jueves 17 de septiembre de 2009

EL PARAJE DEL TAJO DE RONDA COMO RECURSO TURÍSTICO

Rafael Flores. Rondeño con vocación de serrano

Siempre he defendido la idea de que Ronda no debe subyugarse al modelo turístico tipo: Costa del Sol. Ni nuestro entorno natural, ni nuestro clima, ni nuestras comunicaciones, por citar algunos parámetros, se ajustan a ese escenario de progreso, tajantemente agresivo con el medio ambiente y con los valores etnográficos de la ancestral tierra de la Serranía: cantada, elogiada y descrita por los atónitos viajeros románticos de los siglos XVIII y XIX, que hallaron aquí, el último reducto indómito de una Europa abocada al raciocinio y a la Era Industrial.

Por suerte o no, de aquella apasionante época restan ciertos tópicos muy distorsionados o sobredimensionados, de los cuales no me queda más remedio reconocer, juegan un papel evocador que se infiltra y cautiva a propios y extraños.
Pues eso, que no se trata de enjaularnos en la Andalucía de “pandereta”, ni de “hacer ascos” a la búsqueda de una mejor calidad de vida y a los parabienes que nos ofrece el progreso; pero claro está, no debemos hipotecar nuestro futuro renunciando a nuestras raíces, a nuestra historia y a nuestra cultura, dibujada en la pulcra fisonomía de nuestros pueblos, en nuestros peculiares paisajes y en nuestras gentes.

Al manifiesto deterioro medioambiental y urbanístico de algunas zonas y pueblos de nuestro país, si no se pone rápido remedio, le seguirá un progresivo desarraigo cultural, la apatía, el desinterés, el desorden, el caos y finalmente la inexorable desaparición de esta milenaria sociedad.
Quien tenga a bien leer mis artículos, ya se habrá percatado de mis numerosas proposiciones a nivel comarcal, (Piensa global, Actúa local) relacionadas con los recursos alternativos, emergentes o escasamente desarrollados. Sinceramente, creo que se pueden alcanzar las mismas metas y grados de bienestar que las sociedades más avanzadas del planeta, sin tener que copiar esos modelos de desarrollo aparentemente geniales, pero realmente cancerigenos; sin rehusar de nuestro acervo, apuntando firmes al futuro, con la ideas claras y depositando nuestros esfuerzos en las propuestas del progreso sostenible.

Vamos al grano. Todos, absolutamente todos, admiramos y quedamos perplejos ante la magnificencia del paraje natural del Tajo de Ronda, obra insigne de la madre naturaleza, acicalada por mano del hombre y por el paciente discurrir de las aguas del Guadalevín en una titánica obra erosiva. La estampa es única e incomparable y cautiva a quien lo admira. No voy a descubrir nada nuevo si comento que es el monumento (la garganta, el paraje y el Puente Nuevo) más fotografiado de Ronda.
A pesar de todos sus atractivos, como el centro de interpretación del Puente Nuevo, la Mina de la Casa del Rey Moro, el paseo de los Ingleses o el Asa de la Caldera por nombrar algunos, podemos afirmar que con una acertada gestión y aplicando una buena dosis de originalidad, podríamos convertir el Tajo de Ronda en un escenario multiaventura, donde tendrían cabida un buen número de actividades relacionadas con el deporte de montaña y la educación medioambiental.
Muchos rondeños sabrán ya, que hace unos meses se equipó el cañón del Tajo como barranco deportivo; probablemente, el primero del mundo que discurre por las entrañas de una ciudad. Algunas empresas de turismo activo, con el beneplácito y visto bueno de la Empresa Municipal de Turismo de Ronda y del propio Consistorio, han comenzado a explotar este nuevo recurso turístico-deportivo, que sin duda está redundando en un aumento de la actividad de estas empresas y en la contratación de monitores especializados, con lo que se ha conseguido crear algunos puestos de trabajo. Por suerte, las otroras putrefactas aguas del río rondeño, ahora corren limpias; tan sólo hay que esperar a la llegada de las lluvias para que en poco tiempo desaparezcan los lodos acumulados en el lecho. Otro atractivo de interés que sumar en este teatro de las delicias para los amantes de las fuertes emociones, lo situamos en las vías ferratas situadas por encima de los molinos. Todos sabremos a que nos referimos si hablamos de las “grapas” que suben desde los antiguos molinos, hoy sepultados por las rocas caídas en el terremoto de 1917, hasta la plataforma donde se yergue el arco del Cristo. La modalidad de la escalada por “vías ferratas” tiene gran tradición en los macizos europeos y ahora ha desembarcado en nuestras tierras, auspiciada entre otros, con fondos provenientes de la Diputación Provincial de Málaga, que a través del estudio de definición que realiza la Asociación Senderista Pasos Largos, dotará a ciertos enclaves de la Serranía de Ronda con 10 vías de diferentes niveles.

En otros parajes naturales notables como pudieran ser Picos de Europa (Garganta del Cares), Sierra Nevada (Cahorros de Monachil) o la sierras de Cazorla y Segura (Río Borosa - Cerrada de Elías), se han habilitado unas pasarelas con barandillas asidas a la pared de la roca, que atraviesan estos cañones por encima del lecho del río, convirtiendo dichos “caminos de agua” en los más seductores y visitados senderos de, ¡ojo! estos parques nacionales (los dos primeros) y natural (el tercero). Os imagináis ese trayecto, bajo las impresionantes paredes y casas colgantes del Tajo, desde los baños árabes, pasando por debajo del mismísimo Puente Nuevo, hasta la casa de Manolillo, junto a la Cuesta del Cachondeo. Estoy absolutamente seguro de la viabilidad de este peculiar proyecto y de las consecuencias, más que positivas, para la economía local. Si además finalizan de una vez por todas el empedrado y adecentamiento de los caminos de la Puerta del Viento y el de bajada a la Central Eléctrica, pues mejor que mejor.
Parece ser que se están dando los primeros pasos para dotar al paraje del Tajo de Ronda con algunas infraestructuras relacionadas con el turismo ornitológico, como pueden ser paneles informativos, casetas de avistamiento, etc. Este filón nos deparará importantes y felices noticias a corto plazo; sobre todo, gracias al tesón y empeño de organismos como el Centro de Iniciativas Turísticas de la Serranía de Ronda, que no para de promocionar en ferias especializas y en los foros pertinentes, un sector compuesto por consumidores de gran poder adquisitivo. En cuanto a la riqueza floral del paraje del Tajo de Ronda, no hay duda alguna. Ya apunté en el número 34 de la Revista Puente Nuevo, en el artículo titulado: Algunos apuntes e ideas sobre la gestión de la flora silvestre de la ciudad de Ronda, ciertas ideas como la instauración de un recorrido botánico por el camino de los Molinos hacia el barrio de San Francisco, dotado con tablillas informativas, paneles explicativos y el soporte de una pequeña publicación sobre la identificación de la flora silvestre del lugar.

Lo que si es una pena, es que los viejos molinos (a medio restaurar tras el paso de varias escuelas-taller), estén como están: abandonados e infrautilizados. Que prueben a ofrecerles la gestión a algunas de las empresas de turismo activo de la ciudad, estoy sumamente convencido de que podrían reconvertirse en centros catalizadores de todas las actividades expuestas, en albergues para los senderistas que hacen parada y fonda en Ronda realizando algunos de los grandes recorridos, como el GR-7 Tarifa-Atenas o el GR-243 Sierra de las Nieves; por que no, en algún hotel rural de gestión municipal. Para todas estas funciones y para más, hay edificios de sobra.

Para finalizar y a la par de ciertas noticias aparecidas recientemente en los medios locales de comunicación, quiero dejar claro mi total apoyo (como tambien sugerí en otro artículo de Puente Nuevo de hace unos años), a la idea de iniciar los trámites y ajustarnos a los parámetros establecidos, para conseguir la declaración de Ronda como ciudad Patrimonio Mundial de la Humanidad; en cierto modo, parte de nuestro término municipal, incluido en la Reserva de la Biosfera de la Sierra de las Nieves, ya lo es. También recomendaría a nuestras autoridades que se estudie la petición de inclusión del paraje del Tajo de Ronda en la RENPA (Red de Espacios Protegidos de Andalucía), como Monumento Natural. Todos los serranos conocemos o hemos oído hablar del Pinsapo de las Escaleretas en Parauta o del Cañón de las Buitreras ubicado en los términos municipales de Cortes de la Frontera, Benalauría y Benarrabá. Pienso que esta figura protectora es la más idónea y beneficiosa para este enclave.
A sabiendas de que levanta cierta controversia, no quiero dejar de citar el antiguo proyecto de funicular en el Tajo de Ronda. Famosos son el del cerro Calamorro, en el municipio de Benalmádena y bastante lejano, el de Fuente Dé, en el ya citado parque nacional de Picos de Europa. Bueno, bueno, ese sería un tema apasionante, del cual habría que estudiar sus pros y contras… mejor, lo dejamos como está.

En definitiva: somos ricos en recursos naturales pero parece que nuestros munícipes lo ignoran, o mucho peor, no han sabido valorarlos, o quien sabe; quizás desconocen todo este potencial. Ahí está como ejemplo claro de lo que digo los Montes de Propios de Ronda en el municipio de Cortes de la Frontera, cuyos beneficios por la venta de las corchas son ridículos (y mira que se vanaglorian de ellos) al no existir una empresa municipal que gestione sus recursos forestales y agroganaderos en los sectores primario, secundario y terciario.

