar asiduamente el senderismo, visitan eventualmente algún espacio natural, realizando los senderos de uso público más cómodos o conocidos.

Senderistas asociados a un club

Son habituales visitantes de nuestros espacios naturales protegidos, conocen bien los lugares que van a visitar, utilizan otros senderos no adscritos a la Red y planifican sus rutas haciendo uso de la información que les presta el club, la experiencia de otros compañeros, los foros montañeros y las páginas Web donde confluyen aquellos senderistas que comparten los tracks y waypoints recogidos en el GPS.

Montañeros

Son aquellos senderistas que han dado el “salto” y realizan actividades en la alta montaña. Tienen ciertos conocimientos y experiencia en técnicas alpinas, nivología, climatología, orientación, etc. Utilizan un material específico para la consecución de sus actividades: piolet, crampones, arnés, cuerdas, etc. Suelen participar en competiciones deportivas: carreras de montaña, escalada, barranquismo, esquí, etc.

¿CUALES SON LOS PROS Y CONTRAS, EN MI HUMILDE OPINIÓN, SOBRE LA PRÁCTICA DEL SENDERISMO EN LOS ESPACIOS NATURALES DE ANDALUCÍA?

Los Pros

  • La creación de una densa red de senderos de uso público en los Parques Naturales.
  • Las creación de infraestructuras básicas: puntos de información, áreas recreativas…
  • La Zonificación de los Espacios Protegidos.
  • La participación activa de los representantes de los clubes montañeros en las Juntas Rectoras de los Espacios Naturales Protegidos.

Los contras

  • La carencia de senderos de uso público en los Espacios Naturales Protegidos que no son Parques Naturales.
  • Diseños de senderos poco atractivos.
  • Muchos senderos son difíciles de localizar.
  • La carencia de una red de albergues y refugios de media montaña.
  • La falta de agilidad en la concesión de permisos en las zonas de reserva.
  • La discordancia en la señalética con otros organismos.
  • La ineficacia de algunos Centros de Visitantes y Puntos de Información.
  • La carencia de recursos humanos y económicos para una buena gestión de los Espacios Naturales.

OTRAS APORTACIONES PARA LA MEJORA Y VARIEDAD EN LA PRÁCTICA DEL SENDERISMO EN LOS ESPACIOS NATURALES

  • Políticas más agresivas impulsadas por los clubes y canalizadas desde la FAM para la defensa de los caminos públicos de Andalucía.
  • Continuidad en la implantación en Andalucía de una tupida red de senderos homologados: Senderos Locales, Pequeños Recorridos y sobre todo Grandes Recorridos.
  • Realizar un seguimiento continuo para la conservación y mejora de la red de senderos homologados.
  • Esgrimir nuevos esfuerzos para la unificación y homologación de todos los senderos.
  • Campañas desde los clubes y la FAM, para concienciar a los senderistas de que hay que consumir en los municipios.
  • Completar el calendario de salidas de nuestros clubes durante todo el año, incluso en verano, con la implantación de los senderos de agua, rutas matutinas y vespertinas.

miércoles 11 de agosto de 2010

RONDA ICONO DEL PAISAJE Y PAISANAJE ANDALUZ A TRAVÉS DE LOS CAMINOS

Rafael Flores Domínguez

Rondeño con vocación de serrano

Que Ronda y su Serranía son iconos del paisaje y paisanaje andaluz, nadie lo duda; tampoco es incierto que la mejor manera de conocer un territorio y sus esencias es inmiscuyéndose a través de las sendas, trochas, veredas y caminos que lo surcan. Precisamente, lo que pretende este humilde artículo, es revalorizar nuestras vías de comunicación (las de la Serranía de Ronda) como elementos patrimoniales de primerísimo orden y lanzar un pequeño toque de atención para que su protección, conservación, estudio y divulgación asegure su perpetuación y puedan ser legados a las generaciones venideras como testigos vivos, no sólo de las historias y leyendas que han encumbrado a Ronda y la Serranía a la categoría de tierra mítica, también como vínculos con los extraordinarios ecosistemas de nuestro entorno, algunos exclusivos del planeta Tierra, caso de los famosos pinsapares de Ronda, Yunquera, Tolox, Parauta, Grazalema y Genalguacil, de las insólitas sierras bermejas con sus numerosos endemismos botánicos, de los peculiares bosques de laurisilva asociados a los canutos ubicados en los alcornocales de Cortes de la Frontera, de los riscales de Júzcar y Cartajima con sus caprichosas e inverosímiles formaciones kársticas y como no, del propio Tajo de Ronda, símbolo universal de la Ciudad Soñada de Rilke.

De la extraordinaria biodiversidad serrana ya daban cuenta hace unos 27.000 años los primeros pobladores cavernícolas, legándonos unas extraordinarias pinturas rupestres, caso de la cueva de la Pileta, donde se manifiestan escenas de caza en un entorno sublime, y la variedad faunística existente: ciervos, cabras, bisontes europeos, caballos, peces, serpientes, etc. El periodo Neolítico supuso toda una revolución social. Tras un largo proceso evolutivo se imponen los incipientes sistemas productivos: agricultura y ganadería. El hombre se hace sedentario y las distintas tribus se aglutinan en diferentes asentamientos distribuidos por toda la comarca rondeña.

Será justamente en este periodo y ante la necesidad de establecer vínculos sociales, económicos y sobre todo afectivos, cuando se perfilan los primeros caminos, trochas y veredas, que debemos considerar de ahora en adelante, como el mejor banco de datos de nuestro devenir histórico.

Entre los siglos XI y VI a.c., Tartessos, el primer Estado organizado como tal de Occidente, arraigado en el ámbito más próximo al tramo bajo del río Guadalquivir, extendía por el este su área de influencia hasta la actual Serranía de Ronda; pero serán griegos, fenicios y sobre todo romanos, conocedores de los enormes recursos agrícolas, ganaderos, forestales y mineros de nuestros macizos montañosos, quienes desarrollen una extensa red de caminos, articulados bajo el eje central de las famosas calzadas romanas; entre ellas, la que conectaba Malaca (Málaga) con Arunda (Ronda) y Acinipo. Pero a buen seguro, la más trascendental, tanto por ser el nexo vertebrador de la comarca, como por acaparar en su rededor la mayor concentración de hitos arqueológicos, históricos y culturales, es la Vía Carteia (Gibraltar), Lacipo, Arunda (Ronda), Acinipo, con dos ramales que aprovechaban los pasillos naturales de los ríos Guadiaro y Genal.

En el largo y fructífero periodo de al Ándalus (711-1492) se fundan la mayoría de los pueblos que integran la Serranía de Ronda. También al legado andalusí debemos el definitivo afianzamiento y expansión de las antiguas y nuevas redes de caminos.

Tras esta exigua introducción a los orígenes de nuestros viales de comunicación, damos un salto en el tiempo y nos centramos en el siglo XIX. Acabada la Guerra de la Independencia (1808-1814), en Andalucía, y sobremanera en la Serranía de Ronda, se acentúa un lamentable proceso de decadencia, ya arrastrado desde la pérdida de la plaza de Gibraltar en 1704. Irremisiblemente nos vemos abocados a la pobreza y a un buen número de conflictos sociales que dan pie a la proliferación del bandolerismo y a la aparición del contrabandismo auspiciado por la colonia inglesa.

Desde este momento, los atónitos viajeros románticos (así era llamado el colectivo de ciudadanos pertenecientes a las más floridas e importantes familias europeas, principalmente británicos y centroeuropeos), se aventuran durante unos años y como parte de un proceso formativo, a recorrer Europa en el llamado Grand Tour.

