viernes, 23 de noviembre de 2007

UN BREVE RECORRIDO POR LA HISTORIA DEL VALLE DEL GENAL






Las diferentes catas arqueológicas corroboran la presencia humana ininterrumpida en el Valle del Genal, desde la Edad del Cobre hasta nuestros días. La muestra más genuina de las distintas secuencias históricas dejadas por el hombre en este primer periodo la encontramos en los megalitos o monumentos funerarios, conocidos de todos como dólmenes; uno de los mejor conservados podemos visitarlo en las cercanías del puerto de Encinas Borrachas, en la carretera A-369, a pocos kilómetros de Atajate en dirección a Ronda. Otros enterramientos megalíticos catalogados, aunque difíciles de localizar, son el de Montero y la Mimbre, no muy lejanos de Encinas Borrachas.
Las primeras sociedades humanas organizadas que se asentaron en el valle corresponden a la Edad del Hierro. De este periodo queda constancia arqueológica perteneciente a comunidades fenicias y tartesias; para algunos historiadores a esta época histórica se retrotraen la explotación de minas de oro y hierro en Sierra Bermeja.
La posterior ocupación romana no debió de tener gran incidencia en las costumbres y modo de vida de los habitantes del Valle del Genal; lo quebrado del terreno y las tierras poco aptas para el cultivo fueron sin duda factores decisivos para un cierto aislamiento del valle con respecto a otras zonas más romanizadas de la Serranía como el Valle del Guadiaro y la Meseta de Ronda.
De época romana es el municipio de Lacipo, situado al sur del valle, en tierras de Casares. Fue una estratégica ciudad cercana al Estrecho de Gibraltar y punto de partida para acceder a las tierras del interior a través de los caminos que subían por los valles del Genal y Guadiaro. Probablemente fuese primero asentamiento tartesio e incluso celta. Llegó a emitir moneda propia, lo que evidencia la importancia que alcanzó.
Por Lacipo pasaba la vía XIII que, partiendo desde Carteia, la antigua Gibraltar, llegaba hasta Arunda, la actual ciudad de Ronda. El antiguo trazado de esta calzada coincide en muchos tramos con la carretera A-369; aún queda algún empedrado y otros restos testimoniales que dan fe de esta importante vía de comunicación.
Tras el periodo romano, no se tienen muchas noticias sobre el devenir histórico del Valle del Genal. Los visigodos asimilaron en gran medida el modelo organizativo de Roma. Como testimonio arqueológico podemos citar el hallazgo de algunos brácaris (losas de enterramientos), en el municipio de Pujerra. Por tradición oral se ha transmitido una leyenda en Pujerra que asegura que Wamba, uno de los reyes visigodos, fue elegido como tal precisamente cuando se hallaba labrando la tierra en las cercanías de la hoy desaparecida población de Cenay.
Se aproxima el gran momento de la invasión islámica desde tierras de África. A partir de esta nueva fase histórica se comienzan a formar los núcleos de población actuales y a perfilar algunos de los rasgos culturales que han pervivido hasta nuestros tiempos en el valle.
En el siglo VIII penetran por las costas gaditanas los primeros contingentes de beréberes que no encuentran gran resistencia en la población autóctona, por lo que el Valle del Genal fue uno de los primeros enclaves ocupado por los invasores. No debió de ser muy traumática para los cristianos del valle la sumisión ante los nuevos gobernantes; de hecho, se sabe que las familias visigodas más ricas e influyentes conservaron su estatus y tradiciones.
Durante los siguientes años algunos cristianos se van convirtiendo al Islam; son los llamados muladíes, mientras que quienes siguen profesando el catolicismo son denominados mozárabes. Lo cierto es que las hostilidades entre bandos, invasores e invadidos, no tardan en llegar. Fruto del descontento de la población autóctona ante los abusos de poder, surgen las primeras revueltas contra el califato de Córdoba. Aparece entonces uno de los personajes más importantes de la historia de la Serranía: Omar Ben Hafsún, de estirpe cristiana y muladí, que fue el principal hostigador contra el poder omeya. Para ello, creó el estado-ciudad de Bobastro, población situada en las Mesas de Villaverde, cerca de Álora, aunque algunos autores defienden la hipótesis de que Bobastro se corresponde con la ciudad de Ronda.
Omar organizó un ejército formado por mozárabes y muladíes, y sostuvo una encarnizada guerra durante 50 años contra los omeyas. Durante mucho tiempo dominó un importante territorio que se extendía desde la Serranía hasta las tierras altas de Almería e incluso llegó a asediar la califal ciudad de Córdoba.
Tendrá que ser con la llegada del gran emir cordobés Abderramán III cuando la resistencia mozárabe sucumba ante el poder omeya. Omar murió en el año 917, y sus hijos continuaron las luchas hasta rendir la ciudad de Bobastro en 928.
A partir de este momento, el califato de Córdoba vive sus mejores momentos, siendo uno de los reinos más esplendorosos e influyentes del mundo antiguo. El Valle del Genal sufre una importante despoblación tras la huida de los mozárabes a los reinos cristianos del norte de España.
Nuevas tribus provenientes de África, como los almorávides y almohades van repoblando el territorio del Valle del Genal. Los conflictos entre beréberes y los nuevos pobladores serán constantes. Asimismo el califato entra en un periodo de crispación que finalizará con la división del mismo en varios reinos de taifas. Uno de ellos se corresponde con la comarca natural de la Serranía: el reino de Taifa de Ronda, creado por el rey Abu Nur en 1015.
En el año 1059 Mutamid, rey de Sevilla, se anexiona el reino de Ronda, siendo esta época de gran florecimiento cultural para la Serranía.
El declive del poder musulmán sobreviene tras la derrota de los almohades en 1212, en la batalla de las Navas de Tolosa. Posteriormente se conforma el reino nazarí de Granada, último reducto islámico de la Península Ibérica, al que pertenecerá el Valle del Genal y la Serranía, hasta la conquista de Ronda por los Reyes Católicos en 1485.
Durante el periodo nazarí, toda la comarca va a sufrir el asedio de las huestes cristianas. En el año 1309, reinando Sancho IV, se intentó conquistar la población de Gaucín, llave por el sur del Valle del Genal. No pudo ser tomada por las armas y el hecho más destacable en esta lid fue la muerte, en el campo de batalla, de Guzmán el Bueno, el defensor de Tarifa, quien sacrificó a su hijo por no entregar la plaza a los benimerines africanos.
En mayo de 1485 Ronda sucumbe al asedio de los castellanos y toda la Serranía, incluido el Valle del Genal, entrega las armas. Los habitantes del valle, ahora mudéjares, permanecen en sus pueblos y tierras. Como era de esperar, las rencillas entre partes no tardan en llegar, incluso se producen pequeñas rebeliones por parte de los mudéjares que son sofocadas radicalmente por los cristianos.
La división del territorio en pequeñas jurisdicciones dirigidas por nobles castellanos, fue la opción elegida para intentar solventar los conflictos e impartir justicia entre los habitantes. De esta manera, se constituyen el señorío de Casares, administrado por el duque de Arcos, en el cual se integran las poblaciones de Genalguacil, Jubrique y Casares. El señorío de Benadalid, jurisdicción del duque de Feria, aparece constituido por las poblaciones de Benalauría y Benadalid. Y el señorío de Gaucín, al que pertenecen los pueblos de Benarrabá, Algatocín y Gaucín, queda bajo la jurisdicción del duque de Medina Sidonia. Por último, el señorío de Ronda, al que pertenecerán las poblaciones de Atajate, Alpandeire, Faraján, Júzcar, Cartajima, Pujerra, Parauta e Igualeja, en un principio fue regentado por el príncipe Don Juan, que muere joven, sucediéndole su esposa Margarita de Austria. Todas estas poblaciones pasaron a la jurisdicción de la Corona en el año 1499.
Igual que ocurriera siglos atrás entre musulmanes y mozárabes, son entonces los mudéjares quienes sufren el despotismo y el incumplimiento de las capitulaciones por parte de los castellanos. Todo este cúmulo de desavenencias tendrá como consecuencia inmediata las revueltas de los mudéjares, que son obligados a convertirse al cristianismo. La mayoría de ellos lo hacen por temor a la Inquisición y a los castigos, aunque continúan profesando la fe islámica ocultamente. Los mudéjares convertidos al catolicismo son los llamados moriscos.
En el año 1501 se inicia la primera sublevación, cuyo escenario principal fue Sierra Bermeja. Entre las batallas libradas destaca la del día 16 de marzo, en la que murieron miles de castellanos, entre ellos algunos nobles como don Alonso de Aguilar, hermano del célebre Gran Capitán. Tras la pacificación, se les obliga a la conversión o el destierro. Durante los años siguientes las posturas irreconciliables entre partes y las constantes escaramuzas darán pie en 1568 a una segunda revuelta, cuyos focos principales fueron la Alpujarra, la Axarquía y la Serranía.
Para atajar la rebelión morisca, el rey Felipe II encomienda las operaciones militares a Don Luis Ponce de León, duque de Arcos. A tal fin, reúne un gran ejército formado por miles de infantes y tropas de caballería, mientras que los moriscos, inferiores en número y armas, adoptan la táctica de la guerrilla, que tan buen resultado dio al ya citado Omar Ben Hafsún en la guerra de los 50 años. Tras dos años de sangrientas batallas, cesan las hostilidades y se decreta el destierro de los moriscos sublevados a tierras de Castilla.