Para suplir tantas carencias: imaginación, planificación y ganas de trabajar.

jueves 16 de julio de 2009

FRASQUITO MOLINA Y LOS QUE LE ANTECEDIERON COMO GUARDAS DEL MONTE PINSAPAR DE LA SIERRA DE LAS NIEVES DE RONDA

Rafael Flores Domínguez
Rondeño con vocación de serrano

Quizás, muchos rondeños desconocerán que hasta fechas no muy lejanas, los pinsapares situados en las cañadas del Cuerno, Enmedio, Canalizo y Ánimas, incluidas actualmente en el Parque Natural Sierra de las Nieves y pertenecientes al término municipal de Ronda, formaban parte de los Montes de Propios de nuestra ciudad, es decir, constituían una parte del patrimonio del todos los rondeños, como es el caso de los Montes de Propios en tierras de Cortes de la Frontera, de donde nuestro consistorio saca unas buenas rentas cada verano por la extracción del corcho.
Volvamos al tema que nos atañe. La reseña escrita más antigua sobre los pinsapares de Ronda es del licenciado Juan de Paradas, allá por el año 1570, cuando se plantean ciertos conflictos por los deslindes con algunas fincas privadas del entorno.

El llamado Monte Pinsapar de la Sierra de las Nieves ocupaba unas 750 ha y en la mayor parte de su área se enseñoreaba nuestro insigne abeto. Desgraciadamente y debido a las actividades incontroladas de carboneros, a la poda de ramas de pinsapos por parte de los neveros, a los incendios forestales y sobre todo, a la abusiva carga ganadera, la situación de este peculiar árbol durante el siglo XIX llegó a un extremo tal, que estuvo a punto de desaparecer. Así lo denunciaron algunas instituciones científicas e ilustres ingenieros de montes, como Antonio Laynez en 1858 o Máximo Laguna en 1867. Si sabemos que el Monte Pinsapar tuvo guarda desde principios del siglo XIX. A través de los documentos consultados, descubrimos que el primero conocido fue Francisco Ponce, el cual ejerció su cargo desde 1809 hasta 1820, cuando se le destituyó por un caso de corrupción al cobrar un dinero en nombre del Corregidor de Ronda, D. José Gregorio de Aragón. Le precedió un tal Antonio Ruiz. Tras un periodo sin vigilante y vigilancia se ofrece para el empeño Benito Gil Barea, capataz de los pozos de nieve, quien pasa largas temporada en la sierra y observa como vecinos de Yunquera y Tolox talan numerosos pinsapos, hasta el punto de haber asolado algunas parcelas. Tras un acuerdo, cumplirá la función encomendada a cambio del aprovechamiento de los pastos del pinsapar.

Por las denuncias planteadas sobre vecinos de Yunquera y Parauta, que fueron sorprendidos con cargas de leña, conocemos que Salvador Vela fue guarda en 1865 y Francisco Muñoz en 1837. De esta manera nos plantamos a principios del siglo XX, cuando Francisco Molina García, conocido cariñosamente como Frasquito el guarda, asume las funciones de control del pinsapar rondeño. En 1945, la finca Monte Pinsapar de la Sierra de las Nieves, perteneciente a los Montes de Propios del Excmo. Ayuntamiento de Ronda, fue adquirida por el Estado, como condonación de la gran deuda que mantenía el consistorio rondeño con esta institución. Desde ese momento, Francisco Molina deja de ser funcionario municipal, para ingresar en la Guardería Forestal del Cuerpo de Montes.

Para saber más del tema, recomiendo la lectura del libro: Ordenación y aprovechamiento de los pinsapares rondeños durante el siglo XIX. La memoria de Antonio Láynez, de Manuel Becerra Parra, publicada por Editorial La Serranía.

De aquella época hemos legado los restos de la choza donde Francisco pasaba largas temporadas. El lugar no puede ser más idílico, con vistas a las sierras Hidalga y Blanquilla, bajo la sombra del pinsapar y junto a la fuente del Pinar, conocida igualmente como de Molina. Hay que saber que a petición de la Asociación Senderista Pasos Largos y con la colaboración de la Delegación Provincial de Medio Ambiente en Málaga de la Junta de Andalucía, se llevó a cabo un homenaje en forma de placa, ubicada en un monolito en las inmediaciones de la choza.


Para apreciar los grandes valores humanos de este rondeño, hemos extraído el siguiente texto del libro: Sierra de las Nieves. Guía del excursionista, de Editorial La Serranía, cuyos autores son Rafael Flores Domínguez y Andrés Rodríguez González.


Y para comenzar nada mejor que hacerlo con un personaje del pueblo y de una enorme categoría humana como fue Francisco Molina, el primer guarda del pinsapar de Ronda. “...Después de unas lomas entre 1200 y 1300 m alt. y ya en la Sierra de la Nieve, entramos en las consocietas de Abies pinsapo casi tocando con la casita de Molina y choza, situadas junto a la fuente del Pinar. Aquí tiene Frasquito el entusiasta guardador del pinsapar un reducido albergue que él se ha construido para protegerse de las inclemencias de la Naturaleza durante el desempeño de su misión (Depende de la Guardería Forestal del Cuerpo de Montes. Hace ya tiempo que una sociedad y elementos culturales de Málaga se interesan por que el pinsapar sea declarado Parque Nacional. Pero nada se ha conseguido todavía). Es Francisco un hombre franco, cordial y entendido, muy amante de sus pinsapos como admirador de su mérito; nos atendió admirablemente y debo advertir que no hay necesidad de recomendación para ello, pues le basta saber que uno se interesa por los pinsapos para que le sirva y atienda y le colme de atenciones. Molina conocía muy bien a Gros a quien había acompañado años atrás en la búsqueda de Atropa baetica por estas sierras...”. Con estas palabras describía José Cuatrecasas en 1930 su encuentro con Frasquito Molina, nuestro personaje, en el artículo “Una visita al pinsapar de Sierra de la Nieve”, publicado en el Butleti del Institució Catalana d´Historia Natural, 2ª serie. No es la única referencia, se sabe que acompañaba gustoso a cuantos investigadores o curiosos se acercaban por el pinsapar de Ronda; existen textos y fotos que así lo atestiguan, una de las más interesantes por su valor histórico fue realizada por Barbey en 1930 y muestra al guarda Molina con Ceballos, Martín Bolaños y Roger Ducamp en la Sierra de Las Nieves (en el libro “A través de los Bosques de Pinsapo de Andalucía”).
Frasquito era un entusiasta guarda del pinsapar, los botánicos lo estimaban por su amabilidad y atención, pero también la gente de Ronda; según cuentan sus familiares directos, José y Miguel Molina González, Frasquito recogía leña para traerla al asilo de ancianos de Ronda, ciudad en la que vivía (Calle Real, 11) y donde bajaba una vez a la semana. Francisco Molina García (Frasquito el Guarda) tenía 11 hermanos, él era el cuarto de mayor edad. Se casó con Antonia González de quien tuvo un hijo llamado Miguel; después de enviudar volvió a contraer matrimonio con Concha García Fernández de quien tuvo tres hijos, Antonia, Eduarda y Rafael. Fue guarda unos 50 años si contamos los anteriores y posteriores a la Guerra Civil. Con su caballo de nombre “Picúo” y su perro setter inglés llamado “Yanqui”, cuidó el pinsapar bajo las órdenes, muchos años, del ingeniero-jefe Eladio Caro, quien, por cierto, en el año 1914 realizó un inventario de la riqueza forestal del pinsapar rondeño y propuso su declaración como Monumento Nacional. Francisco fue persona querida y respetada hasta por los bandoleros Flores Arrocha y Pasos Largos con los que convivió en la zona. Aún se conserva la “Fuente de Molina” junto a la que tenía la choza; en un enorme pinsapo se construyó un asiento a modo de mirador y las raíces descarnadas de otro servían para la casa de su perro “Yanqui”. También se conserva la pileta tallada en la raíz de un pinsapo muerto donde bebía el perro. La fuente no está lejos del actual Refugio de Quejigales que entonces se llamaba “Cortijo de Las Tablas”. Murió con más de noventa años. Un hermano de Frasquito, de nombre Cristóbal, fue el primer guarda de la Alameda de Ronda, a éste le siguió en el cargo su hijo. Gracias a la amabilidad de sus dos sobrinos, nonagenarios pero con buena memoria y salud, hemos podido recopilar estos datos. Nuestro agradecimiento más sincero a ellos y a su nieto Jesús Molina. Francisco es recordado hoy día con su nombre rotulado a una glorieta de la Alameda del Tajo de Ronda.


El pasado domingo, 14 de junio, los miembros de la Red de Voluntarios Medioambientales del Parque Natural Sierra de las Nieves, a la cual pertenezco desde su fundación, acometimos la restauración testimonial de los restos de la choza. Para ello pusimos en práctica las técnicas aprendidas en unas jornadas formativas celebradas en Monda, sobre la construcción de muros en piedra seca. La actividad fue todo un éxito y de esa manera hemos rendido homenaje a Francisco Molina y a todos aquellos guardas, ingenieros e instituciones que lucharon por defender la joya vegetal más preciada de Ronda y la Serranía: El pinsapo.


Que la impronta de estas ilustres personas sirva de motivación y ejemplo a nuestros gobernantes locales. A ver cuando se dan cuenta, que el paisaje es nuestro principal patrimonio, espejo de nuestra historia, recurso de gran futuro y sin duda alguna, nuestra principal seña de identidad.







































martes 2 de septiembre de 2008

EL BARRANCO DEPORTIVO DE ZARZALONES






















Recordaran algunos de nuestros lectores que en el número 21 de la revista Puente Nuevo, publicado en el mes de junio de 2004, firmé un artículo titulado “Descenso de ríos y barrancos en la Serranía de Ronda”. En el mismo enumeraba las posibilidades que tienen nuestros ríos en relación con el descenso de barrancos. Hasta fechas relativamente recientes esta modalidad deportiva sólo se practicaba en los caudalosos ríos del norte de la Península Ibérica, donde la tradición montañera está más arraigada.