Asistimos pues, a una revolución en la manera de ocupar el ocio y el asueto, al preludio de una actividad vinculada al deseo de descubrir y conocer otros pueblos, otras culturas y otros paisajes; al nacimiento e instauración de una de las primeras industrias a nivel mundial: El Turismo, concurriendo la Serranía de Ronda en sus albores, como uno de los escenarios destacados.

Los viajeros románticos hallaron en nuestro país el marco ideal para vivir una experiencia única, ligada al último reducto indómito de una Europa abocada al raciocinio y a la Era Industrial. Por suerte o no, de aquella apasionante época restan ciertos tópicos muy distorsionados o sobredimensionados, de los cuales no me queda más remedio reconocer, juegan un papel evocador que cautiva a propios y extraños.

Una de las vías de penetración hacia la sugestiva Ciudad Soñada era el conocido Camino Inglés, tortuosa y peligrosa travesía entre Gibraltar y Ronda, con parada y fonda a medio camino en Gaucín. Durante años, un buen número de militares británicos afincados en Gibraltar, formados en diferentes conocimientos, sintieron una enorme curiosidad por conocer Ronda (la ciudad enriscada en lo alto de una enorme peña horadada por el río Guadalevín y habitada por exóticos personajes), o por descubrir lugares tan pintorescos como la cueva del Gato, Las Buitreras o el Valle del Genal. La mayoría, por no decir todos, mostraron gran fascinación por las ferias, las corridas de toros, el cante, el folclore y ciertas tradiciones como la celebración de la Semana Santa.

Entre los viajeros más trascendentes a la hora de plasmar en sus escritos la realidad social, política y cultural de Ronda y la Serranía, citamos a eruditos de la talla de Rochfort Scott, Washington Irving o Richard Ford; aunque otros (vistos por la población autóctona como “gente rara”) nos visitaban por el interés naturalístico de nuestras montañas, ejemplos: Abel Chapman o Moritz Willkomm, siendo el más emblemático el botánico suizo Boissier, descubridor del pinsapo como nueva especie.

También recorrieron los senderos más inhóspitos e inaccesibles con el fin de estudiar la flora, fauna y geología de la Serranía, renombrados investigadores como Láynez, Simón de Rojas (el primero en reconocer al pinsapo, aunque no pudo publicar sus estudios debido a las revueltas antiliberales de la época de Fernando VII), Ceballos, Bolaños, Ducamp, Barbey (nieto de Boissier), Haenseler, Prolongo, Laguna, Macpherson, Domingo de Orueta padre e hijo y así una larga lista hasta entroncar con un coetáneo nuestro: Julian de Zulueta, recientemente elegido Premio Nacional de Medio Ambiente.

Llegados a este punto, hay que agradecer al consistorio, el satisfacer la demanda de algunos colectivos rondeños, rotulando diversos paseos de la Alameda del Tajo con los nombres de varios de estos insignes científicos.

Pero si hay un colectivo crucial en la definición y uso de los caminos serranos, ese es el que engloba a los arrieros. Ronda, en el siglo XIX, es la indiscutible capital comercial y de servicios de una extensa comarca que abarca a municipios de las provincias de Málaga, Cádiz y Sevilla. Cientos de arrieros con sus reatas de mulas cargadas con los más dispares productos (maderas, piñas, corchas, aceite, leche, esparto, palmito, almendras, higos, castañas, peros, vinos, verduras, frutas, quesos, cal, pescados, aguardientes…) llegan diariamente a la ciudad para abastecer los mercados. Por doquier proliferan las posadas y tiendas de toda índole y en los caminos toman protagonismo las ventas y ventorros, convertidos en mentideros de los aconteceres diarios y en improvisados escenarios donde se fraguan y modelan algunos de los cantes más señeros de esa expresión artística tan sui generis de Andalucía: El Flamenco.

Se dice que algunas zonas de la Serranía, como el angosto Valle del Genal, no conocen la rueda aplicada a un vehículo hasta el siglo XIX, y no de extrañar, con unas comunicaciones tan precarias y deficientes enmarcadas en un medio geográfico accidentado, no es raro que el oficio de arriero mantuviera ocupado a un alto porcentaje de la población.

Muchos de estos serranos, sumidos en la más absoluta de las pobrezas y seducidos por las ganancias que proporciona el contrabando con Gibraltar (telas, azúcar, tabaco y café básicamente), se dedicarán profesionalmente a tal menester o lo harán esporádicamente cuando el hambre aprieta. El enorme perjuicio económico que supone este comercio ilegal para las arcas del Estado, provoca un aumento de los controles policiales, lo que agudiza el ingenio de los contrabandistas que no dudan en jugarse la piel atajando por las trochas más alejadas y peligrosas. Este y otros desordenes desencadenados por los asaltadores de caminos, conocidos como bandoleros, tendrán una rápida respuesta con la creación en 1844 del Cuerpo de la Guardia Civil, también conocida como Benemérita.

Y que contar de las diferentes ferias de Ronda: la Real Feria de Mayo, instaurada en tiempos de los Reyes Católicos, por eso tiene el privilegio de ser la más antigua de Andalucía; la de Septiembre, dedicada desde 1954 al torero rondeño Pedro Romero y la de San Francisco, en el mes de octubre, tradicionalmente ligada a las transacciones de ganados porcino y equino. Ciñéndonos al primer y largo periodo que se extiende desde sus fundaciones hasta mediados del siglo XX, hay que saber que las ferias rondeñas fueron foco de atracción para miles de ganaderos y tratantes venidos de los más apartados rincones de nuestra Comunidad y del resto de España. En aquellos tiempos las vías pecuarias de la Serranía: Veredas, Coladas, Cordeles, Cañadas Reales, Abrevaderos, Contaderos y Descansaderos eran transitadas por un hervidero de pastores y ganados trashumantes (cerdos, caballos, burros, cabras, ovejas, vacas…), en un ir y venir por los campos y tierras de la Andalucía profunda. Desgraciadamente, este modus vivendi y la cultura asociada al orbe pecuario, languidece y desdichadamente, acabará por fenecer.

Mientras tanto y a pesar del secular aislamiento de la Serranía, la Ciudad del Tajo no para de crecer y embellecerse con notables y significativos edificios, más propios de ciudades mayores. El comercio rondeño, gracias a los formidables recursos agrícolas, ganaderos y forestales de la comarca, vive tiempos de prosperidad y esa circunstancia favorece el establecimiento de una burguesía adinerada.

Debido a estas y otras circunstancias, Ronda, nuestra hermosa y reluciente ciudad, tradicionalmente ensimismada en sus banalidades, mantiene desde entonces una ancestral deuda de gratitud y reconocimiento con la Serranía. No podemos olvidar que gracias al esfuerzo y tesón de nuestros paisanos, la Ciudad Soñada mantiene en las gráficas comparativas una diferencia abismal a su favor; sólo hay que echar un vistazo a los índices demográficos, demoledoramente descompensados. Es hora de remediar tal anacronismo y de reconocer lo mucho que le debemos a nuestros paisanos. Imaginaos al entrar en Ronda por el barrio de San Francisco, vislumbrar en la rotonda situada frente a las murallas y el pilar, una escultura alegórica al arriero. Estaríamos reproduciendo una imagen mil veces vivida y recordando a todos los serranos, que Ronda tiene memoria histórica, que desea reconciliarse con la Serranía y que aspira a ganarse el cariño de todos los habitantes de los encantadores pueblos que nos rodean. No sería un mal comienzo.