Algunas poblaciones moriscas son abandonadas tras la revuelta de 1501, otras dejaron definitivamente de existir tras la expulsión de los sublevados, decretada en 1570 por el rey Felipe II; aunque tampoco faltaron razones de índole social o económica, ya que a menor población, mayor carga del impuesto del censo. Los moradores irán incorporándose escalonadamente a las poblaciones cercanas de mayor entidad. Fruto de las anexiones de estos despoblados a los municipios existentes, es la peculiar configuración de los actuales términos municipales, que en ningún caso responden a criterios geográficos. Aún son visibles numerosos vestigios de estos despoblados repartidos por tierras del Genal.
Las casas, similares a los ranchos actuales, son de piedra, ladrillos y adobe (barro y paja). Sobre la casa está el pajar o cámara con entrada desde el exterior y un pequeño corral adosado. Presentan techumbre de cañas y escobones, o tejado árabe en el caso de las construcciones más sólidas. El interior de la vivienda no es muy grande, lo normal es que conste de una habitación, a lo sumo dos.
Definitivamente, en 1610 se decretó la expulsión de los moriscos, aunque un importante número de ellos sobrevivieron en la sierra formando partidas armadas, hecho que algunos historiadores han querido interpretar como los “albores del bandolerismo andaluz”. A estos grupos rebeldes se les conocían como monfíes y estuvieron hostigando hasta los primeros años del siglo XVII. Paradójicamente, existe cierta similitud histórica entre estos monfíes y los maquis de la posguerra civil española. Los monfíes fueron la última expresión musulmana de Andalucía.
El siglo XVII pasa desapercibido en el Valle del Genal; es momento para que los repobladores venidos de Galicia, Extremadura, Castilla y otros puntos peninsulares tomen posesión de sus nuevas tierras. Entramos en una etapa de tranquilidad y de cierta prosperidad.
En 1726, reinando en España Felipe V, se instala en tierras de Júzcar, a orillas del río Genal, la Real Fábrica de “Hoja de Lata” de San Miguel, industria siderúrgica instalada en lo más umbroso y recóndito del Valle del Genal. La necesidad de madera para alimentar sus altos hornos ocasionó una importante alteración paisajística en las tierras del Havaral, talándose cientos de hectáreas de bosque. Además fueron explotadas algunas minas de hierro, imprescindibles para la elaboración de la hojalata. La dificultad para el transporte y la competencia de los industriales vascos dio al traste con esta fábrica pionera en la Península Ibérica, que permaneció activa durante 50 años.
A principios del siglo XIX, concretamente en 1809, el Valle del Genal vuelve a entrar por la puerta grande en los anales de la Historia, cuando los franceses invaden España.
Ronda fue tomada en 1810 y en ella se hospedó José Bonaparte, quien emprendería el camino con la intención de llegar a Gibraltar. Fue entonces cuando los guerrilleros serranos interceptaron a las tropas francesas en tierras de Alpandeire, muy cerca de Atajate, infligiéndoles una sonada derrota y numerosas bajas, por lo que no tuvieron más remedio que retroceder hasta Ronda. En otro intento de abrirse camino hacia Gibraltar, fueron asaltados en las cercanías de Gaucín y, de nuevo repudiados, regresaron a Ronda. En esta ocasión en su desesperada huida hacia la ciudad del Tajo asolaron las poblaciones de Benadalid y Atajate. El eventual ejército serrano logró expulsar a las tropas francesas de Ronda, aunque poco tiempo después fue tomada de nuevo. A pesar de los muchos destrozos y desmanes cometidos por los galos, la resistencia en forma de guerrillas acosó implacablemente a los franceses, con frecuentes escaramuzas y encuentros bélicos en los pueblos del Valle del Genal, que nunca fueron dominados por el ejército de Napoleón, como sucedió con Casares, que jamás fue tomada. Muchos pueblos del Genal obtuvieron su independencia administrativa de Ronda como pago al heroico comportamiento de sus pobladores en la guerra de la Independencia.
Fruto de la influencia francesa y de las ideas ilustradas importadas de la vieja Europa, se acomete una reorganización administrativa del territorio. En el año 1820 se aprueba la creación de los partidos judiciales, quedando incluidos los pueblos del Valle del Genal en los de Gaucín, Estepona y Ronda. La configuración definitiva del estado español se llevó a cabo en 1833, con la instauración de la provincia; parte de la Serranía y el Valle del Genal quedaron desde entonces bajo la jurisdicción de Málaga. De esta manera, la comarca natural de la Serranía permanece dividida entre las provincias de Málaga y Cádiz. Hubo intentos en los años 1843, 1854 y 1868 de crear una nueva provincia, con la capitalidad de Ronda y que se ajustara al territorio natural de la Serranía; en todas las ocasiones existió unanimidad de los municipios integrantes en la demandada nueva entidad administrativa.
En esos años se va forjando la imagen estereotipada por la que es conocida la Serranía y el Valle del Genal, tierra de bandoleros y contrabandistas. Los primeros son marginados y desahuciados de una sociedad integrada por algunos ricos y muchos pobres, injusta y casi feudal, no hallándose otro camino que el del pillaje y la extorsión como modo de vida. Por otra parte, los contrabandistas aprovechan el comercio ilegal que supone la traída de mercaderías de la colonia inglesa de Gibraltar. Serán los viajeros románticos quienes dibujen y plasmen en sus cuadernos la idiosincrasia de las gentes del Genal.
Finaliza el siglo XIX con la terrible epidemia de la filoxera, que destruyó casi la totalidad de las viñas del Valle del Genal, y constituyó un auténtico varapalo a las economías locales que vieron mermada su población debido a la emigración, muy especialmente con destino a Argentina.
En 1864 nace en Alpandeire, en el seno de una humilde familia de labriegos, Francisco Tomás, que años más tarde sería conocido como fray Leopoldo de Alpandeire. Desde pequeño acude al colegio y, al igual que todos los jóvenes de esa época, ayuda a la economía familiar realizando labores en el campo. En mayo de 1895 se celebra en Ronda un solemne triduo en honor del beato fray Diego José de Cádiz, en el que predican dos religiosos pertenecientes a la Orden de los Capuchinos; Francisco Tomás está presente en dicho acto y es cuando decide ingresar en la citada orden religiosa. En 1904 se instala en el convento de Capuchinos de la ciudad de Granada y durante muchos años realiza el oficio de limosnero. Su bondad y cariño hacia los más necesitados le hacen muy popular entre las gentes de Granada, adquiriendo un halo de santidad que se intensifica a su muerte en 1956, a la edad de noventa y dos años.
Fray “Nipordo”, como le llamaban cariñosamente, goza en nuestros días de mucha devoción, sobre todo en Andalucía y cada 9 de febrero, día en que falleció, son miles las personas que visitan su sepulcro en el convento de los Capuchinos en Granada.
En el primer cuarto del siglo XX el Valle del Genal recuperó parte de su población. Comenzaron a construirse las primeras carreteras y parecía atisbarse cierto progreso. En esos años sobresale otro personaje fundamental en la historia de Andalucía; nos referimos a Blas Infante, padre de la patria andaluza. Nació en
Casares, pueblo de indudable relación geográfica, social y afectiva con el Valle del Genal, en 1885. Fue notario de profesión y durante toda su vida estuvo especialmente preocupado con el atraso económico y social de Andalucía. No cesó en su empeño de búsqueda de soluciones a la situación de pobreza, analfabetismo e incultura que reinaba en la Andalucía de esa época. Fue autor de varios libros sobre temas andaluces, entre los que destaca El Ideal Andaluz, donde propone una serie de reformas agrarias y sociales para situar a Andalucía a la altura de las comunidades más desarrolladas. En la primera Asamblea Regionalista de Andalucía, celebrada en 1918 en Ronda, Infante y otros participantes aprueban el escudo, himno y bandera de Andalucía. Durante los años siguientes luchó denodadamente por un estatuto de autonomía para Andalucía y por dignificar lo andaluz. Muy caro fue el precio a pagar, ya que Blas Infante fue asesinado el 10 de agosto de 1936 en el km 4 de la carretera de Carmona.
La irrupción de la Guerra Civil traerá un largo régimen dictatorial y un retroceso en el campo de las libertades. Las montañas de la Serranía conocen a unos nuevos moradores, los maquis, grupos de resistencia antifascista, que operarán hasta mediados del siglo XX.
Los años cuarenta son duros para las gentes del Genal; el hambre, unida a la precariedad laboral y a la ausencia de infraestructuras básicas, hacen del vivir diario una epopeya, por lo que se produce un nuevo y crítico despoblamiento del valle en favor de los nuevos centros industriales de Madrid, Cataluña y Vascongadas. A finales de los años sesenta, el boom turístico en la Costa del Sol y la gran demanda de mano de obra para la construcción y el sector servicios, dan otro zarpazo a la mermada población, que en pocos años había perdido la mitad de su censo.
El Valle del Genal llega a nuestros días con unos índices demográficos algo más estables, aunque sensiblemente a la baja, debido al envejecimiento de la población. El paisaje, el turismo rural y el aprovechamiento de sus innegables y magníficos recursos naturales deben ser los pilares en los que se fundamente el desarrollo económico de la zona. Además, las instituciones públicas que tradicionalmente han arrinconado en el olvido a estas poblaciones, deben aportar todo su entusiasmo y trabajo para que el Valle del Genal ocupe en el siglo XXI el lugar que merece por cultura, tradición e historia.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