El primer barranco, en este caso un cañón, habilitado en nuestra comunidad para su descenso fue el de las Buitreras, que se desarrolla en el río Guadiaro, en los términos municipales de Cortes de la Frontera (Cañada del Real Tesoro-El Colmenar), Benalauría y Benarrabá. La belleza del entorno, la presencia constante de agua y la diversión que proporcionan sus destrepes, rápeles, saltos y pozas le avalan para considerarlo como el “santuario” de los barrancos Andaluces. Desde hace unos años y gracias a sus excepcionales valores medioambientales se ha integrado en la RENPA (Red de Espacios Protegidos de Andalucía) bajo la figura de Monumento Natural.

En años sucesivos se fueron equipando otros barrancos como el de la garganta de Río Verde, el de las angosturas del Guadalmina, el Cambullón de Vélez, La Rejía y la Sima del Diablo. Con la incorporación del barranco de Zarzalones, situado en el término municipal de Yunquera, en plena Sierra de las Nieves, los barranquistas tenemos la posibilidad de elegir entre sietes opciones muy distintas y diferentes, ya sea por el grado de dificultad, la cantidad de agua o la estación del año apropiada para su realización.

El arroyo de Zarzalones nace en la Sierra del Pinar de Yunquera, más concretamente en el amplio horcajo que recoge las escorrenterías de los arroyos del Hueco, Pasada de la Encina y de las cañadas de Juanisco Huelva, Zarzalones y de la Violeta, estás últimas cubiertas por el pinsapar más extenso del mundo, a cuya espalda caen los vertiginosos tajos de Guajarajaz, de Añicle y de la Caína, cuya leyenda cuenta que la Santa Inquisición arrojó por este cantil de 100 metros a una mujer de escandaloso comportamiento, para escarmiento de los pobladores de Yunquera y Tolox. Todos ellos se asoman a la magnánima cañada de las Carnicerías, que hienda la sierra profundamente, separando a la Sierra de Tolox, con el Torrecilla es su punto cimero, de la Sierra del Pinar. El arroyo de Zarzalones da pie a Río Grande, que recibe en el puente de las Millanas, en la carretera A-366 Ronda-Málaga, entre Alozaina y Coín, al río de los Horcajos o Alfaguara, que tiene su cabecera en la mencionada cañada de las Carnicerías. Río Grande riega una amplia zona de cultivos de cítricos antes de afluir al río Guadalhorce, aunque la construcción de una controvertida presa, tiene en pie de guerra a los habitantes de este populoso valle.

Volviendo al tema que nos ocupa, nos centramos en el arroyo de Zarzalones, cuyas aguas discurren por el interior de la tierra, ya que la naturaleza caliza del terreno, que es muy porosa, motiva que las aguas se filtren y no sean superficiales; pero la cuestión cambia a partir de la cueva de Zarzalones, situada en el mismo cauce del arroyo, a unos 500 m de altitud, bajo un cantil de gran altura. Aquí surge el agua a borbotones, aunque su caudal depende del régimen de lluvias. Se estima una media de 725 litros por segundo, por lo que es el segundo río en importancia de la Sierra de las Nieves, tras el portentoso Río Verde, que expulsa 750 litros por segundo. Está comprobado por los trazadores que las aguas que manan de esta surgencia proceden del acuífero denominado Nieves-Yunquera, que recoge las precipitaciones que se producen en la sierras de la Nieve y Tolox, cuya media supera al año los 1.600 litros por metro cuadrado, situando a este sector de la Serranía de Ronda, junto a la sierra de los Pinos de Cortes de la Frontera y sierra del Pinar en Grazalema como los puntos más lluviosos de Andalucía. La cueva de Zarzalones tiene inundada una gran parte de sus galerías, por ello los espeleólogos han encontrado en este lugar un reto más para intentar descubrir el alcance de los sifones, con la hipotética y poca probable posibilidad de conectar esta cueva con las simas más importantes, en cuanto a desarrollo vertical, de Andalucía. Todas se ubican en la meseta de Quejigales y sierra de Tolox, muy cercanas entre ellas, por encima de los 1.750 m de altitud. Las principales son el sistema de las Nieves (sima Gesm -1.101 m / sima de la Luz -1.112 m), sima Prestá (-800 m) y sima del Aire (-700 m). Los buenos aficionados del programa de TVE “Al Filo de lo Imposible” pudimos gozar esta pasada temporada de un par de capítulos dedicados a la exploración de estos sifones, bajo la experta batuta de los miembros del GES de la SEM (Grupo de Exploraciones Subterráneas de la Sociedad Excursionista de Málaga). En estos momentos los espeleobuceadores han explorado más de 2 kilómetros de galerías, llegando a una máxima de -92 m, por lo que el sifón de Zarzalones es el más profundo de Andalucía.

Con tales precedentes, un reducido grupo de Pasos Largos nos dirigimos el día 14 de agosto de 2008 a Yunquera con la idea de disfrutar del descenso deportivo del barranco de Zarzalones, cuya exploración y equipamiento se lo debemos a Cuco, gerente de Pangea Active Nature, empresa rondeña dedicada a la multiaventura, que se ha convertido en un referente del turismo de naturaleza a nivel andaluz.

El acceso al punto de partida parte desde el área recreativa y deportiva Los Arbolitos, muy cerca de la Torre de Yunquera, que es punto de información del parque natural Sierra de las Nieves. La pista forestal, a tramos asfaltada, está señalizada con balizas del recorrido en bici de montaña Yunquera-Porticate. Desde un primer momento gozamos de unas vistas envidiables al valle del Río Grande, jalonado de terrazas y bancales cubiertos de huertos, frutales y cultivos de cítricos, aunque por estos parajes situados a mayor altura hallamos olivos y almendros en las zonas de solana y castaños, alcornoques, quejigos, pinsapos y viñedos en las laderas más umbrías. Si vas por Yunquera, no dejes de probar o comprar el rico mosto de uva blanca, que por estos lares elaboran con gran sabiduría. En el trayecto podremos pararnos para beber las aguas de las famosas fuentes de Maga Juan y Trojilar, la primera deriva sus aguas a través de una entramada y laberíntica red de acequias moriscas a los huertos cercanos, la otra tiene fama de abrir el apetito a los niños y niñas desganadas. Aunque hay que desviarse antes, la pista continua hasta la ermita de Porticate, un lugar idílico rodeado de montañas cubiertas de castañares y pinsapares, donde mana una portentosa fuente que lleva sus aguas a varias albercas, que distribuyen a su vez el agua a los huertos del octogenario Pedro Elena Vázquez, un tolito, residente desde hace muchos años en Yunquera y con quien es un verdadero lujo y deleite conversar. Aquí, como en otros lugares de la Sierra de las Nieves se nota la impronta de la cultura andalusí, para quienes el agua era un don bendito excluido de cualquier tipo de especulación, y que nos legaron el concepto, hoy en crisis, del huerto-jardín.

Antes de llegar al mismo lecho del río hay que dejar el coche y acercarse por un precioso sendero, con escalones en algunos tramos, hasta la presa de derivación de la cercana central eléctrica San Pascual. De seguir una acequia cauce arriba, nos toparíamos con la cueva de Zarzalones, sin duda, un paraje muy atractivo e interesante. Para realizar el descenso se hace necesario contar con un traje de neopreno, casco, arnés, ocho, cabo de anclaje, mosquetones, y una cuerda de al menos 20 metros. Podemos catalogarlo de dificultad baja, muy apropiado para iniciarse en este deporte. Es de corto recorrido, a penas un kilómetro, pero tiene todos los alicientes para que la actividad sea una experiencia inolvidable. No faltan los rápeles, destrepes, saltos y toboganes; todo ello aderezado con un caudal, que a la altura de la época del año en la que nos encontramos, enrojecería a mas de uno de los vanidosos ríos norteños. La actividad finaliza en el llamado charco Verde, lugar frecuentado antaño por los habitantes de Yunquera, como zona de baño.

Siempre recomendamos a los interesados en este deporte que contacten con los profesionales que se dedican a esta actividad de aventura, pues dispondrán de un seguro de accidentes, del material adecuado y de la compañía de expertos monitores. En Ronda tenemos la suerte de contar con la empresa Pangea Active Nature, compuesta por naturales de la zona, con quienes la diversión y la seguridad están garantizadas. Ya podemos afirmar que la Serranía se ha convertido, junto a Sierra Nevada, sierras de Cazorla y Segura y sierras Tejeda y Almijara, en punto obligado de visita de barranquistas venidos de todas las partes del mundo. Contamos pues, con un nuevo recurso emergente relacionado con el turismo de naturaleza que ahora necesita de todo el apoyo y promoción por parte de nuestras autoridades, que parecen no ver mas allá de donde llega una pelotita.