Inmersos en pleno siglo XXI, podemos decir que ya nada es como antes. La implantación de las nuevas carreteras, la aparición de los vehículos a motor, la llegada del tren y la mejora generalizada en las comunicaciones, han provocado el desuso en un buen número de caminos históricos. Por desgracia, o no, ni Ronda, ni la Serranía quedaron contemplados en los principales trazados y circuitos viarios de España, fruto ya se sabe, de su aislamiento y de cierto abandono institucional. Por el contrario, si que puede presumir de una de las mejores redes de senderos de España y sin menoscabar a otras comarcas, de la red más completa de Andalucía.

La calidad natural y paisajística de Ronda y la Serranía es más que patente y queda refrendada con la presencia en su territorio de tres parques naturales (Los Alcornocales, Sierra de Grazalema y Sierra de las Nieves), dos parajes naturales (Los Reales de Sierra Bermeja y Sierra Crestellina), así como dos monumentos naturales (Pinsapo de las Escaleretas y Cañón de las Buitreras). Sumémosle igualmente el Valle del Genal, paradigma que aglutina lo más sobresaliente del conjunto de estos parajes. Entonces categóricamente aseveramos que ninguna otra comarca andaluza osará presumir de tal condición.

Para conocer los valores naturales y etnográficos de estos espacios protegidos, la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía pone a disposición de la ciudadanía los llamados Senderos de Uso Público (50 en total), perfectamente señalizados e interpretados en todos los itinerarios.

El territorio de la Serranía se encuentra a su vez vertebrado por los caminos balizados que unen las poblaciones más cercanas entre si y éstas con los parajes emblemáticos. Estos viales se llaman PR-A (Pequeños Recorridos-Andaluces, distintivo blanco y amarillo). En nuestra comarca suman 54 propuestas.

Las siglas SL-A, corresponden con los Senderos Locales-Andaluces (distintivo blanco y verde) y tienen por misión dar a conocer, en un corto trayecto, lugares de interés próximos a una población. Conforman 13 rutas repartidas de la siguiente manera: 7 en Ronda, 5 en Grazalema y 1 en Cortés de la Frontera.

Si hiciéramos una analogía entre senderos y carreteras, los PR-A corresponderían con las carreteras nacionales y autonómicas y los SL-A con las carreteras comarcales y locales.

Siguiendo con el símil: ¿Y las autopistas del senderismo, existen en la Serranía? Ya lo creo que si, y son nada más y nada menos que 3, una de ellas de carácter internacional. Los denominados Grandes Recorridos (GR, distintivo blanco y rojo y letra E cuando es internacional) interconectan diferentes comarcas, regiones incluso países. Ronda tiene el privilegio de ver nacer el GR-243 Sierra de las Nieves, que une en 8 jornadas los pueblos de la Sierra de las Nieves. El GR-7 E-4 Tarifa-Atenas, pasa por Ronda y discurre durante 9 días por tierras serranas. Las rutas señalizadas adscritas a la comarca administrativa son gestionadas por organismos como el Grupo de Desarrollo Rural de la Serranía de Ronda y la Empresa Municipal de Turismo de Ronda.

Las Puertas Verdes por su parte, pretenden vincular las urbes andaluzas de más de 50.000 habitantes, con entornos rurales y naturales donde prime la calidad medioambiental. En el caso que nos ocupa y aprovechando la red de vías pecuarias deslindadas, entre ellas el Cordel de los Pescadores, hace escasas fechas se inauguró la Puerta Verde Marbella-Ronda, con un recorrido de 42,6 km.

Este artículo finaliza con un sincero reconocimiento a todos esos colectivos y grupos humanos que han forjado durante siglos los caminos de la Serranía, que han modelado con su impronta un paisaje y paisanaje únicos en el mundo, que han marcado con sus acciones, buenas o malas, el devenir histórico de la comarca. A ellos: arrieros y contrabandistas; monfíes, bandoleros, maquis y guardias civiles; cosarias, matuteras y diteros; cazadores y guardas; pastores, caleros, corcheros, neveros y carboneros; viajeros en general y especialmente a los senderistas. A todos, entendiéndolos a cada uno en su contexto, muchas gracias.

La leyenda del camino continúa.... Ronda, Alma de Andalucía

lunes 7 de junio de 2010

EL CAMINO

EL CAMINO

Rafael Flores Domínguez - Rondeño con vocación de serrano


Ahora que estamos en mayo, el que llaman mes de las flores, es tiempo propicio para disfrutar de los coloridos paisajes andaluces, en compañía de amigos, familiares o en total soledad y recogimiento. Seguro que cada uno de nosotros encuentra una motivación bien distinta para hacer algo tan ancestral, sano y natural como andar.

Hace unos días me hallaba por tierras del Entorno de Doñana recopilando datos y realizando fotos para un futuro libro de los Espacios Naturales Protegidos de la provincia de Sevilla, proyecto enmarcado en una nueva colección de guías de senderismo de la fecunda Editorial La Serranía. Mi sorpresa fue mayúscula cuando divisé a lo lejos, bajo la sombra de un vetusto acebuche, en la Cañada Real de Los Isleños, a mis amigos Rafael Lesmes y Aurelio Ortega: dos grandes aventureros, dos excelentes personas, dos inquietos andarines; sin duda, dignos herederos del espíritu soñador de los viajeros románticos que durante los siglos XVIII y XIX recorrieron la exótica Serranía de Ronda.

Tras el feliz encuentro y las preguntas de rigor: Por mi parte: ¿Mira, que hacéis vosotros por aquí? Por la de ellos: ¿Pero si es el Flores?, me cuentan con todo lujo de detalles los pormenores vividos en esta nueva historia, que les trae de Ronda al Rocio en tan sólo seis duras jornadas divididas en los 250 km que median entre la Ciudad Soñada y la aldea almonteña.


Mucho, muchísimo podríamos relatar de estos dos insignes personajes; de sus participaciones en la prueba de los 101 Km de La Legión, o en carreras competitivas bajo las siglas del club Km 1; pero venidos al caso, quisiera recordar aquella hazaña llevada a cabo por Rafael y Aurelio, cuando partieron de Ronda un 3 de septiembre de 2007 y tras completar 1.200 km a pie, llegaron un 6 de octubre a la capital gallega e icono de la cristiandad: Santiago de Compostela. Toda una proeza para estos dos jóvenes jubilados que les llevó a cubrir una media de 35,3 km al día, atravesando Andalucía en 7 días, Extremadura en 9, Castilla y León en 11 y Galicia en 7. A pesar de los pesares, cuando les preguntas por estas y otras gestas, siempre demuestran una gran humildad; una pauta más y signo inequivo de la grandeza y calidad humana de Rafael y Aurelio. No han hecho más que acabar esta travesía, cuando ya se han fijado una nueva meta: realizar el Camino de Santiago desde Roncesvalles.

Por todo esto y mucho más, en el verano de 2008, la Asociación Senderista Pasos Largos tuvo a bien y por unanimidad de su Junta Directiva, premiar a ambos con el: Bastón Senderista del Año 2008, máxima distinción que otorga desde hace ya 14 años el club montañero rondeño a las personas o instituciones que se han destacado en la defensa y promoción de nuestro entorno natural y sobre todo en el impulso del senderismo.