PROBLEMÁTICA EN LA SIERRA DE LAS NIEVES
















Desde el año 1989 en que se creará el parque natural Sierra de las Nieves, pocas son las realizaciones positivas dignas de destacar en la gestión de este espacio natural y si muchas las necesidades y problemas no resueltos, algunos de éllos van camino de convertirse en males endémicos.

Estos son a mi entender los problemas más significativos y sobre los que hemos puesto mayor empeño en intentar arreglar:

-La administración se encuentra lejana y a distancia del entorno natural del parque, lo que implica que la población tenga de desplazarse a Málaga para resolver temas burocráticos.

-Es curioso como se aumenta el número de representantes en la Junta Rectora, pero ahora en los plenos y otras reuniones acuden menos personas que antes. Curioso también que parte de las nuevas incorporaciones sean representantes de las administraciones públicas (Junta de Andalucía). Solo hay que echar un vistazo a las actas para comprobar quienes son los que mas faltan. ¿les importa de verdad a nuestros administradores públicos los problemas de nuestros parques naturales?.

-Después de 12 años no contamos con un programa de uso público.
No se han creado zonas de reserva que preserven los pinsapares y que regularicen el uso público de estos delicados ecosistemas.

-Aún siendo un órgano consultivo, es mas que dudosa la funcionalidad de la Junta Rectora, máxime cuando siendo el estamento donde están representado todas las fuerzas vivas, no se tiene en cuenta la opinión de sus miembros en temas de vital importancia, ejemplo sirva el caso de las perforaciones en el acuífero de Tolox, a pesar de la oposición unánime del Pleno de la Junta Rectora.

-Son muchísimos los problemas por resolver y venimos pidiendo un director-conservador en exclusiva para el parque; es imposible que pueda atender a la vez al parque natural Sierra de las Nieves, al de Montes de Málaga, la Reserva Nacional de Caza de la Serranía de Ronda, etc....

-En cuanto a implicar más a los pobladores del parque natural en su problemática y posibles soluciones, nada de nada; son siempre otros organismos ajenos, los que toman algunas iniciativas encaminadas a acercar el parque natural a los pueblos.

-No existe o es casi nula la colaboración con estamentos afines y con los que se podrían realizar importantes e interesantes proyectos, caso de la Reserva de Biosfera, Mancomunidad de Municipios de la Sierra de las Nieves, CEDER de la Serranía de Ronda y Sierra de las Nieves, CIT de la Serranía de Ronda y Sierra de las Nieves, Ayuntamiento de Ronda, etc...

-Los incendios forestales son una amenaza cada verano, ya estamos hartos de pedir un dispositivo de control de acceso de personas en la época estival. Este último año no ha habido control en el acceso al pinsapar de Yunquera por que no hay guardería fija en este pueblo y los guardas de Tolox han de controlar éllos solos los accesos de ambos pueblos, algo totalmente imposible. En el acceso de Quejigales tampoco hay control y el pinsapar queda sin vigilancia a partir de las 18,00 h, cuando se va el guarda. Tampoco existe control alguno en el acceso por Istán.

-En épocas de nevadas y coincidiendo con puentes o fines de semana, existe algún control gracias al trabajo altruistas de miembros de Ecologistas en Acción-Ronda. Se ha regulado el flujo de entrada de vehículos y este pasado año, parece que les dio vergüenza y ya montaron un dispositivo regulador con personal de la Consejería de Medio Ambiente, guardia civil, etc.
De todos modos insistimos que hay que promocionar otros lugares del parque y diversificar la oferta para no masificar estas zonas que son a la vez los ecosistemas más valiosos.

-La carga ganadera en la Meseta de Quejigales es insostenible, prefieren crear cercados metálicos de horrorosa estética, para la repoblación del quejigo de montaña, antes que eliminar el ganado, que por cierto pertenece a unos pocos de Tolox que no son ganaderos ya que sus ocupaciones profesionales son otras, eso si, les viene bien ya que reciben importantes subvenciones de la comunidad económica europea. Está problemática se encuentra estrechamente ligada a otro triste episodio negativo del parque natural, La sarna en la cabra montes. Aun estamos a la espera de la celebración de un congreso sobre la problemática del ganado.

-La erosión es otra espada de Damocles en el parque natural, son muchas mas las hectáreas calcinadas que las repobladas. Ante un interesante proyecto presentado por Ecologistas en Acción de Ronda, consistente en recuperar el pinsapar de Sierra de Hidalga, solo había que vallar algunos rodales de pinsapos achaparrados y unos 15 pinsapos adultos y realizar un seguimiento... aducen que son terrenos privados y que éllos no pueden hacer nada; sin embargo si fueron incluidos los terrenos en los límites del parque natural, ¿entonces?. Dice el artículo 4 del PORN en su punto 1 letra C Objetivos: “Restaurar los ecosistemas forestales degradados.”

-Al igual que en otro lugares, aquí se han instalado multitud de antenas de telefonía, sobre todo en Sierra Hidalga, justo en un importante lugar de paso de aves, mucho nos tememos que una pequeña colonia de alimoches a la que hacíamos un seguimiento y que apuntaba a un posible anidamiento en unos tajos cercanos, no vuelvan por el lugar, de hecho este pasado año ya no los vimos... (Artículo 36 del PORN: Preservar la diversidad genética del patrimonio natural, garantizando la conservación de las especies de la flora y la fauna silvestres, en especial las autóctonas, entendiéndose como tales aquellas especies que han pertenecido históricamente a la flora o fauna del parque). La última pareja de alimoches del parque desapareció hace 20 años.
Del impacto visual mejor no hablar, son visibles desde el 50% del territorio del parque natural y desde la carretera de mas tráfico del entorno, la A-376 Costa del Sol-Ronda. Al día de hoy no tengo constancia de la elaboración de un documento regulador de instalaciones de antenas, por parte de la Junta de Andalucía. ¿nos pasará lo mismo con los parques eólicos?.

-Y así podríamos seguir enumerando las deficiencias del parque... falta de un censo de aves nocturna, de cómo adolece el parque de instalaciones para la docencia entre los más jóvenes, (museos, centros de interpretación, etc...) sin embargo asistimos estupefactos a la reconversión de la Casa de Quejigales en alojamiento rural gestionado por EGMASA a través de una empresa que no es de nuestro entorno geográfico. Como es posible que un mismo espacio geográfico sea a la vez parque natural y Reserva Nacional de Caza... Parece mentira que aún no se cuente con un gerente del Instituto de Fomento de Andalucía, siendo como es la comarca de las más pobres y desfavorecidas de Andalucía ,etc...