Si quieres tener más información y ver fotos de los barrancos deportivos de la Serranía de Ronda, visita estos espacios de internet:

- http://grupoextremo.blogspot.com
- www.pasoslargos.com
- www.actionman4x4.com

NOS VEMOS EN LAS MONTAÑAS

sábado 16 de agosto de 2008

ALGUNOS APUNTES E IDEAS SOBRE LA GESTIÓN DE LA FLORA SILVESTRE DE LA CIUDAD DE RONDA



Rafael Flores Domínguez
Rondeño con vocación de serrano

Desde hace unos años acá, asistimos con benevolencia durante los últimos días de la primavera, a las cíclicas labores de limpieza vegetal en los espacios marginales, cunetas, muros y taludes situados, tanto en la ciudad como en las entradas de Ronda, dentro de un plan de adecentamiento y prevención ante los incendios, que efectúan las cuadrillas de operarios del Ayuntamiento de Ronda. Ante esta iniciativa, nada o casi nada se puede objetar, aunque si se me ocurre que, por aquello de los malos tiempos que corren para las arcas municipales y la imperiosa necesidad de ahorrar, se podrían tomar una serie de medidas, cuanto menos novedosas y originales, con la única y sana intención de auspiciar y mantener una red de jardines de la flora silvestre, añadiendo un concepto totalmente distinto al que tenemos sobre el jardín tradicional, que en el caso que nos ocupa, reinventaría los posibles y múltiples escenarios, que bien pueden ser los arcenes de las carreteras, los muros y murallas, y enclaves tan singulares de nuestro entorno como la cuesta de los Molinos, el paseo de la Planilla, los paseos de las cornisas del Tajo (desde el de los Ingleses hasta el Parador Nacional de Turismo de Ronda) o el camino de los baños árabes al barrio de San Francisco, por sólo citar algunos ejemplos. Sin duda, conseguir un jardín gratuito, que se renueva constantemente con las distintas especies que florecen durante la eclosión primaveral, tendría una indudable vocación turística, aportando a los numerosos visitantes, especialmente, a los amantes de la botánica, la posibilidad de conocer in situ, y de manera muy cómoda, la gran variedad taxonómica de nuestra flora silvestre. Y que decir de la vertiente docente, de la que se podrían beneficiar los escolares rondeños y serranos, dándoles a conocer una parte de los valores naturales que atesora la Serranía de Ronda, sin tan siquiera salir del casco urbano.
Para tal fin se requeriría de unos estudios de viabilidad, para lo que no me cabe duda, están perfectamente cualificados los magníficos profesionales adscritos a la Delegación de Parques y Jardines del consistorio rondeño. Ni que decir tiene que, dado que soy un profano en estos temas, pido disculpas por mi atrevimiento, pero estoy convencido de que otras personas cualificadas o entidades afines, sabrán tomar el relevo para corregir, modelar y enriquecer esta modesta propuesta.


APUNTES:

- Al segar el matorral seco que puebla las cunetas y muros, no solo se están sajando las malas hierbas y el forraje; al amparo de éstos, sobreviven otras especies florales silvestres de importancia, no solo estética, también ecológica; ya sea por ser plantas aromáticas, endémicas e incluso protegidas, como las orquídeas.

- En algunos casos, las plantas silvestres tienen una floración más duradera que las típicas y ya conocidas, pero no pueden florecer al ser arrancadas antes de su eclosión, con lo que perdemos la oportunidad de tener un vivero gratuito y la perpetuidad de la especie.

- Algunas de las cunetas e isletas quedan despobladas de toda vegetación, con lo que el efecto pretendido es el contrario; mostrando un aspecto desolado y árido, con algunos signos de erosión.


RELACIÓN DE LA FLORA SILVESTRE Y SU LOCALIZACIÓN:

- En la entrada a Ronda por la A-376 desde Sevilla, (zona de la Dehesa), se observan en las isletas: Anchusa azurea, Phlomis purpurea, Antirrhinum majus, Echium albicans, Silene colorata, Reseda alba, Fumaria officinalis, Linaria latifolia, Papaver sonmiferum, Daucus carota, todas de indudable belleza ornamental. En muros y taludes de esta carretera también crecen el Thymus capitatus y mastichina, ambas aromáticas; además hallamos: Trachelium caeruleum, Allium rotundum, etc. esbeltas y de floración duradera.

- En la entrada a Ronda por la A-376 desde San Pedro de Alcantara, hemos observado otros interesantes especimenes: Ophrys lutea, Linaria tristi, Lathyrus cicera, Scrophularia sambucifolia, Ornithopus compressus, Echium boissieri, etc. que aportan una riqueza estética sin igual a este paseo, recientemente homologado como Sendero Local. En los muros frente a la gasolinera se desarrollan otras plantas a tener en cuenta como: Sedum sediforme, Iberis pectinata, Asplenium ceterach, Umbilicus rupestri, etc.

- A la entrada a Ronda por la carretera A-367 y A-366 (zona de la circunvalación y hospital), proliferan: Calendula arvensis, Ophrys tenthredinifera, Bellardia trixago, Echium vulgare, etc.

- Asimismo, muchos monumentos del casco histórico de Ronda cobijan plantas de tamaño pequeño y destacada hermosura como: Campanula mollis y Linaria tristi, que las hallamos en las murallas del barrio de San Francisco. Otro caso que entendemos como especial es la presencia en el Puente Nuevo de Ronda de una especie llamada Moricandia moricandioides, siendo nuestro monumento insigne, el único lugar del mundo donde crece de manera rupícola.


IDEAS:

1º Estamos de acuerdo con las labores de adecentamiento y limpieza de matorrales secos y malas hierbas de las entradas, muros, isletas, etc. de la ciudad de Ronda, siempre y cuando se realice un riguroso estudio que contemple la posibilidad de salvar de las podas algunas de estas plantas de interes ya citadas, bajo la supervisión del personal cualificado, (botánico, biólogo, perito forestal, etc.).

2º Que dentro de las nuevas apuestas tendentes a salvaguardar el paisaje como un bien de interes, se incluya la protección de nuestro rico patrimonio floral urbano como un recurso más a proteger, conocer, potenciar y por supuesto, a gestionar.

3º Que apoyamos y aplaudimos las iniciativas llevadas por nuestro Ayuntamiento, encaminadas a implantar la flora autóctona en los jardines públicos de Ronda, paralelamente creemos oportuno promocionar y realizar diseños que favorezcan al jardín tradicional mediterráneo.
4º Que se mantenga con igual entusiasmo las repoblaciones arbóreas realizadas hace unos años en las entradas a Ronda, limpiando los alcorques, restaurando los mallados de protección y realizando las podas pertinentes.

5º Que creemos idóneo crear en Ronda un Jardín Botánico de la Flora de la Serranía, dada la importancia de Ronda como ciudad rodeada de tres los más importantes parques naturales andaluces, pero carente de infraestructura alguna relaciona con estos espacios protegidos; ademas dicho equipamiento contribuiría a la formación didáctica de la población escolar de la Serranía.

6º Realizar un estudio de ordenación vegetal para el paraje del Tajo de Ronda y su entorno, tendente a recuperar la flora autóctona y a embellecer las cornisas y taludes de dicho paraje natural.

7º También pedimos redactar un Plan de Excelencia Medioambiental Urbana que sirva de herramienta en la ordenación de estos recursos no protegidos y que con toda seguridad, a corto plazo, formarán parte del patrimonio municipal, siendo elementos de uso y aprovechamiento turístico, lúdico y cultural

8º Crear una ruta urbana de la flora silvestre de Ronda, con paneles informativos y publicación de folletos informativos en varios idiomas.

9º Elaborar y publicar una guía botánica de Ronda y sus alrededores, que contenga una relación de la flora básica de nuestro entorno, que no debe de faltar en ningún colegio e instituto de enseñanza de Ronda.

10º Crear en el seno del Consejo Asesor de Medio Ambiente del Excmo. Ayuntamiento de Ronda, una Comisión de Ideas, con la intención de recoger las propuestas de todos los ciudadanos sensibilizados, que auspicie la revalorización de nuestro acervo natural.

domingo 30 de marzo de 2008

LOS CIELOS DE ANDALUCÍA











Rafael Flores Domínguez
Rondeño con vocación de serrano


Andalucía, con 87.268 km2 de extensión, es un complejo y basto territorio agraciado por una geografía física única y sin parangón en toda la Península Ibérica. Sin duda, su ubicación en el extremo sur del continente europeo, donde confluye con el continente africano y con dos importantes mares, como el Mediterráneo y el océano Atlántico, la convierten en una encrucijada de culturas y pueblos, que ha marcado a lo largo de los tiempos la idiosincrasia de sus actuales pobladores. A pesar de los estereotipos, nuestra tierra tiene una fuerte vocación montañosa; así, una tercera parte de Andalucía se eleva por encima de los 600 m de altitud. Al norte, separándola de Extremadura y Castilla la Mancha se contornea la fragosa Sierra Morena, franqueable por el famoso paso de Despeñaperros. El Valle del Guadalquivir es la gran depresión que separa a Sierra Morena del Sistema Bético, un alargado cordón montañoso que a su vez presenta dos cordilleras bien definidas, una paralela y más próxima al mar Mediterráneo llamada Penibética y otra más al norte, lindando con el Valle del Guadalquivir, que se la denomina Subbética.

Durante la pasada temporada tuve la oportunidad de coronar junto a mis compañeros de la Asociación Senderista Pasos Largos, las cumbres más altas de cada una de las provincias andaluzas. Sin duda, está experiencia me ha llenado de gozo, pues no sólo he disfrutado de sorprendentes parajes, sino que he podido comprobar como el paisaje guarda una estrecha relación con el carácter de los habitantes que moran en sus dominios y que se puede extrapolar a la realidad andaluza, constituida por una diversidad de culturas, que curiosamente y a pesar de los contrastes y matices, se aglutinan armoniosamente en una entidad de acusada personalidad; distinta y dispar con respecto al resto de regiones y nacionalidades del estado español.