Tras el grato rato de charla y las consiguientes fotos para el recuerdo, nos fuimos alejando, ellos hacia Villamanrique de la Condesa, penúltima etapa de la travesía, y yo para la laguna de la Dehesa de Abajo, a ver pájaros y buscar senderos. No puedo dejar de esbozar una sonrisa al recordar lo que con ardiente deseo me decía Rafael: ¡nada más llegar al vado del Quema bautizaré a Aurelio como Trueno del Camino y el a mi como Jabato del Camino!


En los próximos días, miles y miles de peregrinos transitarán hacia la aldea del Rocio por esta tierra pródiga, icono de la Naturaleza salvaje europea. Tanto unos como otros y en un mismo escenario buscamos un fin, una quimera, un anhelo, un sentido; pero lo innegable y común a todos, es que no hay otra manera de conseguirlo sino hacemos antes EL CAMINO.

jueves 17 de septiembre de 2009

EL PARAJE DEL TAJO DE RONDA COMO RECURSO TURÍSTICO

Rafael Flores. Rondeño con vocación de serrano

Siempre he defendido la idea de que Ronda no debe subyugarse al modelo turístico tipo: Costa del Sol. Ni nuestro entorno natural, ni nuestro clima, ni nuestras comunicaciones, por citar algunos parámetros, se ajustan a ese escenario de progreso, tajantemente agresivo con el medio ambiente y con los valores etnográficos de la ancestral tierra de la Serranía: cantada, elogiada y descrita por los atónitos viajeros románticos de los siglos XVIII y XIX, que hallaron aquí, el último reducto indómito de una Europa abocada al raciocinio y a la Era Industrial.


Por suerte o no, de aquella apasionante época restan ciertos tópicos muy distorsionados o sobredimensionados, de los cuales no me queda más remedio reconocer, juegan un papel evocador que se infiltra y cautiva a propios y extraños.
Pues eso, que no se trata de enjaularnos en la Andalucía de “pandereta”, ni de “hacer ascos” a la búsqueda de una mejor calidad de vida y a los parabienes que nos ofrece el progreso; pero claro está, no debemos hipotecar nuestro futuro renunciando a nuestras raíces, a nuestra historia y a nuestra cultura, dibujada en la pulcra fisonomía de nuestros pueblos, en nuestros peculiares paisajes y en nuestras gentes.

Al manifiesto deterioro medioambiental y urbanístico de algunas zonas y pueblos de nuestro país, si no se pone rápido remedio, le seguirá un progresivo desarraigo cultural, la apatía, el desinterés, el desorden, el caos y finalmente la inexorable desaparición de esta milenaria sociedad.
Quien tenga a bien leer mis artículos, ya se habrá percatado de mis numerosas proposiciones a nivel comarcal, (Piensa global, Actúa local) relacionadas con los recursos alternativos, emergentes o escasamente desarrollados. Sinceramente, creo que se pueden alcanzar las mismas metas y grados de bienestar que las sociedades más avanzadas del planeta, sin tener que copiar esos modelos de desarrollo aparentemente geniales, pero realmente cancerigenos; sin rehusar de nuestro acervo, apuntando firmes al futuro, con la ideas claras y depositando nuestros esfuerzos en las propuestas del progreso sostenible.

Vamos al grano. Todos, absolutamente todos, admiramos y quedamos perplejos ante la magnificencia del paraje natural del Tajo de Ronda, obra insigne de la madre naturaleza, acicalada por mano del hombre y por el paciente discurrir de las aguas del Guadalevín en una titánica obra erosiva. La estampa es única e incomparable y cautiva a quien lo admira. No voy a descubrir nada nuevo si comento que es el monumento (la garganta, el paraje y el Puente Nuevo) más fotografiado de Ronda.
A pesar de todos sus atractivos, como el centro de interpretación del Puente Nuevo, la Mina de la Casa del Rey Moro, el paseo de los Ingleses o el Asa de la Caldera por nombrar algunos, podemos afirmar que con una acertada gestión y aplicando una buena dosis de originalidad, podríamos convertir el Tajo de Ronda en un escenario multiaventura, donde tendrían cabida un buen número de actividades relacionadas con el deporte de montaña y la educación medioambiental.
Muchos rondeños sabrán ya, que hace unos meses se equipó el cañón del Tajo como barranco deportivo; probablemente, el primero del mundo que discurre por las entrañas de una ciudad. Algunas empresas de turismo activo, con el beneplácito y visto bueno de la Empresa Municipal de Turismo de Ronda y del propio Consistorio, han comenzado a explotar este nuevo recurso turístico-deportivo, que sin duda está redundando en un aumento de la actividad de estas empresas y en la contratación de monitores especializados, con lo que se ha conseguido crear algunos puestos de trabajo. Por suerte, las otroras putrefactas aguas del río rondeño, ahora corren limpias; tan sólo hay que esperar a la llegada de las lluvias para que en poco tiempo desaparezcan los lodos acumulados en el lecho. Otro atractivo de interés que sumar en este teatro de las delicias para los amantes de las fuertes emociones, lo situamos en las vías ferratas situadas por encima de los molinos. Todos sabremos a que nos referimos si hablamos de las “grapas” que suben desde los antiguos molinos, hoy sepultados por las rocas caídas en el terremoto de 1917, hasta la plataforma donde se yergue el arco del Cristo. La modalidad de la escalada por “vías ferratas” tiene gran tradición en los macizos europeos y ahora ha desembarcado en nuestras tierras, auspiciada entre otros, con fondos provenientes de la Diputación Provincial de Málaga, que a través del estudio de definición que realiza la Asociación Senderista Pasos Largos, dotará a ciertos enclaves de la Serranía de Ronda con 10 vías de diferentes niveles.

En otros parajes naturales notables como pudieran ser Picos de Europa (Garganta del Cares), Sierra Nevada (Cahorros de Monachil) o la sierras de Cazorla y Segura (Río Borosa - Cerrada de Elías), se han habilitado unas pasarelas con barandillas asidas a la pared de la roca, que atraviesan estos cañones por encima del lecho del río, convirtiendo dichos “caminos de agua” en los más seductores y visitados senderos de, ¡ojo! estos parques nacionales (los dos primeros) y natural (el tercero). Os imagináis ese trayecto, bajo las impresionantes paredes y casas colgantes del Tajo, desde los baños árabes, pasando por debajo del mismísimo Puente Nuevo, hasta la casa de Manolillo, junto a la Cuesta del Cachondeo. Estoy absolutamente seguro de la viabilidad de este peculiar proyecto y de las consecuencias, más que positivas, para la economía local. Si además finalizan de una vez por todas el empedrado y adecentamiento de los caminos de la Puerta del Viento y el de bajada a la Central Eléctrica, pues mejor que mejor.
Parece ser que se están dando los primeros pasos para dotar al paraje del Tajo de Ronda con algunas infraestructuras relacionadas con el turismo ornitológico, como pueden ser paneles informativos, casetas de avistamiento, etc. Este filón nos deparará importantes y felices noticias a corto plazo; sobre todo, gracias al tesón y empeño de organismos como el Centro de Iniciativas Turísticas de la Serranía de Ronda, que no para de promocionar en ferias especializas y en los foros pertinentes, un sector compuesto por consumidores de gran poder adquisitivo. En cuanto a la riqueza floral del paraje del Tajo de Ronda, no hay duda alguna. Ya apunté en el número 34 de la Revista Puente Nuevo, en el artículo titulado: Algunos apuntes e ideas sobre la gestión de la flora silvestre de la ciudad de Ronda, ciertas ideas como la instauración de un recorrido botánico por el camino de los Molinos hacia el barrio de San Francisco, dotado con tablillas informativas, paneles explicativos y el soporte de una pequeña publicación sobre la identificación de la flora silvestre del lugar.