LA CASTAÑA DEL VALLE DEL GENAL
















La recogida de la castaña durante todo el mes de Octubre, supone una de las actividades más tradicionales y productivas en ese rincón de la Serranía conocido como Valle del Genal.
Son unas 3.500 ha. distribuidas principalmente entre las poblaciones de Igualeja, Cartajima, Pujerra, Jubrique, Faraján, Parauta y Genalguacil.
Estuvimos hablando con Salvador Jiménez, propietario de una finca de castaños en Igualeja , el nos comentó algunos detalles relacionados con la recogida y posterior comercialización de la castaña.
La recogida se inicia en el mes de Octubre y dura unos 20 días, aunque puede durar más, incluso empezar antes; en los trabajos de recogida participa toda la familia, siendo las mujeres las especialistas en el trabajo de campo, el hombre, por lo general, es el encargado del transporte y de la comercialización. Usan guantes de goma para no pincharse con los erizos, para almacenar la castaña, utilizan unos canastos de esparto o mimbre, separándose los dos tipos de castañas que producen los árboles: La Castaña Bravía y La Pilonga.
Ambas se distinguen perfectamente, la bravía es la originaria del castaño de Genal, es pequeña y el erizo que lo recubre es muy espinoso, el culo de la castaña es pequeño y es difícil de pelar, es una castaña de menos calidad y su valor culinario es menor, no obstante se usa para alimentar el ganado.
La Castaña pilonga proviene de un injerto, es un fruto más grande, y el erizo que lo recubre es menos espinoso, el pelillo de la punta es largo, se pela muy bien y su valor gastronómico es mayor.
Muchos propietarios contratan a jornaleros-as que suelen cobrar entre 5.000 y 8.000 pts diarias.
En el año de 2001, preguntamos sobre el precio del kilo y éste osciló entre las 200 y 500 pts. siendo más cara los primeros días, ya que la castaña del Genal es la primera que llega al mercado español y europeo.
Para su comercialización existen algunas cooperativas de primer grado y una de segundo grado que acoge a las de Jubrique y Pujerra. Es lastimoso comprobar como no hay relación de equidad entre un producción excelente y una deficiente comercialización y elaboración.
Una vez finalizada la cosecha, no acaba la faena, así nos comenta Salvador, como después hay que hacer una limpia de ramas, que más tarde se queman, aprovechando los troncos mayores para abancalar el castaño en las zonas de mayor pendiente y evitar la erosión; también hay que abonar, rozar y preparar el terreno para la cosecha del año próximo.
Actualmente existen un par de empresas que elaboran productos con la castaña como base, estas son “La Pilonga de Parauta” y ”La Molienda Verde de Benalauría”.

FLORA URBANA DE RONDA





































Desde hace unos años estamos observando como se llevan a cabo ciertas tareas de limpieza vegetal en los taludes, márgenes de carretera y muros situados en las entradas de Ronda, todo ello dentro de un plan de limpieza y adecentamiento que realizan cuadrillas de trabajadores municipales y contratados-as durante las estaciones de primavera y verano. Ante esta iniciativa de nuestro Ayuntamiento, nada o casi nada hemos de objetar, aunque si en la forma y modo como se realizan, es por ello que nos atrevemos a sugerirles una serie de apreciaciones que esperemos tengan a bien estudiar.

Al segar el matorral seco que pueblan las cunetas y muros, no solo se están quitando las “malas hierbas” y el forraje; bajo éstos sobreviven otras especies florales silvestres de importancia no solo estética, sino también ecológica; ya sean por ser plantas aromáticas, endémicas e incluso protegidas, como las orquídeas.

A veces, muchas de estas plantas silvestres tienen una floración de mayor duración que otras especies de jardín, pero no pueden florecer al ser sesgadas antes de su eclosión floral, con lo que perdemos la oportunidad de tener un jardín de coste gratuito y de indudable belleza.

Algunas de las cunetas e isletas quedan despobladas de toda vegetación, con lo que el efecto pretendido es el contrario; mostrando un aspecto desolado y árido, con algunos signos de erosión.

Algunas de estas flores silvestres y que nosotros hemos apreciado son las siguientes:

En la entrada a Ronda por la A-376 desde Sevilla, (Zona de la Dehesa) en isletas; anchusa azurea, phlomis purpurea, antirrhinum majus, echium albicans, silene colorota, reseda alba, fumaria officinalis, linaria latifolia, papaver sonmiferum, daucus carota; todas estas de indudable belleza estética. En muros y taludes de esta carretera también crecen el Thymus capitatus y mastichina, aromáticas. el trachelium caeruleum, allium rotundum, etc... son bellas y de larga floración.

En la entrada a Ronda por la A-376 desde San Pedro de Alcantara, hemos observado otras interesantes y sesgadas plantas; ophrys lutea, linaria tristi, lathyrus cicera, scrophularia sambucifolia, ornithopus compressus, echium boissieri, etc...
En los muros frente a la gasolinera también crecen otras especies a tener en cuenta como el sedum sediforme, iberis pectinata, asplenium ceterach, umbilicus rupestri, etc...

En la entrada a Ronda por la carretera A-367, zona de la circunvalación y Hospital
A-366, crecen igualmente otras especies florales silvestres como la calendula arvensis, ophrys tenthredinifera, bellardia trixago, echium vulgare, etc...

Igualmente muchos de los monumentos del casco histórico de Ronda albergan otras especies de pequeño tamaño y de gran belleza tales como la campanula mollis y la linaria tristi, que crecen en las murallas del Barrio de San Francisco. Otro caso que entendemos como especial es la presencia en el Puente Nuevo de Ronda de una especie llamada moricandia moricandioides, siendo nuestro monumento insigne, el único lugar del mundo donde crece de manera rupícola.


A tenor de todo lo expuesto, estas son las conclusiones:

1º- Estamos de acuerdo con las labores de adecentamiento y limpieza de matorrales secos y malas hierbas de las entradas de la ciudad de Ronda, siempre y cuando se haga un riguroso estudio que contemple la posibilidad de salvar de las “cortas”, algunas de estas plantas de interes ya citadas; todo bajo la supervisión de personal cualificado, (Botánico, Biólogo, Perito Forestal, etc.)

2º- Que dentro de esta nueva ola cultural de apuesta por el paisaje y el medioambiente como bien de interes, se incluya la protección de nuestro rico patrimonio floral urbano como un elemento y recurso más a proteger y conocer.

3º- Que apoyamos y aplaudimos las iniciativas llevadas por nuestro Ayuntamiento, tendentes a implantar la flora autóctona en los jardines públicos de Ronda, paralelamente creemos oportuno promocionar y realizar diseños que favorezcan al jardín tradicional mediterráneo.

4º- Que se mantenga con igual entusiasmo las repoblaciones arbóreas realizadas hace unos años en las entradas de Ronda, limpiando los alcorques, restaurando los mallados de protección y realizando las podas pertinentes.

5º- Que creemos idóneo albergar en Ronda un “Jardín Botánico de la Flora de la Serranía”, dada la importancia de Ronda como ciudad rodeada de tres los más importantes parques naturales andaluces y carente de infraestructura alguna relaciona con estos espacios protegidos; ademas dicho equipamiento contribuiría a la formación didáctica y educacional de la población escolar de la Serranía.

6º- Realizar un estudio de ordenación vegetal para el paraje del Tajo de Ronda y su entorno, tendente a recuperar la flora autóctona y embellecer las cornisas y taludes de dicho “monumento” natural.

7º- También pedimos redactar un “Plan de Excelencia Medioambiental Urbana” que sirva de herramienta en la ordenación de estos recursos no protegidos y que tanta importancia tiene y va a tener, dada la constatada presencia, cada vez mas, de turistas (la más importante fuente de ingresos hoy día en Ronda) que buscan estos recursos, en los que somos inmensamente ricos, pero a los que no tenemos aprecio, casi siempre, por desconocimiento.

EL CASTAÑO DEL VALLE DEL GENAL COMO RECURSO TURÍSTICO Y CATÁLOGO DE CASTAÑOS NOTABLES
















Ahora que se acercan las fechas navideñas, es costumbre bastante extendida por parte de casas comerciales, instituciones públicas y asociaciones, el obsequiar a los amigos y clientes con los tradicionales almanaques, donde mes a mes y acompañados de fotos o dibujos acordes a la estación del año, iremos deshojando el calendario que nos conduce de manera irremediable al inicio del fin, y así siempre.
De todos los modelos de almanaques, suelen sorprendernos los que contienen imágenes de impresionantes paisajes montañosos o de valles paradisíacos que más que reales parecen sacados de un cuento de hadas. Sin duda, paraísos y edenes como estos existen de verdad, pero casi siempre son retratos de espacios naturales de allende de Andalucía, y es que por desgracia, un importante número de andaluces no son conscientes de que aquí, en nuestra tierra, poseemos una variedad de paisajes y ecosistemas que no tienen nada que envidiar a éstos, y de los que ya quisieran presumir otras regiones y países de nuestro entorno más próximo.