Iniciamos el ciclo en el mes de septiembre ascendiendo al techo de Sevilla, El Terril (1.129 m), visible desde algunos puntos cercanos a Ronda. Por ejemplo, si nos situamos en el mirador del Pino, en la carretera Ronda-San Roque, y escudriñamos el horizonte hacia el norte, vemos con se eleva esta montaña de suave perfil y con una alargada meseta cimera. Tanto el Terril como el peñón de Algámitas (1.128 m) se ubican en la denominada Sierra Sur de Sevilla, ambas cumbres están separadas por el puerto Zamorano, lugar que aprovecha la carretera que une las poblaciones de Pruna y Algámitas. Las dos son coronables el mismo día. El peñón de Algámitas es más abrupto y se encuentra rodeado en todos sus flancos por imponentes cortados, además, en sus laderas se desarrolla un precioso encinar que contrasta con la amplia campiña cubierta de olivares. En su antecumbre descubrimos un desdibujado nevero, testigo mudo de cuando siglos atrás las temperaturas eran más frías y no era extraño encontrar nieve en estos pagos. Antes de llegar a la cima hay que sortear un difícil paso elevado, no apto para personas con vértigo. Desde aquí arriba se otean las sierras gaditanas, la Serranía de Ronda, Pruna con su castillo y Olvera. El Terril tiene un metro más de altura, por tanto es el punto más elevado de la Sierra del Tablón y de Sevilla. Su acceso más fácil es a través de un sendero que parte muy cerca de la ermita de la Concepción, y que conduce hasta el geodésico. Lastimosamente esta muy deforestada por los incendios, aunque merece la pena contemplar el rosario de pueblos y montañas que se extienden a sus pies, algunos tan importantes como Osuna, El Saucejo, Teba, el peñón de Zaframagón, Sierra Tejeda, etc.

Octubre fue el mes elegido para subir al Chullo (2.610 m), máxima elevación de Almería, que se halla en Sierra Nevada. Se inicia la subida desde la estación de montaña del puerto de la Ragua, que a su vez comunica por carretera las comarcas del Marquesado del Zenete y Las Alpujarras. Aquí, a 2.000 m de altitud lindan dos pisos de vegetación bien distintos; por un lado el pinar y por otro el piornal, gran dominador de la alta montaña. Desde estas alturas se abarcan grandes panorámicas a los altiplanos de Guadix y Baza, al relativamente cercano pico Almirez (2.517 m), el mejor mirador de Sierra Nevada, y a las cumbres señeras del Alcazaba (3.371 m) y Mulhacén (3.484 m), el indiscutible techo peninsular. Se puede completar esta subida, de hecho así los hicimos nosotros, visitando la lagunilla Seca y regresando al puerto de la Ragua por un sendero que rodea el Chullo por su cara norte, donde tiene su cabecera el río Hueneja. Si visitamos esta montaña en verano, podremos gozar de la floración de un buen ramillete de pequeñas plantas de alta montaña, muchas de ellas endémicas de este macizo.

En noviembre le toco el turno al cerro Bonales (1.055 m), punto más elevado de la provincia de Huelva, a cuya cita no pude acudir, aunque próximamente mostraré pleitesía, tanto a la cumbre onubense, como al cercano cerro Tentudía (1.112 m), techo de Badajoz, ubicados muy cerca el uno del otro. Si he tenido oportunidad de coronar el Cerro del Castaño (969 m), considerado hasta fechas recientes como el rey de este sector de Sierra Morena y más concretamente del Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. La población de referencia es Castaño del Robledo, desde aquí se toma un sendero que rodea este monte y que permite acceder a la cumbre. Lo más llamativo de esta cómoda y corta ascensión es la presencia de densos bosques de castaños, alcornoques, quejigos y robles melojos, estos últimos muy escasos en Andalucía, que se encaraman hasta la misma cúspide. El cromatismo otoñal y la gran variedad de hongos, añaden un especial atractivo a esta singular montaña.

Febrero fue testigo de la ascensión a la cumbre más alta de la provincia de Málaga, que no es otra que la famosa Maroma (2.065 m). Hasta fechas recientes existía cierta controversia sobre cual era la cima más alta de la provincia malacitana. Todos pensábamos que era el Torrecilla (1.919 m), que como bien sabrán es el techo de la Serranía de Ronda. Por el contrario, en los mapas se constataba que la cumbre de la Maroma se hallaba en la provincia de Granada, estando el límite interprovincial Málaga-Granada en la cota 2.000 m; ese dato convertía a esa curva de nivel en el punto más elevado, pero no en la cumbre más alta. Tras las aclaraciones ofrecidas por el Instituto Geográfico Nacional, ya es oficial que la linde entre provincias pasa justamente por el geodésico de esta montaña, con lo cual dicho honor recae en la máxima altura de Sierra Tejeda. Cuestión aparte, el montañero no cae en ningún tipo de trivialismo y para nuestro colectivo todas las montañas, son eso, montañas, sin más fronteras que las que pisa el que se aventura a hollar su espléndida altivez.
El ascenso lo afrontamos desde La Alcaicería, paraje ubicado en Alhama de Granada. De la cercana área de acampada libre del Robledal parte un sendero que no para de subir y que atraviesa lugares tan espectaculares como el Salto del Caballo, una impresionante colada que acongoja por los profundos acantilados que sortea, además, ese día presentaba cierto peligro debido a las placas de hielo. Otra de las sorpresas del día fue descubrir entre la espesa niebla a los centenarios tejos, que aunque ya quedan pocos, antaño fueron abundantes, de ahí que se conozca a esta sierra como Tejeda. El último tramo, entre el collado Lobera y la meseta donde se asienta el enorme poste geodésico fueron de extrema dureza, con unas temperaturas gélidas y con el añadido de avanzar por un terreno nevado y sin sendero. Menos mal que llevábamos el GPS, de no haber sido por esta herramienta, fruto de las nuevas tecnologías, no habríamos llevado la empresa a buen cauce. Como curiosidad, comentar que la Maroma debe su nombre a una sima situada a escasos metros de la cumbre, donde se acumula la nieve que recogían los neveros, antes de desaparecer esta actividad, a través de una soga o maroma.

El 28 de febrero de 2007, Día de Andalucía, le tocó el turno al Torreón (1.654 m), techo de la provincia de Cádiz, quizás la montaña que mejor conocemos los rondeños, ya que es visible desde cualquier punto de la ciudad, especialmente desde las balconadas de la Alameda del Tajo. Quien no se asoma al tajo y vislumbra el famoso San Cristóbal, para dictar según tenga montera o no, que en Ronda va a llover. Pues precisamente, de los tres picos de la montaña, el Torreón es el de en medio. Esta cumbre se encuentra dentro del área de reserva del Parque Natural Sierra de Grazalema, por lo que se necesita permiso de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía para su ascensión. Se inicia el sendero en la carretera de Grazalema a Benamahoma. Todo el recorrido es una interminable subida, eso si, por un sendero bien marcado que te conduce hasta la cúspide. La impresión que causa al montañero que pisa su cima es indescriptible, a nuestros pies se observan las Caídas del Pinar y el esplendido bosque de pinsapos de la cara norte, el mejor conservado de la Serranía. En el otro extremo de la Sierra del Pinar, donde nos hallamos, se eleva majestuoso el pico San Cristóbal (1.555 m). La crestería que separa a ambas cumbres, es una de las mejores actividades montañeras que se pueda realizar en Andalucía. Al igual que para esta ruta, se necesita una autorización, dado que en estos farallones se refugian una buena cantidad de especies botánicas endémicas, entre ellas, la celebre amapola serrana o de Grazalema. Describir todos los hitos que se atisban desde este peculiar otero sería tarea harto difícil, apuntaremos la totalidad de la Serranía de Ronda, las campiñas de Jerez y Sevilla, Morón de la Frontera, Montellano, Arcos de la Frontera, Ronda, Utrera, Olvera, además del Campo de Gibraltar y las montañas del Rif en el continente africano.

Abril, el de las lluvias mil, acogió la sexta etapa de los techos de andaluces y el destino fue el cielo de Jaén, el pico Mágina (2.164 m). El punto de encuentro con los compañeros se estableció en Cambil, desde donde hay que tomar la carretera a Huelma y desviarse por un pequeño carril que nos deja en la dehesa de Mata Bejid, lugar donde se alzan las ruinas de una antigua fortaleza nazarí. Ahora nos encaminamos con la compañía de enormes y espectaculares encinas y quejigos hasta el derruido cortijo de los Prados, con vistas a la imponente y piramidal Peña Jaén (2.147 m), que más tarde coronaríamos. Atrás dejamos unos verdes prados y avanzamos por unos fuertes repechos, hasta la meseta cimera, donde hallamos un rosario de pequeñas crestas, una de las cuales es el pico Mágina. Las panorámicas son extraordinarias, abarcando la totalidad de la provincia de Jaén, las Sierras de Cazorla y Segura, Sierra Nevada, La Sagra, etc. Realizadas las fotos de rigor retomamos la crestería que finaliza en la Peña Jaén. El vertiginoso descenso lo acometemos por el collado de los Cuatro Aguaderos, que nos conduce al punto inicial.

El 2 de junio, cuando el verdor de la primavera está a punto de claudicar, nos decidimos por subir al cielo de Córdoba, el pico Tiñosa (1.570 m), que se eleva en la Sierra Horconera, que pertenece a su vez a la Subbética cordobesa. Para iniciar su ascenso es recomendable desplazarse hasta Las Lagunillas, que es pedanía de Priego de Córdoba. Desde este poblado se enfila el barranco originado por el arroyo Cañatiendas, entre la sombra de encinas y quejigos. Llegados al puerto de la Mahína, dejamos el sendero oficial y nos dirigimos a la cara oeste del macizo, donde se desarrolla un circo con pináculos, cascajeras y farallones que tan sólo nos dejan un paso bastante lógico y que nos arrima al punto cumbrero, destacable en lontananza. Desde el geodésico oteamos las Sierras de Guadix y Baza, Sierra Nevada, las sierras Tejeda y Almijara, la Sierra de Loja, la Cruz de Camarolos (1.444 m), conocido como Balcón de Málaga y que a pesar de su escasa altura, su ubicación en el corazón de Andalucía, muy cerca de Villanueva del Rosario, permite ver las dos cumbres más altas de cinco provincias andaluzas. Retomando las panorámicas, destacamos la Sierra Sur de Sevilla y como no, las sierras de las Nieves y Grazalema. El descenso lo realizamos por la zona sur, en dirección a la cueva del Morrión, de escasa profundidad, pero que ofrece una bonita foto. Tras unos destrepes accedimos a la base de la montaña para retomar el barranco de Cañatiendas que nos llevó hasta Las Lagunillas.