Lo que si es una pena, es que los viejos molinos (a medio restaurar tras el paso de varias escuelas-taller), estén como están: abandonados e infrautilizados. Que prueben a ofrecerles la gestión a algunas de las empresas de turismo activo de la ciudad, estoy sumamente convencido de que podrían reconvertirse en centros catalizadores de todas las actividades expuestas, en albergues para los senderistas que hacen parada y fonda en Ronda realizando algunos de los grandes recorridos, como el GR-7 Tarifa-Atenas o el GR-243 Sierra de las Nieves; por que no, en algún hotel rural de gestión municipal. Para todas estas funciones y para más, hay edificios de sobra.

Para finalizar y a la par de ciertas noticias aparecidas recientemente en los medios locales de comunicación, quiero dejar claro mi total apoyo (como tambien sugerí en otro artículo de Puente Nuevo de hace unos años), a la idea de iniciar los trámites y ajustarnos a los parámetros establecidos, para conseguir la declaración de Ronda como ciudad Patrimonio Mundial de la Humanidad; en cierto modo, parte de nuestro término municipal, incluido en la Reserva de la Biosfera de la Sierra de las Nieves, ya lo es. También recomendaría a nuestras autoridades que se estudie la petición de inclusión del paraje del Tajo de Ronda en la RENPA (Red de Espacios Protegidos de Andalucía), como Monumento Natural. Todos los serranos conocemos o hemos oído hablar del Pinsapo de las Escaleretas en Parauta o del Cañón de las Buitreras ubicado en los términos municipales de Cortes de la Frontera, Benalauría y Benarrabá. Pienso que esta figura protectora es la más idónea y beneficiosa para este enclave.
A sabiendas de que levanta cierta controversia, no quiero dejar de citar el antiguo proyecto de funicular en el Tajo de Ronda. Famosos son el del cerro Calamorro, en el municipio de Benalmádena y bastante lejano, el de Fuente Dé, en el ya citado parque nacional de Picos de Europa. Bueno, bueno, ese sería un tema apasionante, del cual habría que estudiar sus pros y contras… mejor, lo dejamos como está.

En definitiva: somos ricos en recursos naturales pero parece que nuestros munícipes lo ignoran, o mucho peor, no han sabido valorarlos, o quien sabe; quizás desconocen todo este potencial. Ahí está como ejemplo claro de lo que digo los Montes de Propios de Ronda en el municipio de Cortes de la Frontera, cuyos beneficios por la venta de las corchas son ridículos (y mira que se vanaglorian de ellos) al no existir una empresa municipal que gestione sus recursos forestales y agroganaderos en los sectores primario, secundario y terciario.
Para suplir tantas carencias: imaginación, planificación y ganas de trabajar.

jueves 16 de julio de 2009

FRASQUITO MOLINA Y LOS QUE LE ANTECEDIERON COMO GUARDAS DEL MONTE PINSAPAR DE LA SIERRA DE LAS NIEVES DE RONDA

Rafael Flores Domínguez
Rondeño con vocación de serrano

Quizás, muchos rondeños desconocerán que hasta fechas no muy lejanas, los pinsapares situados en las cañadas del Cuerno, Enmedio, Canalizo y Ánimas, incluidas actualmente en el Parque Natural Sierra de las Nieves y pertenecientes al término municipal de Ronda, formaban parte de los Montes de Propios de nuestra ciudad, es decir, constituían una parte del patrimonio del todos los rondeños, como es el caso de los Montes de Propios en tierras de Cortes de la Frontera, de donde nuestro consistorio saca unas buenas rentas cada verano por la extracción del corcho.
Volvamos al tema que nos atañe. La reseña escrita más antigua sobre los pinsapares de Ronda es del licenciado Juan de Paradas, allá por el año 1570, cuando se plantean ciertos conflictos por los deslindes con algunas fincas privadas del entorno.

El llamado Monte Pinsapar de la Sierra de las Nieves ocupaba unas 750 ha y en la mayor parte de su área se enseñoreaba nuestro insigne abeto. Desgraciadamente y debido a las actividades incontroladas de carboneros, a la poda de ramas de pinsapos por parte de los neveros, a los incendios forestales y sobre todo, a la abusiva carga ganadera, la situación de este peculiar árbol durante el siglo XIX llegó a un extremo tal, que estuvo a punto de desaparecer. Así lo denunciaron algunas instituciones científicas e ilustres ingenieros de montes, como Antonio Laynez en 1858 o Máximo Laguna en 1867. Si sabemos que el Monte Pinsapar tuvo guarda desde principios del siglo XIX. A través de los documentos consultados, descubrimos que el primero conocido fue Francisco Ponce, el cual ejerció su cargo desde 1809 hasta 1820, cuando se le destituyó por un caso de corrupción al cobrar un dinero en nombre del Corregidor de Ronda, D. José Gregorio de Aragón. Le precedió un tal Antonio Ruiz. Tras un periodo sin vigilante y vigilancia se ofrece para el empeño Benito Gil Barea, capataz de los pozos de nieve, quien pasa largas temporada en la sierra y observa como vecinos de Yunquera y Tolox talan numerosos pinsapos, hasta el punto de haber asolado algunas parcelas. Tras un acuerdo, cumplirá la función encomendada a cambio del aprovechamiento de los pastos del pinsapar.

Por las denuncias planteadas sobre vecinos de Yunquera y Parauta, que fueron sorprendidos con cargas de leña, conocemos que Salvador Vela fue guarda en 1865 y Francisco Muñoz en 1837. De esta manera nos plantamos a principios del siglo XX, cuando Francisco Molina García, conocido cariñosamente como Frasquito el guarda, asume las funciones de control del pinsapar rondeño. En 1945, la finca Monte Pinsapar de la Sierra de las Nieves, perteneciente a los Montes de Propios del Excmo. Ayuntamiento de Ronda, fue adquirida por el Estado, como condonación de la gran deuda que mantenía el consistorio rondeño con esta institución. Desde ese momento, Francisco Molina deja de ser funcionario municipal, para ingresar en la Guardería Forestal del Cuerpo de Montes.

Para saber más del tema, recomiendo la lectura del libro: Ordenación y aprovechamiento de los pinsapares rondeños durante el siglo XIX. La memoria de Antonio Láynez, de Manuel Becerra Parra, publicada por Editorial La Serranía.

De aquella época hemos legado los restos de la choza donde Francisco pasaba largas temporadas. El lugar no puede ser más idílico, con vistas a las sierras Hidalga y Blanquilla, bajo la sombra del pinsapar y junto a la fuente del Pinar, conocida igualmente como de Molina. Hay que saber que a petición de la Asociación Senderista Pasos Largos y con la colaboración de la Delegación Provincial de Medio Ambiente en Málaga de la Junta de Andalucía, se llevó a cabo un homenaje en forma de placa, ubicada en un monolito en las inmediaciones de la choza.


Para apreciar los grandes valores humanos de este rondeño, hemos extraído el siguiente texto del libro: Sierra de las Nieves. Guía del excursionista, de Editorial La Serranía, cuyos autores son Rafael Flores Domínguez y Andrés Rodríguez González.