Los castañares de la Serranía de Ronda y más concretamente los del Valle del Genal y la Sierra de las Nieves constituyen los bosques caducifolios más meridionales de Europa, toda una rareza, cosa inusual por estas latitudes, hecho que imprime en el territorio serrano un marcado sello de identidad, dado los diversos matices cromáticos que adquieren las hojas del castaño en las diferentes épocas del año. Por eso no es de extrañar que revistas del prestigio de Grandes Espacios, publicada por la editorial Desnivel, señalen al Valle del Genal entre los paisajes otoñales más bellos y excepcionales de la península ibérica.

El castaño (Castanea sativa Miller) es uno de los elementos naturales más característico de La Serranía, siendo la recolección y venta de la castaña un pilar fundamental en la economía de ciertos pueblos de la comarca rondeña, básicamente de los municipios situados en el Havaral o Alto Genal. Según las últimas investigaciones y tras los pertinentes análisis palinológicos, se sabe que el castaño ya ocupaba nuestra tierra en el Pleistoceno, siendo bajo el dominio romano cuando se extiende su cultivo por las tierras del Genal, consolidándose a principios del siglo XX como un importante recurso agrícola de la zona. En la actualidad, el castañar ocupa en el valle una extensión cercana a la 4.000 ha.

Aunque para los serranos pueda parecer un árbol común y habitual, hemos de decir que sus enclaves en nuestra región se ven reducidos a la Sierra de Aracena y Sierra Norte de Sevilla, además de contados parajes de Sierra Nevada. Con el desarrollo del turismo rural se han creado nuevas expectativas económicas y se están revalorizando los componentes patrimoniales que La Serranía atesora, entre ellos el castaño como recurso paisajístico. Gracias a la apuesta de instituciones como la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, el Comité Andaluz de Agricultura Ecológica o el CEDER Serranía de Ronda, se han organizado hasta el momento tres ediciones de la Feria Andaluza de la Castaña (la última celebrada en Parauta en el año 2004), donde los expertos del sector marcaron las pautas a seguir, tanto dirigida a los agricultores para rentabilizar sus explotaciones y mejorar los mecanismos de elaboración, transformación y ventas, como a los agentes turísticos que ven en el castañar un reclamo de primer orden.
Una iniciativa interesante consistiría en instaurar la “Ruta de los Castaños Notables”, y es que el Valle del Genal alberga un buen número de sorprendentes ejemplares de este majestuoso árbol, algunos recogidos en el catálogo de Árboles y Arboledas Singulares de Andalucía. Para ello se diseñarían una serie de recorridos periurbanos, teniendo como punto de partida las poblaciones más cercanas. Por suerte, algunos de estos posibles recorridos ya están balizados como Pequeños Recorridos –homologados por la Federación Andaluza de Montañismo–, tan sólo restaría señalizar la presencia del castaño con un panel informativo donde se recojan los datos más interesantes del mismo. Lo ideal sería complementar la oferta con una “Ruta Gastronómica de la Castaña”, en la que los restauradores del valle ofrezcan un menú donde preponderen las recetas elaboradas con este fruto. Por último, se tendría que confeccionar un “Recorrido Cultural por el Valle del Genal”, con visitas a los principales monumentos, museos, etc. Para ello se editarían folletos informativos, guías de rutas, mapas, carteles, un bono turístico, etc. Se me ocurre que el recién creado Consorcio de Municipios del Valle del Genal, está llamado a trabajar en esta línea, así que ahí está la idea.

Si nuestros políticos, y ahora me refiero a los del consistorio rondeño, tuviesen un mínimo sentimiento de pertenencia a nuestra comarca; si albergaran un poquito de conciencia y recapacitasen sobre lo muchísimo que hemos recibido y seguimos recibiendo de La Serranía –siempre a cambio de nada–: no dudarían en prestar más atención a los pueblos, en compartir las fiestas, los acontecimientos…; no dudarían en mimarlos, quererlos; y por que no, implicarlos en un proyecto de desarrollo social, cultural y turístico común. Como soñar es gratis y no esta sujeto a especulación alguna, yo abogo y sueño con la creación de un Patronato de Turismo de la Serranía de Ronda, que trabaje en promocionar y revalorizar conjuntamente a toda la comarca, favoreciendo la creación de paquetes turísticos de calidad, explotando racionalmente los abundantes recursos medioambientales y paisajísticos que poseemos, para que de una vez por todas nos desgajemos de la secular dependencia que tenemos de la cercana, amistosa, interesante, pero diferente: Costa del Sol.

LOS CASTAÑOS NOTABLES DEL VALLE DEL GENAL

En el ya citado catálogo: “Árboles y Arboledas Singulares de Andalucía”, publicado por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, figuran algunos ejemplares arbóreos; entre ellos citaremos: el castaño Arena, situado en el término municipal de Cartajima y los castaños de la Cruz y de los Saltarines, ambos en término municipal de Jubrique. El listado está permanentemente abierto, por lo que predecimos que en próximas publicaciones aparecerán otros ejemplares de castaño. Me atrevo a enumerar algunos de ellos: el castaño de la Ampaina en Júzcar, el castaño Mataquince en Benadalid, el castaño Rebeco y el castaño Grande de la Venta ambos en Igualeja. El castaño Hueco en Faraján y el castaño de la Cueva o de la Matea en Pujerra, que tiene 13,5 m de perímetro y es el de mayor grosor del Valle del Genal. En las cercanías de este pueblo también hallamos otro portentoso árbol llamado el castaño de la María Matea, que está rodeado de otros similares, pero innominados, ubicados todos en el Llano de Mallifuerte, lugar donde hasta fechas recientes se celebraba la romería de San Antonio. Pujerra también es patria de otros ejemplares dignos de pertenecer al catálogo, como el castaño Mercedes, situado a la entrada del casco urbano, por encima de la carretera, o el castaño del Camino de Estepona…

DESCENSO DE RÍOS Y BARRANCOS EN LA SERRANÍA DE RONDA





































La especial configuración geográfica de la Serranía de Ronda, la diversidad geológica, el clima, la situación estratégica entre dos mares y su proximidad al continente africano, convierte a nuestro territorio en uno de los enclaves medioambientales más sorprendentes de Europa. Prueba de esta riqueza natural se refleja en la existencia en nuestra comarca de los parques naturales de la Sierra de las Nieves, Sierra de Grazalema y Los Alcornocales y de los parajes naturales de Los Reales de Sierra Bermeja y de Sierra Crestellina; todos ellos pertenecientes a la Red Andaluza de Espacios Protegidos de la Junta de Andalucía. Tampoco debemos olvidar al Valle del Genal, sin figura de protección, de momento.
La puesta en alza de los potenciales naturales de la Serranía y la explotación racional de sus recursos, debe de constituir una de las muchas plataformas de despegue y desarrollo económico que nuestro territorio tanto ansia.
En la Asociación Senderista Pasos Largos nos hemos propuesto dar a conocer las muchas posibilidades que nuestro entorno ofrece de cara a los llamados deportes de aventuras. Así podemos asegurar que para hacer senderismo, montañismo, vuelos en globo, parapente, kayak, espeleología, escalada deportiva, descenso de barrancos, etc. no hay que viajar a tierras norteñas, ni desplazarse a otros países. Aquí, en Andalucía y concretamente en la Serranía de Ronda, se pueden practicar todos estos deportes.
En este número de Puente Nuevo os vamos a resumir brevemente las distintas opciones para disfrutar del descenso de ríos y barrancos deportivos.

Como norma generalizada, en el descenso de ríos, la mejor época para realizarlos la hallamos entre los meses de mayo y julio, es cuando los días son más largos y los ríos presentan un caudal aceptable. Conviene llevar zapatillas de deportes o botas ligeras, pantalón de baño, camiseta vieja, mochila acuática y bote estanco para llevar la comida, medicinas y ropa de repuesto. En tiendas de fotos podemos adquirir cámaras acuáticas de usar y tirar. Antes de saltar a las pozas, debemos cerciorarnos de la profundidad del charco y de las rocas del fondo. Existe la alternativa recomendable en algunos casos, de avanzar por senderos y caminos laterales al río.