Finalizamos este periplo en la cúspide de Granada, en el gigante del Sur, en Sierra Nevada, donde habitan los colosos peninsulares, nos referimos al Alcazaba (3.371 m), el Veleta (3.394 m) y el rey de reyes, el Mulhacén (3.484 m). Partimos un buen día del mes de junio desde el albergue universitario camino de la Virgen de las Nieves, para encarar el sendero que sube de manera suave pero constante a través de la loma de Cauchiles hasta las Posiciones del Veleta. El siguiente hito y parada de descanso lo hacemos en el refugio de la Carihuela, para enfilar el último tramo que nos lleva a coronar el Veleta. Desde este mirador natural avistamos la vega de Granada, Sierra Almijara con la silueta bien visible del Lucero (1.799 m); más cercano queda el piramidal Trevenque (2.076 m), conocido como el rey de la media montaña nevadense; igualmente atisbamos La Sagra, la Sierras de Cazorla y Segura, el Mulhacén, así como la costa mediterránea. Tras tomar un bocado descendemos hasta el refugio, pasando junto a unas viejas construcciones que resultan ser unos fortines usados en la denostada Guerra Civil. El siguiente tramo discurre casi en llano, pero por encima de los 3.000 m, dejando algunas lagunas en los márgenes del camino, como la bellísima laguna Verde. Pronto nos acercamos a unos cuchillos afilados que se denominan los Raspones de río Seco, lugar muy interesante para admirar algunos de los muchos y notables endemismos botánicos de Sierra Nevada. A continuación abandonamos la pista y tomamos un sendero que sube a la Loma Pelá y después desciende por un camino vertiginoso hasta la laguna de la Caldera, donde hallamos el refugio del mismo nombre. La noche la pasamos a la intemperie, entre las cabras monteses acostumbradas a la presencia humana y a la comida fácil. A la mañana siguiente, bien temprano, afrontamos la loma del Mulhacén hasta hacer cumbre, con gran alegría y alborozo por haber completado esta pequeña aventura por los cielos andaluces. Entre acentores alpinos y sintiéndonos muy pequeños ante tan grandioso paisaje, nos hicimos las fotos de rigor, vislumbrando en el horizonte, las hoyas de Baza y Guadix, Sierra Mágina, la Sierra de Cazorla, la Sierra de la Contraviesa, las Alpujarras, el cercano Alcazaba y las más espléndidas lejanías.

Todos los interesados en esta actividad, pueden leer las crónicas y ver cientos de fotos en la web de nuestro club: www.pasoslargos.com. Como bibliografía básica os recomiendo los libros: Sierras andaluzas. Itinerarios senderistas y ascensiones, de Editorial La Serranía y Los Techos de España, de Editorial Desnivel.