Y para comenzar nada mejor que hacerlo con un personaje del pueblo y de una enorme categoría humana como fue Francisco Molina, el primer guarda del pinsapar de Ronda. “...Después de unas lomas entre 1200 y 1300 m alt. y ya en la Sierra de la Nieve, entramos en las consocietas de Abies pinsapo casi tocando con la casita de Molina y choza, situadas junto a la fuente del Pinar. Aquí tiene Frasquito el entusiasta guardador del pinsapar un reducido albergue que él se ha construido para protegerse de las inclemencias de la Naturaleza durante el desempeño de su misión (Depende de la Guardería Forestal del Cuerpo de Montes. Hace ya tiempo que una sociedad y elementos culturales de Málaga se interesan por que el pinsapar sea declarado Parque Nacional. Pero nada se ha conseguido todavía). Es Francisco un hombre franco, cordial y entendido, muy amante de sus pinsapos como admirador de su mérito; nos atendió admirablemente y debo advertir que no hay necesidad de recomendación para ello, pues le basta saber que uno se interesa por los pinsapos para que le sirva y atienda y le colme de atenciones. Molina conocía muy bien a Gros a quien había acompañado años atrás en la búsqueda de Atropa baetica por estas sierras...”. Con estas palabras describía José Cuatrecasas en 1930 su encuentro con Frasquito Molina, nuestro personaje, en el artículo “Una visita al pinsapar de Sierra de la Nieve”, publicado en el Butleti del Institució Catalana d´Historia Natural, 2ª serie. No es la única referencia, se sabe que acompañaba gustoso a cuantos investigadores o curiosos se acercaban por el pinsapar de Ronda; existen textos y fotos que así lo atestiguan, una de las más interesantes por su valor histórico fue realizada por Barbey en 1930 y muestra al guarda Molina con Ceballos, Martín Bolaños y Roger Ducamp en la Sierra de Las Nieves (en el libro “A través de los Bosques de Pinsapo de Andalucía”).
Frasquito era un entusiasta guarda del pinsapar, los botánicos lo estimaban por su amabilidad y atención, pero también la gente de Ronda; según cuentan sus familiares directos, José y Miguel Molina González, Frasquito recogía leña para traerla al asilo de ancianos de Ronda, ciudad en la que vivía (Calle Real, 11) y donde bajaba una vez a la semana. Francisco Molina García (Frasquito el Guarda) tenía 11 hermanos, él era el cuarto de mayor edad. Se casó con Antonia González de quien tuvo un hijo llamado Miguel; después de enviudar volvió a contraer matrimonio con Concha García Fernández de quien tuvo tres hijos, Antonia, Eduarda y Rafael. Fue guarda unos 50 años si contamos los anteriores y posteriores a la Guerra Civil. Con su caballo de nombre “Picúo” y su perro setter inglés llamado “Yanqui”, cuidó el pinsapar bajo las órdenes, muchos años, del ingeniero-jefe Eladio Caro, quien, por cierto, en el año 1914 realizó un inventario de la riqueza forestal del pinsapar rondeño y propuso su declaración como Monumento Nacional. Francisco fue persona querida y respetada hasta por los bandoleros Flores Arrocha y Pasos Largos con los que convivió en la zona. Aún se conserva la “Fuente de Molina” junto a la que tenía la choza; en un enorme pinsapo se construyó un asiento a modo de mirador y las raíces descarnadas de otro servían para la casa de su perro “Yanqui”. También se conserva la pileta tallada en la raíz de un pinsapo muerto donde bebía el perro. La fuente no está lejos del actual Refugio de Quejigales que entonces se llamaba “Cortijo de Las Tablas”. Murió con más de noventa años. Un hermano de Frasquito, de nombre Cristóbal, fue el primer guarda de la Alameda de Ronda, a éste le siguió en el cargo su hijo. Gracias a la amabilidad de sus dos sobrinos, nonagenarios pero con buena memoria y salud, hemos podido recopilar estos datos. Nuestro agradecimiento más sincero a ellos y a su nieto Jesús Molina. Francisco es recordado hoy día con su nombre rotulado a una glorieta de la Alameda del Tajo de Ronda.


El pasado domingo, 14 de junio, los miembros de la Red de Voluntarios Medioambientales del Parque Natural Sierra de las Nieves, a la cual pertenezco desde su fundación, acometimos la restauración testimonial de los restos de la choza. Para ello pusimos en práctica las técnicas aprendidas en unas jornadas formativas celebradas en Monda, sobre la construcción de muros en piedra seca. La actividad fue todo un éxito y de esa manera hemos rendido homenaje a Francisco Molina y a todos aquellos guardas, ingenieros e instituciones que lucharon por defender la joya vegetal más preciada de Ronda y la Serranía: El pinsapo.


Que la impronta de estas ilustres personas sirva de motivación y ejemplo a nuestros gobernantes locales. A ver cuando se dan cuenta, que el paisaje es nuestro principal patrimonio, espejo de nuestra historia, recurso de gran futuro y sin duda alguna, nuestra principal seña de identidad.







































martes 2 de septiembre de 2008

EL BARRANCO DEPORTIVO DE ZARZALONES






















Recordaran algunos de nuestros lectores que en el número 21 de la revista Puente Nuevo, publicado en el mes de junio de 2004, firmé un artículo titulado “Descenso de ríos y barrancos en la Serranía de Ronda”. En el mismo enumeraba las posibilidades que tienen nuestros ríos en relación con el descenso de barrancos. Hasta fechas relativamente recientes esta modalidad deportiva sólo se practicaba en los caudalosos ríos del norte de la Península Ibérica, donde la tradición montañera está más arraigada.

El primer barranco, en este caso un cañón, habilitado en nuestra comunidad para su descenso fue el de las Buitreras, que se desarrolla en el río Guadiaro, en los términos municipales de Cortes de la Frontera (Cañada del Real Tesoro-El Colmenar), Benalauría y Benarrabá. La belleza del entorno, la presencia constante de agua y la diversión que proporcionan sus destrepes, rápeles, saltos y pozas le avalan para considerarlo como el “santuario” de los barrancos Andaluces. Desde hace unos años y gracias a sus excepcionales valores medioambientales se ha integrado en la RENPA (Red de Espacios Protegidos de Andalucía) bajo la figura de Monumento Natural.

En años sucesivos se fueron equipando otros barrancos como el de la garganta de Río Verde, el de las angosturas del Guadalmina, el Cambullón de Vélez, La Rejía y la Sima del Diablo. Con la incorporación del barranco de Zarzalones, situado en el término municipal de Yunquera, en plena Sierra de las Nieves, los barranquistas tenemos la posibilidad de elegir entre sietes opciones muy distintas y diferentes, ya sea por el grado de dificultad, la cantidad de agua o la estación del año apropiada para su realización.

El arroyo de Zarzalones nace en la Sierra del Pinar de Yunquera, más concretamente en el amplio horcajo que recoge las escorrenterías de los arroyos del Hueco, Pasada de la Encina y de las cañadas de Juanisco Huelva, Zarzalones y de la Violeta, estás últimas cubiertas por el pinsapar más extenso del mundo, a cuya espalda caen los vertiginosos tajos de Guajarajaz, de Añicle y de la Caína, cuya leyenda cuenta que la Santa Inquisición arrojó por este cantil de 100 metros a una mujer de escandaloso comportamiento, para escarmiento de los pobladores de Yunquera y Tolox. Todos ellos se asoman a la magnánima cañada de las Carnicerías, que hienda la sierra profundamente, separando a la Sierra de Tolox, con el Torrecilla es su punto cimero, de la Sierra del Pinar. El arroyo de Zarzalones da pie a Río Grande, que recibe en el puente de las Millanas, en la carretera A-366 Ronda-Málaga, entre Alozaina y Coín, al río de los Horcajos o Alfaguara, que tiene su cabecera en la mencionada cañada de las Carnicerías. Río Grande riega una amplia zona de cultivos de cítricos antes de afluir al río Guadalhorce, aunque la construcción de una controvertida presa, tiene en pie de guerra a los habitantes de este populoso valle.