Rió Guadalmina: Es el más fácil y de menor recorrido. Para acceder se toma la carretera de Ronda a la Costa y en el Puerto de las Allanaillas (junto a la caseta de forestales), se toma el carril asfaltado a la derecha (es el camino señalizado a la Cooperativa de Castañas de Pujerra) en la primera bifurcación se sigue por la izquierda, una vez en el lecho del río se desciende por donde mejor se pueda. No tiene especiales dificultades para andar y caminando a un ritmo normal podemos estar en Benahavís en unas 6 ó 7 horas. Destacan en sus vegas, los restos de hornos de miera. Lo mejor del recorrido viene de Benahavís aguas abajo, desde el charco de las Mozas el río se encañona en las llamadas Angosturas del Guadalmina, no hace falta cuerdas, ni neopreno, los saltos se pueden destrepar.

Río Guadaiza: Nosotros lo iniciamos en el Puerto del Robledal, el comienzo es bastante duro y pino, una vez formado el río, es muy espectacular por sus chorreras y pozas, además de encontrar un paisaje dominado por los pinos, alcornoques y castaños. Se pasa junto a la casa de La Maquina, antiguo cortijo dedicado antaño a centro de cacerías, Una vez llegados a la presa donde se hacen llegar las aguas del río Guadalmina y Guadalmansa camino de la presa de río Verde, el río pierde su carácter indómito y ya por carriles se afluye al campo de golf La Quinta, en San Pedro de Alcántara. Se puede realizar el recorrido entre 7 y 9 horas.

Río Verde: Podemos comenzar en el carril que conduce al pinsapo de la Escalereta. El sitio está indicado accediendo al parque natural Sierra de las Nieves por la carretera de Ronda a San Pedro (A-376). Se baja por la Cuesta de las Lajas hasta el nacimiento del río, después de pasar por el puente, junto a la casa de Paco Agüera, el río se embravece y desciende entre pinares quemados en pasados incendios. A medio recorrido atraviesa las espesuras del Monte Alcornoque, tapizado de quejigos y alcornoques. En esta zona podremos disfrutar de las típicas construcciones de brezo. Se atraviesan alargadas vegas, entre ellas la Vega la Negra, donde perduran restos de hornos y donde aun se presiente las danzas y lamentos de los Encuerichis, historia que ahora no viene al caso contar. Cercanos a Istán, punto final del trayecto, se encuentra el charco de la Canaleta y el puente rústico al cortijo de Balatín. Se pueden emplear en el descenso entre 8 y 10 horas.
Otros ríos litorales aptos y recomendados para ser descendidos son el Guadalmansa y el Padrón. También es posible realizar el descenso del río Genal, factible en dos jornadas, la primera desde el Puente del Molino Capilla, en el carril existente entre Júzcar y Pujerra, hasta la Venta de San Juan, en la carretera de Algatocín a Jubrique.

En cuanto al descenso de barrancos deportivos, tenemos la enorme suerte de contar con 5 de ellos perfectamente equipados para su realización. Son los siguientes:

Parque Natural Sierra de las Nieves

Barranco del Cambullón de Vélez: situado en el término municipal de Parauta, forma parte de la cabecera de río Verde. De difícil acceso, tiene varios rappeles de poca dificultad de entre 6 y 15 metros y algunos toboganes. El desnivel es de 160 metros. Desde el primer rappel de 6 metros se encañona y ya no es posible abandonarlo. En verano pierde mucho caudal.
Barranco de La Rejía: Se encuentra en el término municipal de Tolox, tiene la particularidad de ser el único del mundo ( que al menos conozcamos) que se desarrolla en rocas peridotitas. Se accede desde el sendero de La Rejía que parte desde el puerto de las Golondrinas, a 10 Km. de Tolox. Tiene el salto más alto de la provincia de Málaga, conocido como La Rejía de 51 metros de caída vertical. Además existen toboganes, pequeños destrepes y rappeles de 22 (Salto de la Virgen) 18, 15, etc.

Valle del Genal

Barranco Sima del Diablo: Se desarrolla en el río de la Zua, que nace muy cerca de la población de Júzcar, el río se encañona muy cercano a su desembocadura al río Genal. Tiene 4 ráppeles. A pesar de su corto recorrido es muy divertido y tiene un caudal permanente de agua. Es posible remontar hasta el segundo rappel desde la desembocadura en el Genal, para ello se toma el camino que parte desde el Chiringuito de Moclón hasta el azud, conocido como Charco Verde; frente a la antigua fábrica de hoja de lata se cruza el río, en este punto pasa a discurrir por la antigua acequia hasta llegar al lugar de afluencia del río de la Zua.



Valle del Guadiaro

Cañón de las Buitreras: Situado entre los términos municipales de Cortes de la Frontera y Benarrabá, es el más conocido de nuestros barrancos y uno de los más visitados de Andalucía. Tiene todos los alicientes para disfrutar, con saltos, rappeles, toboganes, “ollas”, y un espectacular panorama de cortados, tajos y formaciones calizas. Se accede desde el cortijo de las Buitreras o desde El Colmenar remontando la línea férrea y atravesando varios túneles. Es muy peligroso en invierno. El paraje está protegido como “Monumento Natural de Andalucía”.

Parque Natural Sierra de Grazalema

Barranco de la Garganta de río Verde, de la Ermita o Bocaleones: Situado a la sombra de la sierra del Pinar de cuyas escorrenterías recoge su caudal. Es de gran belleza y muy variado, con saltos, rappeles, toboganes y pequeños destrepes. Se encañona en algunos tramos y se muestra espectacular en algunos tramos donde se alcanzan paredes verticales de más de 150 metros.
Tan solo lleva agua después de fuertes lluvias. Para su realización se necesita permiso de la dirección del parque, ya que se encuentra en zona de máxima protección (Área de Reserva) debido a la presencia de la más importante colonia de buitres leonados de Andalucía. Se accede desde el puerto del Acebuche, a 4 km. de Zahara, dirección Grazalema por el puerto de las Palomas.
Para disfrutar con todas las garantías de seguridad del barranquismo es necesario contar con un equipo básico donde no pueden faltar el neopreno, arnés, cabos de anclaje, ocho, cuerdas, casco, saca, bote estanco, etc. Es recomendable realizar dicha actividad acompañados de personas con experiencia o bajo la tutela de las empresas especializadas en turismo activo y deportes de aventuras.