Nos Vemos en las Montañas

viernes 23 de noviembre de 2007

UN BREVE RECORRIDO POR LA HISTORIA DEL VALLE DEL GENAL






Las diferentes catas arqueológicas corroboran la presencia humana ininterrumpida en el Valle del Genal, desde la Edad del Cobre hasta nuestros días. La muestra más genuina de las distintas secuencias históricas dejadas por el hombre en este primer periodo la encontramos en los megalitos o monumentos funerarios, conocidos de todos como dólmenes; uno de los mejor conservados podemos visitarlo en las cercanías del puerto de Encinas Borrachas, en la carretera A-369, a pocos kilómetros de Atajate en dirección a Ronda. Otros enterramientos megalíticos catalogados, aunque difíciles de localizar, son el de Montero y la Mimbre, no muy lejanos de Encinas Borrachas.
Las primeras sociedades humanas organizadas que se asentaron en el valle corresponden a la Edad del Hierro. De este periodo queda constancia arqueológica perteneciente a comunidades fenicias y tartesias; para algunos historiadores a esta época histórica se retrotraen la explotación de minas de oro y hierro en Sierra Bermeja.
La posterior ocupación romana no debió de tener gran incidencia en las costumbres y modo de vida de los habitantes del Valle del Genal; lo quebrado del terreno y las tierras poco aptas para el cultivo fueron sin duda factores decisivos para un cierto aislamiento del valle con respecto a otras zonas más romanizadas de la Serranía como el Valle del Guadiaro y la Meseta de Ronda.
De época romana es el municipio de Lacipo, situado al sur del valle, en tierras de Casares. Fue una estratégica ciudad cercana al Estrecho de Gibraltar y punto de partida para acceder a las tierras del interior a través de los caminos que subían por los valles del Genal y Guadiaro. Probablemente fuese primero asentamiento tartesio e incluso celta. Llegó a emitir moneda propia, lo que evidencia la importancia que alcanzó.
Por Lacipo pasaba la vía XIII que, partiendo desde Carteia, la antigua Gibraltar, llegaba hasta Arunda, la actual ciudad de Ronda. El antiguo trazado de esta calzada coincide en muchos tramos con la carretera A-369; aún queda algún empedrado y otros restos testimoniales que dan fe de esta importante vía de comunicación.
Tras el periodo romano, no se tienen muchas noticias sobre el devenir histórico del Valle del Genal. Los visigodos asimilaron en gran medida el modelo organizativo de Roma. Como testimonio arqueológico podemos citar el hallazgo de algunos brácaris (losas de enterramientos), en el municipio de Pujerra. Por tradición oral se ha transmitido una leyenda en Pujerra que asegura que Wamba, uno de los reyes visigodos, fue elegido como tal precisamente cuando se hallaba labrando la tierra en las cercanías de la hoy desaparecida población de Cenay.
Se aproxima el gran momento de la invasión islámica desde tierras de África. A partir de esta nueva fase histórica se comienzan a formar los núcleos de población actuales y a perfilar algunos de los rasgos culturales que han pervivido hasta nuestros tiempos en el valle.
En el siglo VIII penetran por las costas gaditanas los primeros contingentes de beréberes que no encuentran gran resistencia en la población autóctona, por lo que el Valle del Genal fue uno de los primeros enclaves ocupado por los invasores. No debió de ser muy traumática para los cristianos del valle la sumisión ante los nuevos gobernantes; de hecho, se sabe que las familias visigodas más ricas e influyentes conservaron su estatus y tradiciones.
Durante los siguientes años algunos cristianos se van convirtiendo al Islam; son los llamados muladíes, mientras que quienes siguen profesando el catolicismo son denominados mozárabes. Lo cierto es que las hostilidades entre bandos, invasores e invadidos, no tardan en llegar. Fruto del descontento de la población autóctona ante los abusos de poder, surgen las primeras revueltas contra el califato de Córdoba. Aparece entonces uno de los personajes más importantes de la historia de la Serranía: Omar Ben Hafsún, de estirpe cristiana y muladí, que fue el principal hostigador contra el poder omeya. Para ello, creó el estado-ciudad de Bobastro, población situada en las Mesas de Villaverde, cerca de Álora, aunque algunos autores defienden la hipótesis de que Bobastro se corresponde con la ciudad de Ronda.
Omar organizó un ejército formado por mozárabes y muladíes, y sostuvo una encarnizada guerra durante 50 años contra los omeyas. Durante mucho tiempo dominó un importante territorio que se extendía desde la Serranía hasta las tierras altas de Almería e incluso llegó a asediar la califal ciudad de Córdoba.
Tendrá que ser con la llegada del gran emir cordobés Abderramán III cuando la resistencia mozárabe sucumba ante el poder omeya. Omar murió en el año 917, y sus hijos continuaron las luchas hasta rendir la ciudad de Bobastro en 928.
A partir de este momento, el califato de Córdoba vive sus mejores momentos, siendo uno de los reinos más esplendorosos e influyentes del mundo antiguo. El Valle del Genal sufre una importante despoblación tras la huida de los mozárabes a los reinos cristianos del norte de España.
Nuevas tribus provenientes de África, como los almorávides y almohades van repoblando el territorio del Valle del Genal. Los conflictos entre beréberes y los nuevos pobladores serán constantes. Asimismo el califato entra en un periodo de crispación que finalizará con la división del mismo en varios reinos de taifas. Uno de ellos se corresponde con la comarca natural de la Serranía: el reino de Taifa de Ronda, creado por el rey Abu Nur en 1015.
En el año 1059 Mutamid, rey de Sevilla, se anexiona el reino de Ronda, siendo esta época de gran florecimiento cultural para la Serranía.
El declive del poder musulmán sobreviene tras la derrota de los almohades en 1212, en la batalla de las Navas de Tolosa. Posteriormente se conforma el reino nazarí de Granada, último reducto islámico de la Península Ibérica, al que pertenecerá el Valle del Genal y la Serranía, hasta la conquista de Ronda por los Reyes Católicos en 1485.
Durante el periodo nazarí, toda la comarca va a sufrir el asedio de las huestes cristianas. En el año 1309, reinando Sancho IV, se intentó conquistar la población de Gaucín, llave por el sur del Valle del Genal. No pudo ser tomada por las armas y el hecho más destacable en esta lid fue la muerte, en el campo de batalla, de Guzmán el Bueno, el defensor de Tarifa, quien sacrificó a su hijo por no entregar la plaza a los benimerines africanos.
En mayo de 1485 Ronda sucumbe al asedio de los castellanos y toda la Serranía, incluido el Valle del Genal, entrega las armas. Los habitantes del valle, ahora mudéjares, permanecen en sus pueblos y tierras. Como era de esperar, las rencillas entre partes no tardan en llegar, incluso se producen pequeñas rebeliones por parte de los mudéjares que son sofocadas radicalmente por los cristianos.
La división del territorio en pequeñas jurisdicciones dirigidas por nobles castellanos, fue la opción elegida para intentar solventar los conflictos e impartir justicia entre los habitantes. De esta manera, se constituyen el señorío de Casares, administrado por el duque de Arcos, en el cual se integran las poblaciones de Genalguacil, Jubrique y Casares. El señorío de Benadalid, jurisdicción del duque de Feria, aparece constituido por las poblaciones de Benalauría y Benadalid. Y el señorío de Gaucín, al que pertenecen los pueblos de Benarrabá, Algatocín y Gaucín, queda bajo la jurisdicción del duque de Medina Sidonia. Por último, el señorío de Ronda, al que pertenecerán las poblaciones de Atajate, Alpandeire, Faraján, Júzcar, Cartajima, Pujerra, Parauta e Igualeja, en un principio fue regentado por el príncipe Don Juan, que muere joven, sucediéndole su esposa Margarita de Austria. Todas estas poblaciones pasaron a la jurisdicción de la Corona en el año 1499.
Igual que ocurriera siglos atrás entre musulmanes y mozárabes, son entonces los mudéjares quienes sufren el despotismo y el incumplimiento de las capitulaciones por parte de los castellanos. Todo este cúmulo de desavenencias tendrá como consecuencia inmediata las revueltas de los mudéjares, que son obligados a convertirse al cristianismo. La mayoría de ellos lo hacen por temor a la Inquisición y a los castigos, aunque continúan profesando la fe islámica ocultamente. Los mudéjares convertidos al catolicismo son los llamados moriscos.
En el año 1501 se inicia la primera sublevación, cuyo escenario principal fue Sierra Bermeja. Entre las batallas libradas destaca la del día 16 de marzo, en la que murieron miles de castellanos, entre ellos algunos nobles como don Alonso de Aguilar, hermano del célebre Gran Capitán. Tras la pacificación, se les obliga a la conversión o el destierro. Durante los años siguientes las posturas irreconciliables entre partes y las constantes escaramuzas darán pie en 1568 a una segunda revuelta, cuyos focos principales fueron la Alpujarra, la Axarquía y la Serranía.
Para atajar la rebelión morisca, el rey Felipe II encomienda las operaciones militares a Don Luis Ponce de León, duque de Arcos. A tal fin, reúne un gran ejército formado por miles de infantes y tropas de caballería, mientras que los moriscos, inferiores en número y armas, adoptan la táctica de la guerrilla, que tan buen resultado dio al ya citado Omar Ben Hafsún en la guerra de los 50 años. Tras dos años de sangrientas batallas, cesan las hostilidades y se decreta el destierro de los moriscos sublevados a tierras de Castilla.
Algunas poblaciones moriscas son abandonadas tras la revuelta de 1501, otras dejaron definitivamente de existir tras la expulsión de los sublevados, decretada en 1570 por el rey Felipe II; aunque tampoco faltaron razones de índole social o económica, ya que a menor población, mayor carga del impuesto del censo. Los moradores irán incorporándose escalonadamente a las poblaciones cercanas de mayor entidad. Fruto de las anexiones de estos despoblados a los municipios existentes, es la peculiar configuración de los actuales términos municipales, que en ningún caso responden a criterios geográficos. Aún son visibles numerosos vestigios de estos despoblados repartidos por tierras del Genal.
Las casas, similares a los ranchos actuales, son de piedra, ladrillos y adobe (barro y paja). Sobre la casa está el pajar o cámara con entrada desde el exterior y un pequeño corral adosado. Presentan techumbre de cañas y escobones, o tejado árabe en el caso de las construcciones más sólidas. El interior de la vivienda no es muy grande, lo normal es que conste de una habitación, a lo sumo dos.
Definitivamente, en 1610 se decretó la expulsión de los moriscos, aunque un importante número de ellos sobrevivieron en la sierra formando partidas armadas, hecho que algunos historiadores han querido interpretar como los “albores del bandolerismo andaluz”. A estos grupos rebeldes se les conocían como monfíes y estuvieron hostigando hasta los primeros años del siglo XVII. Paradójicamente, existe cierta similitud histórica entre estos monfíes y los maquis de la posguerra civil española. Los monfíes fueron la última expresión musulmana de Andalucía.
El siglo XVII pasa desapercibido en el Valle del Genal; es momento para que los repobladores venidos de Galicia, Extremadura, Castilla y otros puntos peninsulares tomen posesión de sus nuevas tierras. Entramos en una etapa de tranquilidad y de cierta prosperidad.
En 1726, reinando en España Felipe V, se instala en tierras de Júzcar, a orillas del río Genal, la Real Fábrica de “Hoja de Lata” de San Miguel, industria siderúrgica instalada en lo más umbroso y recóndito del Valle del Genal. La necesidad de madera para alimentar sus altos hornos ocasionó una importante alteración paisajística en las tierras del Havaral, talándose cientos de hectáreas de bosque. Además fueron explotadas algunas minas de hierro, imprescindibles para la elaboración de la hojalata. La dificultad para el transporte y la competencia de los industriales vascos dio al traste con esta fábrica pionera en la Península Ibérica, que permaneció activa durante 50 años.
A principios del siglo XIX, concretamente en 1809, el Valle del Genal vuelve a entrar por la puerta grande en los anales de la Historia, cuando los franceses invaden España.
Ronda fue tomada en 1810 y en ella se hospedó José Bonaparte, quien emprendería el camino con la intención de llegar a Gibraltar. Fue entonces cuando los guerrilleros serranos interceptaron a las tropas francesas en tierras de Alpandeire, muy cerca de Atajate, infligiéndoles una sonada derrota y numerosas bajas, por lo que no tuvieron más remedio que retroceder hasta Ronda. En otro intento de abrirse camino hacia Gibraltar, fueron asaltados en las cercanías de Gaucín y, de nuevo repudiados, regresaron a Ronda. En esta ocasión en su desesperada huida hacia la ciudad del Tajo asolaron las poblaciones de Benadalid y Atajate. El eventual ejército serrano logró expulsar a las tropas francesas de Ronda, aunque poco tiempo después fue tomada de nuevo. A pesar de los muchos destrozos y desmanes cometidos por los galos, la resistencia en forma de guerrillas acosó implacablemente a los franceses, con frecuentes escaramuzas y encuentros bélicos en los pueblos del Valle del Genal, que nunca fueron dominados por el ejército de Napoleón, como sucedió con Casares, que jamás fue tomada. Muchos pueblos del Genal obtuvieron su independencia administrativa de Ronda como pago al heroico comportamiento de sus pobladores en la guerra de la Independencia.
Fruto de la influencia francesa y de las ideas ilustradas importadas de la vieja Europa, se acomete una reorganización administrativa del territorio. En el año 1820 se aprueba la creación de los partidos judiciales, quedando incluidos los pueblos del Valle del Genal en los de Gaucín, Estepona y Ronda. La configuración definitiva del estado español se llevó a cabo en 1833, con la instauración de la provincia; parte de la Serranía y el Valle del Genal quedaron desde entonces bajo la jurisdicción de Málaga. De esta manera, la comarca natural de la Serranía permanece dividida entre las provincias de Málaga y Cádiz. Hubo intentos en los años 1843, 1854 y 1868 de crear una nueva provincia, con la capitalidad de Ronda y que se ajustara al territorio natural de la Serranía; en todas las ocasiones existió unanimidad de los municipios integrantes en la demandada nueva entidad administrativa.
En esos años se va forjando la imagen estereotipada por la que es conocida la Serranía y el Valle del Genal, tierra de bandoleros y contrabandistas. Los primeros son marginados y desahuciados de una sociedad integrada por algunos ricos y muchos pobres, injusta y casi feudal, no hallándose otro camino que el del pillaje y la extorsión como modo de vida. Por otra parte, los contrabandistas aprovechan el comercio ilegal que supone la traída de mercaderías de la colonia inglesa de Gibraltar. Serán los viajeros románticos quienes dibujen y plasmen en sus cuadernos la idiosincrasia de las gentes del Genal.
Finaliza el siglo XIX con la terrible epidemia de la filoxera, que destruyó casi la totalidad de las viñas del Valle del Genal, y constituyó un auténtico varapalo a las economías locales que vieron mermada su población debido a la emigración, muy especialmente con destino a Argentina.
En 1864 nace en Alpandeire, en el seno de una humilde familia de labriegos, Francisco Tomás, que años más tarde sería conocido como fray Leopoldo de Alpandeire. Desde pequeño acude al colegio y, al igual que todos los jóvenes de esa época, ayuda a la economía familiar realizando labores en el campo. En mayo de 1895 se celebra en Ronda un solemne triduo en honor del beato fray Diego José de Cádiz, en el que predican dos religiosos pertenecientes a la Orden de los Capuchinos; Francisco Tomás está presente en dicho acto y es cuando decide ingresar en la citada orden religiosa. En 1904 se instala en el convento de Capuchinos de la ciudad de Granada y durante muchos años realiza el oficio de limosnero. Su bondad y cariño hacia los más necesitados le hacen muy popular entre las gentes de Granada, adquiriendo un halo de santidad que se intensifica a su muerte en 1956, a la edad de noventa y dos años.
Fray “Nipordo”, como le llamaban cariñosamente, goza en nuestros días de mucha devoción, sobre todo en Andalucía y cada 9 de febrero, día en que falleció, son miles las personas que visitan su sepulcro en el convento de los Capuchinos en Granada.
En el primer cuarto del siglo XX el Valle del Genal recuperó parte de su población. Comenzaron a construirse las primeras carreteras y parecía atisbarse cierto progreso. En esos años sobresale otro personaje fundamental en la historia de Andalucía; nos referimos a Blas Infante, padre de la patria andaluza. Nació en
Casares, pueblo de indudable relación geográfica, social y afectiva con el Valle del Genal, en 1885. Fue notario de profesión y durante toda su vida estuvo especialmente preocupado con el atraso económico y social de Andalucía. No cesó en su empeño de búsqueda de soluciones a la situación de pobreza, analfabetismo e incultura que reinaba en la Andalucía de esa época. Fue autor de varios libros sobre temas andaluces, entre los que destaca El Ideal Andaluz, donde propone una serie de reformas agrarias y sociales para situar a Andalucía a la altura de las comunidades más desarrolladas. En la primera Asamblea Regionalista de Andalucía, celebrada en 1918 en Ronda, Infante y otros participantes aprueban el escudo, himno y bandera de Andalucía. Durante los años siguientes luchó denodadamente por un estatuto de autonomía para Andalucía y por dignificar lo andaluz. Muy caro fue el precio a pagar, ya que Blas Infante fue asesinado el 10 de agosto de 1936 en el km 4 de la carretera de Carmona.
La irrupción de la Guerra Civil traerá un largo régimen dictatorial y un retroceso en el campo de las libertades. Las montañas de la Serranía conocen a unos nuevos moradores, los maquis, grupos de resistencia antifascista, que operarán hasta mediados del siglo XX.
Los años cuarenta son duros para las gentes del Genal; el hambre, unida a la precariedad laboral y a la ausencia de infraestructuras básicas, hacen del vivir diario una epopeya, por lo que se produce un nuevo y crítico despoblamiento del valle en favor de los nuevos centros industriales de Madrid, Cataluña y Vascongadas. A finales de los años sesenta, el boom turístico en la Costa del Sol y la gran demanda de mano de obra para la construcción y el sector servicios, dan otro zarpazo a la mermada población, que en pocos años había perdido la mitad de su censo.
El Valle del Genal llega a nuestros días con unos índices demográficos algo más estables, aunque sensiblemente a la baja, debido al envejecimiento de la población. El paisaje, el turismo rural y el aprovechamiento de sus innegables y magníficos recursos naturales deben ser los pilares en los que se fundamente el desarrollo económico de la zona. Además, las instituciones públicas que tradicionalmente han arrinconado en el olvido a estas poblaciones, deben aportar todo su entusiasmo y trabajo para que el Valle del Genal ocupe en el siglo XXI el lugar que merece por cultura, tradición e historia.