Volviendo al tema que nos ocupa, nos centramos en el arroyo de Zarzalones, cuyas aguas discurren por el interior de la tierra, ya que la naturaleza caliza del terreno, que es muy porosa, motiva que las aguas se filtren y no sean superficiales; pero la cuestión cambia a partir de la cueva de Zarzalones, situada en el mismo cauce del arroyo, a unos 500 m de altitud, bajo un cantil de gran altura. Aquí surge el agua a borbotones, aunque su caudal depende del régimen de lluvias. Se estima una media de 725 litros por segundo, por lo que es el segundo río en importancia de la Sierra de las Nieves, tras el portentoso Río Verde, que expulsa 750 litros por segundo. Está comprobado por los trazadores que las aguas que manan de esta surgencia proceden del acuífero denominado Nieves-Yunquera, que recoge las precipitaciones que se producen en la sierras de la Nieve y Tolox, cuya media supera al año los 1.600 litros por metro cuadrado, situando a este sector de la Serranía de Ronda, junto a la sierra de los Pinos de Cortes de la Frontera y sierra del Pinar en Grazalema como los puntos más lluviosos de Andalucía. La cueva de Zarzalones tiene inundada una gran parte de sus galerías, por ello los espeleólogos han encontrado en este lugar un reto más para intentar descubrir el alcance de los sifones, con la hipotética y poca probable posibilidad de conectar esta cueva con las simas más importantes, en cuanto a desarrollo vertical, de Andalucía. Todas se ubican en la meseta de Quejigales y sierra de Tolox, muy cercanas entre ellas, por encima de los 1.750 m de altitud. Las principales son el sistema de las Nieves (sima Gesm -1.101 m / sima de la Luz -1.112 m), sima Prestá (-800 m) y sima del Aire (-700 m). Los buenos aficionados del programa de TVE “Al Filo de lo Imposible” pudimos gozar esta pasada temporada de un par de capítulos dedicados a la exploración de estos sifones, bajo la experta batuta de los miembros del GES de la SEM (Grupo de Exploraciones Subterráneas de la Sociedad Excursionista de Málaga). En estos momentos los espeleobuceadores han explorado más de 2 kilómetros de galerías, llegando a una máxima de -92 m, por lo que el sifón de Zarzalones es el más profundo de Andalucía.

Con tales precedentes, un reducido grupo de Pasos Largos nos dirigimos el día 14 de agosto de 2008 a Yunquera con la idea de disfrutar del descenso deportivo del barranco de Zarzalones, cuya exploración y equipamiento se lo debemos a Cuco, gerente de Pangea Active Nature, empresa rondeña dedicada a la multiaventura, que se ha convertido en un referente del turismo de naturaleza a nivel andaluz.

El acceso al punto de partida parte desde el área recreativa y deportiva Los Arbolitos, muy cerca de la Torre de Yunquera, que es punto de información del parque natural Sierra de las Nieves. La pista forestal, a tramos asfaltada, está señalizada con balizas del recorrido en bici de montaña Yunquera-Porticate. Desde un primer momento gozamos de unas vistas envidiables al valle del Río Grande, jalonado de terrazas y bancales cubiertos de huertos, frutales y cultivos de cítricos, aunque por estos parajes situados a mayor altura hallamos olivos y almendros en las zonas de solana y castaños, alcornoques, quejigos, pinsapos y viñedos en las laderas más umbrías. Si vas por Yunquera, no dejes de probar o comprar el rico mosto de uva blanca, que por estos lares elaboran con gran sabiduría. En el trayecto podremos pararnos para beber las aguas de las famosas fuentes de Maga Juan y Trojilar, la primera deriva sus aguas a través de una entramada y laberíntica red de acequias moriscas a los huertos cercanos, la otra tiene fama de abrir el apetito a los niños y niñas desganadas. Aunque hay que desviarse antes, la pista continua hasta la ermita de Porticate, un lugar idílico rodeado de montañas cubiertas de castañares y pinsapares, donde mana una portentosa fuente que lleva sus aguas a varias albercas, que distribuyen a su vez el agua a los huertos del octogenario Pedro Elena Vázquez, un tolito, residente desde hace muchos años en Yunquera y con quien es un verdadero lujo y deleite conversar. Aquí, como en otros lugares de la Sierra de las Nieves se nota la impronta de la cultura andalusí, para quienes el agua era un don bendito excluido de cualquier tipo de especulación, y que nos legaron el concepto, hoy en crisis, del huerto-jardín.

Antes de llegar al mismo lecho del río hay que dejar el coche y acercarse por un precioso sendero, con escalones en algunos tramos, hasta la presa de derivación de la cercana central eléctrica San Pascual. De seguir una acequia cauce arriba, nos toparíamos con la cueva de Zarzalones, sin duda, un paraje muy atractivo e interesante. Para realizar el descenso se hace necesario contar con un traje de neopreno, casco, arnés, ocho, cabo de anclaje, mosquetones, y una cuerda de al menos 20 metros. Podemos catalogarlo de dificultad baja, muy apropiado para iniciarse en este deporte. Es de corto recorrido, a penas un kilómetro, pero tiene todos los alicientes para que la actividad sea una experiencia inolvidable. No faltan los rápeles, destrepes, saltos y toboganes; todo ello aderezado con un caudal, que a la altura de la época del año en la que nos encontramos, enrojecería a mas de uno de los vanidosos ríos norteños. La actividad finaliza en el llamado charco Verde, lugar frecuentado antaño por los habitantes de Yunquera, como zona de baño.

Siempre recomendamos a los interesados en este deporte que contacten con los profesionales que se dedican a esta actividad de aventura, pues dispondrán de un seguro de accidentes, del material adecuado y de la compañía de expertos monitores. En Ronda tenemos la suerte de contar con la empresa Pangea Active Nature, compuesta por naturales de la zona, con quienes la diversión y la seguridad están garantizadas. Ya podemos afirmar que la Serranía se ha convertido, junto a Sierra Nevada, sierras de Cazorla y Segura y sierras Tejeda y Almijara, en punto obligado de visita de barranquistas venidos de todas las partes del mundo. Contamos pues, con un nuevo recurso emergente relacionado con el turismo de naturaleza que ahora necesita de todo el apoyo y promoción por parte de nuestras autoridades, que parecen no ver mas allá de donde llega una pelotita.