CRÓNICAS MONTAÑERAS. TRAVESÍA QUEJIGALES EL BURGO











El día 12 de mayo de 2007, sábado para más señas, amaneció con un cielo azul intenso, mecido por una inapreciable brisa de poniente, lo que nos auguraba paisajes y horizontes inmensos. Como en toda gran ocasión, se respiraba un ambiente cargado de emoción, la típica de las grandes ocasiones, y es que no era para menos, nos esperaba una dura jornada montañera en la que atravesaríamos de una punta a otra uno de los espacios naturales más singulares del Sur peninsular: La Sierra de las Nieves.
A pesar de coincidir con la prestigiosa prueba de los 101 Km de la Legión, en la que por cierto, participaron un buen número de Pasos Largos; 39 senderistas nos dimos cita en la estación de autobuses de Ronda para dirigirnos al área recreativa de Quejigales, punto de partida de esta nueva aventura.
Son las 9,45 h cuando iniciamos la marcha buscando el puerto de los Quejigales, a nuestra derecha quedaba el sendero de uso público que se dirige al pico Torrecilla (1.919 m), máxima altura de Andalucía occidental. Estamos bordeando el macizo de la Sierra de la Nieve, llamada así en alusión al desaparecido negocio de los neveros; aunque ahora son los viejos pinsapares rondeños, asentados en las cañadas que se desprenden de la zona de cumbres, los que llaman nuestra atención. La fuente de Molina es suficiente excusa para hacer una paradita a la par que descubrimos en la margen contraria, una placa que homenajea a Francisco Molina, primer guarda de los que fueron montes de propios de Ronda “Monte El Pinsapar”, cedidos al estado en condonación de una deuda municipal; posteriormente pasaron a ser gestionados por la Junta de Andalucía. Tras el monolito y placa, aún son visibles los amontonamientos de piedras que antaño formaron la choza de Frasquito, como cariñosamente era conocido.
Prosigue la marcha hasta Los Coloraillos, lugar privilegiado a modo de balcón natural, con excelentes vistas, y acolchado por un manto verde que invita a sentarse, cosa que hicimos para tomar el desayuno. Pronto nos adentramos en las fragosidades del pinsapar de los Hoyos de la Caridad, siendo testigos de nuestra presencia los retorcidos y enormes pinsapos que proliferan por doquier. La cueva Oscura o del Manijero precede al vertiginoso tajo del Canalizo y su refrescante fuente, donde una nueva parada anima a tomar fuerzas para superar el desnivel más importante de la jornada.
Tras varios zigzagueos alcanzamos el puerto del Canalizo (1.560 m), punto más alto del recorrido, el cual nos abre nuevas perspectivas a la sierra, sobre todo a la cañada de las Ánimas, cubierta por un espeso pinsapar que escala hasta la casi la mismísima cumbre de Cerro Alto (1.804 m). Desde este punto se retoma el sendero que rodea el Cerro Alto de Yunquera o La Peñilla (1.685 m); otro, por el contrario, sube por la Cuesta de la Lastra hasta la base del Peñón de Enamorados (1.780 m). En los siguientes tramos andamos por una trocha algo indefinida, teniendo a vista de pájaro el inconfundible Peñón de Ronda (1.289). La presencia unos pequeños rodales de pinsapos, nos advierte de la cercanía del puerto del Hornillo, el cual alcanzamos sin mayor problema. En este punto nos reagrupamos, mientras observamos a nuestra derecha el Anden de la Cuchara y la suave silueta del cerro del Cuco, por donde discurre el sendero que baja al Puerto del Saucillo. A nuestros pies se alarga la loma de la Chaparrera, que es recorrida por un sendero que se desprende a la izquierda atravesando el conocido pinsapar de Cubero, por la otra ladera desciende la vereda que vamos a tomar y que nos llevará a recorrer la cañada de la Cuesta de los Hornillos, conocida en la cabecera como cañada de Bellina.
Casi sin darnos cuenta nos adentramos en un joven, y es que los abetales yunqueranos, masacrados sistemáticamente durante siglos, comienzan a recuperar unos terrenos que jamás debieron perder.
El siguiente hito es la confluencia con el sendero del Puerto de Bellina, pero antes admiraremos uno de los pinsapos del catálogo de árboles notables de Málaga, el conocido como Moreno. Al fondo ya se atisba el Tajo de Alberca o de los Artilleros, donde hace años anidó el alimoche, sin embargo, sobre altos riscales se yerguen un par de figuras humanas, enfundadas ambas en una elástica naranja que no nos es del todo desconocida; ¡¡ albricias, cierto es!! Nuestros compañeros Juani y Sean nos observan desde tan privilegiada atalaya haciéndonos propensos saludos que recibimos con gran alegría y alborozo. Cuando parece que el grupo está al completo, vemos aparecer entre los cedros y pinsapos a Ramón, amigo montañero de Écija, que se une a la gran comitiva. Tras los abrazos y saludos de rigor emprendemos la marcha cruzando la cañada de la Cuesta de los Hornillos, por la zona denominada: la Roaera de la Manchón. Tras adentrarnos por momentos en el pinsapar de Cubero, tomamos una bifurcación a la derecha que nos conduce al puerto de las Camaretas, custodiado por su cerro homónimo de (1.285 m). Otro breve descenso nos conduce al lecho de la cañada, siendo visible el tajo de Alberca en toda su salvaje magnificencia. Metros después sorteamos una de las paredes del tajo a través la Colaílla o la Pasadilla, para introducirnos en el pinsapar de la Chaparrera. Casi sin darnos cuenta y con el hambre haciendo mella en los estómagos, dejamos en un margen del camino la fuente de la Chaparrera y el sendero que se desprende hacia el puerto del Pilón de las Tres Puertas y Puerto del Saucillo. La cueva del Agua nos recibe con su fuente de agua algo paupérrima, dado el triste hilillo que fluye, y la sombra que proporciona esta enorme oquedad, que fue hasta fechas recientes el habitáculo perfecto para un vivero forestal. Ni dicho, ni hecho, todos callados y a comer, que es hora.
Hemos cubierto la mitad el recorrido, los cuerpos serranos están algo cansados y el calor, más de la deseable, se hace notar. Nos cubrimos de ánimo y valor y retornamos al camino. Descendemos por la pista forestal durante unos metros, atrás dejamos las instalaciones del vivero y poco tiempo después tomamos un sendero a nuestra izquierda que nos lleva rápidamente al puerto de la Paloma. Cambiamos de vertiente y una vez más nos encaminamos a la cañada de la Cuesta de los Hornillo, conocida en este tramo como Barranco del Monje. El descenso entre la sombra de los pinares es trepidante y desembocamos en un sendero, que forma parte del GR-243 Sierra de las Nieves, un recorrido al que le quedan algunos cabos por atar, pero señalizado en su totalidad, cuyo diseño y ejecución llevó a cabo nuestra asociación durante estos últimos años; esperemos verlo muy pronto homologado. Cruzamos otra vez la cañada y emprendemos una corta pero pina subida hasta el puerto de Huarte, donde se impone una parada para retomar fuerzas y reagruparnos. Estamos dando vistas a la cañada de la Encina, desde aquí oteamos el cerro de las Camaretas, con un perfil mucho más agreste del que vimos antes, y en el otro margen de la cañada nos sorprenden unos altivos picachos llamados en su conjunto como el Filar de los Ermitaños, bajo éstos y a modo de jardín queda una parcela de frutales, sobre todo de cerezos, que rodean un rancho incrustado en la roca, aunque no es visible desde nuestra posición, conocido como Casa de Huarte. Soportando como podemos las altas temperaturas, reanudamos la marcha, sorteando algunas bocas de minas debidamente cerradas por mallas metálicas, ya que son bastantes profundas. Según las fuentes consultadas, fueron de galena antimonial, aunque tampoco fue desdeñable la producción de estaño, que se hacia llevar en caballerías hasta la fábrica de hojalata de Júzcar, todo esto en tiempos de Felipe V, hace años ya… Dado que no íbamos muy bien de tiempo, desistimos de visitar sus interesantes altos hornos, para otra ocasión será. Tras caminar un buen rato por el mismo lecho de la cañada, subimos la pequeña pero dura rampa que da acceso al área recreativa de los Sauces, lugar elegido para tomar un bocado y llenar nuestras cantimploras. Por suerte, nuestro compañero Rafa Ríos, reciente operado de su maltrecha rodilla, se desplazó en su furgoneta hasta el lugar, para asistirnos con unas garrafas de agua y llevar a quien se sintiera indispuesto. Con toda la tristeza y pena del mundo, el indomable y carismático Juani, todo pundonor y corazón, decidió regresar con Rafa, los fuertes dolores en su talón le privaron de continuar con el grupo, pero persona tan grande y buena como el no podía irse así sin más, así que con el buen humor que le caracteriza, amenizó los tramos que andamos por el carril hasta el puerto de la Mujer, radiando a modo de Vuelta Ciclista a España y con un estilo que ya quisieran los Prats, las incidencias del trayecto. La Dulce Celia y Darío el Magnífico acompañaron a nuestro Comandante en el viaje motorizado. El grupo retomó el camino hasta el mencionado puerto de la Mujer, antes pudimos refrescarnos en las limpias aguas del arroyo de la Fuensanta. Después obviamos el carril que se dirige al área recreativa de la Fuensanta y comenzamos a subir por la pista que nos conduciría al antes mencionado puerto de la Mujer.
Aquí se produce otro de los momentos emotivos de la jornada, ya que las 14 mujeres de la expedición se fotografían junto al mosaico que señala este hito del camino. Abandonamos el carril y de nuevo vamos a un sendero de uso público, esta vez el que viene de El Burgo discurriendo por las lomas que separan al río de El Burgo o Turón del arroyo de la Fuensanta, afluente de este último.
El Burgo ya aparece en lontananza, lo que nos ánima a aumentar el ritmo de la marcha, de todos modos y dado que vamos bien de tiempo, podemos hacer pequeñas paradas para admirar el paisaje y contemplar un importante porcentaje del terreno recorrido, siendo visibles las inconfundibles siluetas del Cerro Alto de Yunquera y Peñón de Enamorados, además del Tajo de Alberca y los pinsapares yunqueranos. El puerto de los Lobos marca la confluencia con el camino al área recreativa de la Fuensanta, desde aquí tomamos un carril que nos llevara a nuestra ansiada meta, El Burgo, la cual alcanzamos a las 20,40 h, después de haber recorrido 30 Km. Al son de unas merecidas cervezas, brindamos por la inolvidable jornada vivida y nos conjuramos para repetir otras experiencias; siempre en las montañas, en nuestras queridas montañas.