miércoles 5 de septiembre de 2007

PROBLEMÁTICA EN LA SIERRA DE LAS NIEVES
















Desde el año 1989 en que se creará el parque natural Sierra de las Nieves, pocas son las realizaciones positivas dignas de destacar en la gestión de este espacio natural y si muchas las necesidades y problemas no resueltos, algunos de éllos van camino de convertirse en males endémicos.

Estos son a mi entender los problemas más significativos y sobre los que hemos puesto mayor empeño en intentar arreglar:

-La administración se encuentra lejana y a distancia del entorno natural del parque, lo que implica que la población tenga de desplazarse a Málaga para resolver temas burocráticos.

-Es curioso como se aumenta el número de representantes en la Junta Rectora, pero ahora en los plenos y otras reuniones acuden menos personas que antes. Curioso también que parte de las nuevas incorporaciones sean representantes de las administraciones públicas (Junta de Andalucía). Solo hay que echar un vistazo a las actas para comprobar quienes son los que mas faltan. ¿les importa de verdad a nuestros administradores públicos los problemas de nuestros parques naturales?.

-Después de 12 años no contamos con un programa de uso público.
No se han creado zonas de reserva que preserven los pinsapares y que regularicen el uso público de estos delicados ecosistemas.

-Aún siendo un órgano consultivo, es mas que dudosa la funcionalidad de la Junta Rectora, máxime cuando siendo el estamento donde están representado todas las fuerzas vivas, no se tiene en cuenta la opinión de sus miembros en temas de vital importancia, ejemplo sirva el caso de las perforaciones en el acuífero de Tolox, a pesar de la oposición unánime del Pleno de la Junta Rectora.

-Son muchísimos los problemas por resolver y venimos pidiendo un director-conservador en exclusiva para el parque; es imposible que pueda atender a la vez al parque natural Sierra de las Nieves, al de Montes de Málaga, la Reserva Nacional de Caza de la Serranía de Ronda, etc....

-En cuanto a implicar más a los pobladores del parque natural en su problemática y posibles soluciones, nada de nada; son siempre otros organismos ajenos, los que toman algunas iniciativas encaminadas a acercar el parque natural a los pueblos.

-No existe o es casi nula la colaboración con estamentos afines y con los que se podrían realizar importantes e interesantes proyectos, caso de la Reserva de Biosfera, Mancomunidad de Municipios de la Sierra de las Nieves, CEDER de la Serranía de Ronda y Sierra de las Nieves, CIT de la Serranía de Ronda y Sierra de las Nieves, Ayuntamiento de Ronda, etc...

-Los incendios forestales son una amenaza cada verano, ya estamos hartos de pedir un dispositivo de control de acceso de personas en la época estival. Este último año no ha habido control en el acceso al pinsapar de Yunquera por que no hay guardería fija en este pueblo y los guardas de Tolox han de controlar éllos solos los accesos de ambos pueblos, algo totalmente imposible. En el acceso de Quejigales tampoco hay control y el pinsapar queda sin vigilancia a partir de las 18,00 h, cuando se va el guarda. Tampoco existe control alguno en el acceso por Istán.

-En épocas de nevadas y coincidiendo con puentes o fines de semana, existe algún control gracias al trabajo altruistas de miembros de Ecologistas en Acción-Ronda. Se ha regulado el flujo de entrada de vehículos y este pasado año, parece que les dio vergüenza y ya montaron un dispositivo regulador con personal de la Consejería de Medio Ambiente, guardia civil, etc.
De todos modos insistimos que hay que promocionar otros lugares del parque y diversificar la oferta para no masificar estas zonas que son a la vez los ecosistemas más valiosos.

-La carga ganadera en la Meseta de Quejigales es insostenible, prefieren crear cercados metálicos de horrorosa estética, para la repoblación del quejigo de montaña, antes que eliminar el ganado, que por cierto pertenece a unos pocos de Tolox que no son ganaderos ya que sus ocupaciones profesionales son otras, eso si, les viene bien ya que reciben importantes subvenciones de la comunidad económica europea. Está problemática se encuentra estrechamente ligada a otro triste episodio negativo del parque natural, La sarna en la cabra montes. Aun estamos a la espera de la celebración de un congreso sobre la problemática del ganado.

-La erosión es otra espada de Damocles en el parque natural, son muchas mas las hectáreas calcinadas que las repobladas. Ante un interesante proyecto presentado por Ecologistas en Acción de Ronda, consistente en recuperar el pinsapar de Sierra de Hidalga, solo había que vallar algunos rodales de pinsapos achaparrados y unos 15 pinsapos adultos y realizar un seguimiento... aducen que son terrenos privados y que éllos no pueden hacer nada; sin embargo si fueron incluidos los terrenos en los límites del parque natural, ¿entonces?. Dice el artículo 4 del PORN en su punto 1 letra C Objetivos: “Restaurar los ecosistemas forestales degradados.”

-Al igual que en otro lugares, aquí se han instalado multitud de antenas de telefonía, sobre todo en Sierra Hidalga, justo en un importante lugar de paso de aves, mucho nos tememos que una pequeña colonia de alimoches a la que hacíamos un seguimiento y que apuntaba a un posible anidamiento en unos tajos cercanos, no vuelvan por el lugar, de hecho este pasado año ya no los vimos... (Artículo 36 del PORN: Preservar la diversidad genética del patrimonio natural, garantizando la conservación de las especies de la flora y la fauna silvestres, en especial las autóctonas, entendiéndose como tales aquellas especies que han pertenecido históricamente a la flora o fauna del parque). La última pareja de alimoches del parque desapareció hace 20 años.
Del impacto visual mejor no hablar, son visibles desde el 50% del territorio del parque natural y desde la carretera de mas tráfico del entorno, la A-376 Costa del Sol-Ronda. Al día de hoy no tengo constancia de la elaboración de un documento regulador de instalaciones de antenas, por parte de la Junta de Andalucía. ¿nos pasará lo mismo con los parques eólicos?.

-Y así podríamos seguir enumerando las deficiencias del parque... falta de un censo de aves nocturna, de cómo adolece el parque de instalaciones para la docencia entre los más jóvenes, (museos, centros de interpretación, etc...) sin embargo asistimos estupefactos a la reconversión de la Casa de Quejigales en alojamiento rural gestionado por EGMASA a través de una empresa que no es de nuestro entorno geográfico. Como es posible que un mismo espacio geográfico sea a la vez parque natural y Reserva Nacional de Caza... Parece mentira que aún no se cuente con un gerente del Instituto de Fomento de Andalucía, siendo como es la comarca de las más pobres y desfavorecidas de Andalucía ,etc...