Si quieres tener más información y ver fotos de los barrancos deportivos de la Serranía de Ronda, visita estos espacios de internet:

- http://grupoextremo.blogspot.com
- www.pasoslargos.com
- www.actionman4x4.com

NOS VEMOS EN LAS MONTAÑAS

sábado 16 de agosto de 2008

ALGUNOS APUNTES E IDEAS SOBRE LA GESTIÓN DE LA FLORA SILVESTRE DE LA CIUDAD DE RONDA



Rafael Flores Domínguez
Rondeño con vocación de serrano

Desde hace unos años acá, asistimos con benevolencia durante los últimos días de la primavera, a las cíclicas labores de limpieza vegetal en los espacios marginales, cunetas, muros y taludes situados, tanto en la ciudad como en las entradas de Ronda, dentro de un plan de adecentamiento y prevención ante los incendios, que efectúan las cuadrillas de operarios del Ayuntamiento de Ronda. Ante esta iniciativa, nada o casi nada se puede objetar, aunque si se me ocurre que, por aquello de los malos tiempos que corren para las arcas municipales y la imperiosa necesidad de ahorrar, se podrían tomar una serie de medidas, cuanto menos novedosas y originales, con la única y sana intención de auspiciar y mantener una red de jardines de la flora silvestre, añadiendo un concepto totalmente distinto al que tenemos sobre el jardín tradicional, que en el caso que nos ocupa, reinventaría los posibles y múltiples escenarios, que bien pueden ser los arcenes de las carreteras, los muros y murallas, y enclaves tan singulares de nuestro entorno como la cuesta de los Molinos, el paseo de la Planilla, los paseos de las cornisas del Tajo (desde el de los Ingleses hasta el Parador Nacional de Turismo de Ronda) o el camino de los baños árabes al barrio de San Francisco, por sólo citar algunos ejemplos. Sin duda, conseguir un jardín gratuito, que se renueva constantemente con las distintas especies que florecen durante la eclosión primaveral, tendría una indudable vocación turística, aportando a los numerosos visitantes, especialmente, a los amantes de la botánica, la posibilidad de conocer in situ, y de manera muy cómoda, la gran variedad taxonómica de nuestra flora silvestre. Y que decir de la vertiente docente, de la que se podrían beneficiar los escolares rondeños y serranos, dándoles a conocer una parte de los valores naturales que atesora la Serranía de Ronda, sin tan siquiera salir del casco urbano.
Para tal fin se requeriría de unos estudios de viabilidad, para lo que no me cabe duda, están perfectamente cualificados los magníficos profesionales adscritos a la Delegación de Parques y Jardines del consistorio rondeño. Ni que decir tiene que, dado que soy un profano en estos temas, pido disculpas por mi atrevimiento, pero estoy convencido de que otras personas cualificadas o entidades afines, sabrán tomar el relevo para corregir, modelar y enriquecer esta modesta propuesta.


APUNTES:

- Al segar el matorral seco que puebla las cunetas y muros, no solo se están sajando las malas hierbas y el forraje; al amparo de éstos, sobreviven otras especies florales silvestres de importancia, no solo estética, también ecológica; ya sea por ser plantas aromáticas, endémicas e incluso protegidas, como las orquídeas.

- En algunos casos, las plantas silvestres tienen una floración más duradera que las típicas y ya conocidas, pero no pueden florecer al ser arrancadas antes de su eclosión, con lo que perdemos la oportunidad de tener un vivero gratuito y la perpetuidad de la especie.

- Algunas de las cunetas e isletas quedan despobladas de toda vegetación, con lo que el efecto pretendido es el contrario; mostrando un aspecto desolado y árido, con algunos signos de erosión.


RELACIÓN DE LA FLORA SILVESTRE Y SU LOCALIZACIÓN:

- En la entrada a Ronda por la A-376 desde Sevilla, (zona de la Dehesa), se observan en las isletas: Anchusa azurea, Phlomis purpurea, Antirrhinum majus, Echium albicans, Silene colorata, Reseda alba, Fumaria officinalis, Linaria latifolia, Papaver sonmiferum, Daucus carota, todas de indudable belleza ornamental. En muros y taludes de esta carretera también crecen el Thymus capitatus y mastichina, ambas aromáticas; además hallamos: Trachelium caeruleum, Allium rotundum, etc. esbeltas y de floración duradera.

- En la entrada a Ronda por la A-376 desde San Pedro de Alcantara, hemos observado otros interesantes especimenes: Ophrys lutea, Linaria tristi, Lathyrus cicera, Scrophularia sambucifolia, Ornithopus compressus, Echium boissieri, etc. que aportan una riqueza estética sin igual a este paseo, recientemente homologado como Sendero Local. En los muros frente a la gasolinera se desarrollan otras plantas a tener en cuenta como: Sedum sediforme, Iberis pectinata, Asplenium ceterach, Umbilicus rupestri, etc.

- A la entrada a Ronda por la carretera A-367 y A-366 (zona de la circunvalación y hospital), proliferan: Calendula arvensis, Ophrys tenthredinifera, Bellardia trixago, Echium vulgare, etc.

- Asimismo, muchos monumentos del casco histórico de Ronda cobijan plantas de tamaño pequeño y destacada hermosura como: Campanula mollis y Linaria tristi, que las hallamos en las murallas del barrio de San Francisco. Otro caso que entendemos como especial es la presencia en el Puente Nuevo de Ronda de una especie llamada Moricandia moricandioides, siendo nuestro monumento insigne, el único lugar del mundo donde crece de manera rupícola.


IDEAS:

1º Estamos de acuerdo con las labores de adecentamiento y limpieza de matorrales secos y malas hierbas de las entradas, muros, isletas, etc. de la ciudad de Ronda, siempre y cuando se realice un riguroso estudio que contemple la posibilidad de salvar de las podas algunas de estas plantas de interes ya citadas, bajo la supervisión del personal cualificado, (botánico, biólogo, perito forestal, etc.).

2º Que dentro de las nuevas apuestas tendentes a salvaguardar el paisaje como un bien de interes, se incluya la protección de nuestro rico patrimonio floral urbano como un recurso más a proteger, conocer, potenciar y por supuesto, a gestionar.

3º Que apoyamos y aplaudimos las iniciativas llevadas por nuestro Ayuntamiento, encaminadas a implantar la flora autóctona en los jardines públicos de Ronda, paralelamente creemos oportuno promocionar y realizar diseños que favorezcan al jardín tradicional mediterráneo.
4º Que se mantenga con igual entusiasmo las repoblaciones arbóreas realizadas hace unos años en las entradas a Ronda, limpiando los alcorques, restaurando los mallados de protección y realizando las podas pertinentes.

5º Que creemos idóneo crear en Ronda un Jardín Botánico de la Flora de la Serranía, dada la importancia de Ronda como ciudad rodeada de tres los más importantes parques naturales andaluces, pero carente de infraestructura alguna relaciona con estos espacios protegidos; ademas dicho equipamiento contribuiría a la formación didáctica de la población escolar de la Serranía.

6º Realizar un estudio de ordenación vegetal para el paraje del Tajo de Ronda y su entorno, tendente a recuperar la flora autóctona y a embellecer las cornisas y taludes de dicho paraje natural.

7º También pedimos redactar un Plan de Excelencia Medioambiental Urbana que sirva de herramienta en la ordenación de estos recursos no protegidos y que con toda seguridad, a corto plazo, formarán parte del patrimonio municipal, siendo elementos de uso y aprovechamiento turístico, lúdico y cultural

8º Crear una ruta urbana de la flora silvestre de Ronda, con paneles informativos y publicación de folletos informativos en varios idiomas.

9º Elaborar y publicar una guía botánica de Ronda y sus alrededores, que contenga una relación de la flora básica de nuestro entorno, que no debe de faltar en ningún colegio e instituto de enseñanza de Ronda.

10º Crear en el seno del Consejo Asesor de Medio Ambiente del Excmo. Ayuntamiento de Ronda, una Comisión de Ideas, con la intención de recoger las propuestas de todos los ciudadanos sensibilizados, que auspicie la revalorización de nuestro acervo natural.