CRÓNICAS MONTAÑERAS. SUBIDA A LA ALCAZABA











El sábado estaba previsto que los Pasos Largos de los distintos grupos radicados por toda la geografía andaluza, nos diéramos cita en Sierra Tejeda (Alhama de Granada) para coronar la cumbre de la Maroma 2.068 m, dentro de la actividad denominada "Los 8 techos de Andalucía". Lo cierto es que debido a las inclemencias del tiempo, con carreteras nevadas y llenas de placas de hielo, los grupos del interior desistimos de acudir a la llamada de nuestro querido compañero del Comando Preston, Juan Ignacio. Como alternativa, el Grupo Extremo de Ronda tomó la determinación de realizar una subida al cerro Alcazaba, situado en el parque natural Sierra de las Nieves, que al final resultó ser una épica jornada montañera de 39 kilómetros de recorrido por unos parajes de ensueño.
Tras el desayuno en la Venta la Parrilla, tomamos el camino hacia el paraje de Conejeras, que tal como nos indicaron en la oficina del parque, estaba cortado al tráfico de vehículos. Fuimos los primeros en llegar y a las 8,00 h ya estábamos caminando por un carril cubierto de nieve y placas de hielo que hacían del caminar una tarea dificultosa. Con la primeras luces del día apareció en nuestro campo de visión la majestuosa imagen de la Sierra de Tolox, altiva y arrogante, nevada y desafiante, y nosotros como no, acudimos a su envite. Seguimos caminando quedando a nuestra derecha la cónica silueta del cerro Alcojona 1.420 m, cortejado de su extenso y bien conservado pinsapar, y nos acordamos de la subida que hicimos fechas atrás, coronando esta cumbre y la del cerro Abanto 1.450 m, en unas condiciones climáticas distintas a las de hoy. En ese momento recibimos la llamada de nuestro amigo Pepe Cuenca, como si una misteriosa comunicación telepática hubiera tenido efecto inmediato. Pronto nos hallamos en el puerto del Hombre y nos encaminamos por la pista del puerto de las Golondrinas hacia el Llano de la Laguna, donde tomamos un primer tentempié y nos colocamos las polainas; al unísono se produce la primera comunicación con el Comando Preston, que hace escasos minutos ha comenzado a subir desde el área recreativa de El Alcázar hacia la mítica cumbre de la Maroma, máxima altura de la provincia de Málaga. Iniciamos un largo rodeo, bordeando las laderas del Alcazaba, con vistas al cerro Abanto y Alcojona, que presentan una pinta invernal de un bucolismo sin precedentes, entre ambos cae la cañada de los Quejigos y el Cambullón de Vélez, donde los barranquistas tienen uno de sus santuarios más sagrados. En este tramo del recorrido, tenemos que despojarnos de nuestros chaquetones, ya que caminamos por la solana y unos incipientes rayos dan colorido y brillo a los espectaculares farallones que cortejan a la pronunciada cañada de las Bocas de Majada Redonda, que tiene sus inicios en el puerto de los Pilones. A continuación pasamos junto a la majada de Paco Agüera, cabrero de Tolox, tristemente desaparecido hace pocos años. Fue un hombre laborioso, de trato afable y conocido en la sierra por sus riquísimos y afamados quesos de cabra.
Son las 13,00 h. cuando afrontamos el ascenso por el sendero de la cañada de Pilones, las nubes comienzan a cubrir las altas cumbres y el Torrecilla 1.919 m que lo tenemos frente a nosotros nos muestra las caídas de la cara sur, donde hay tajos de 100 m de caída vertical, como el conocido Tajo Bermejo, abajo vemos la techumbre de las cuevas de Moro, antes habitadas, donde curiosamente se ubicaba el huerto. Nos estamos acercando al pinsapar de la Yedra, hacemos una parada para contemplar el espectáculo de sierras nevadas, como la Palmitera, Real, Canucha, Blanca, etc. y el inmenso mar Mediterráneo, de un dorado indescriptible que tan solo mancilla por las oscuras cortinas de agua, visibles desde nuestra posición. Ahora viene la parte mas complicada de la ruta, debemos subir hacia el cerro Alcazaba por unas laderas de fuerte pendiente, con un suelo suelto, que se complica por la presencia de una nieve pochona y resbaladiza. Las negras nubes se aferran a nuestras cabezas y por unos momentos nos tememos lo peor. Son las 15,30 h cuando alcanzamos el peñón que corona al cerro Alcazaba 1.713 m, el frío aumenta considerablemente, debido al fuerte viento de levante, por contra los quejigos brisados ofrecen una estampa de cuento. Hacemos un breve paréntesis en la marcha, para tomar un bocado y continuar, ya que la niebla amenaza con cerrarnos el camino hacia el puerto de Pilones. Comienza a nevar y tras atravesar el páramo por la parte alta de la cañada del Cebro, conseguimos conectar con el sendero del Torrecilla. La tranquilidad y el sosiego invaden nuestros corazones, pues el camino de regreso está asegurado. Decidimos descender por el carril de Pilones, y aumentamos el ritmo de marcha, así como aumenta la intensidad de la nevada, que es copiosa cuando a las 19,00 h llegamos a los coches. Juani acaba de llamarnos para confirmarnos que un total de 25 Pasos Largos, residentes en Málaga y otras poblaciones de la Costa del Sol, han conseguido llegar al inusual monolito que corona la cumbre más alta de la provincia malagueña, no sin algunas dificultades, debido sobre todo a la espesa niebla que durante toda la jornada les acompañó.
Nosotros, por nuestra parte, algo cansados, pero enormemente satisfechos, nos encaminamos a la venta la Parrilla, donde nos esperan unos reconfortantes molletes regados por unos colacaos muy calentitos. Comentamos las incidencias de la jornada y nos felicitamos por tener la enorme suerte de vivir donde vivimos. Ahora cada uno a casa, a soñar con volver a las montañas, a nuestras queridas montañas.

ÁRBOLES Y ARBOLEDAS NOTABLES DE LA SIERRA DE LAS NIEVES







La Reserva de la Biosfera de la Sierra de Las Nieves puede presumir de contar entre sus riquezas naturales con bosques y árboles únicos en el mundo; los más genuinos representantes en esta materia son los pinsapos, de los que ya hemos hablado en capítulos anteriores. Todos sus bosques son distintos y cuentan con particularidades que los hacen originales y con identidad única, de ahí que los serranos los conozcan por sus nombres propios; los más destacables son éstos:
El mejor bosque de pinsapos, tanto por su conservación como por su expansión y regeneración es el del Alcojona, situado en el término municipal de Parauta; crece puro en las zonas altas y asociado a la encina en cotas más bajas.
Los pinsapares de Ronda se asientan en las cañadas que le dan nombre, son el de la cañada del Cuerno, de Enmedio, Hoyo de la Caridad, Las Animas y La Breña, éste en los alrededores del Peñón de Ronda y La Peñilla; dichos bosques son los más antiguos de la Sierra de las Nieves, se regeneran lentamente; en las zonas altas se mezcla con el quejigo, sabinas y enebros.
Yunquera cuenta con los más extensos bosques de pinsapos, su regeneración y expansión ha sido espectacular en los últimos años, si bien las plagas, las sequías, en definitiva el cambio climático, está registrando una gran merma de ejemplares en estos años; la administración debe tomar cartas en el asunto y quizás ha llegado el momento de actuar en estos bosques con tratamientos selvícolas y medidas adicionales de tipo fitosanitario. Sus bosques más conocidos son el de Bellina, Cuesta de los Hornillos, Chaparrera, Saucillo, Cuco, Cubero, Las Lajares, Cerro Millán, Juanisco Huelva, Alhucemar, Era de los Gamones y Hoyo de las Colmenas. Crecen puros y asociados a pinares de repoblación.
Tolox cuenta con cuatro bosquetes, el de Froncaire, La Yedra, La Perra y Cerro Corona; los dos primeros son los más altos y aislados del Parque Natural, el cuarto tiene la peculiaridad de crecer en rocas peridotíticas.
En la dehesa y montes de Albornoque, en los términos municipales de Istán y Monda, crecen pequeños rodales de pinsapos asociados al alcornoque; el más destacado es el de la finca de Bonorque-Moratán, conocido como pinsapar de La Sepultura.
En el monte El Alhucemar, término municipal de El Burgo, se desarrolla otro pequeño bosquete de pinsapos, junto a pinos y encinas.
Fuera del Parque Natural destacan dos preciosos bosquetes localizados en las Sierras Blanca y Canucha; al primero lo conocen como el pinsapar del Pozuelo y al segundo como el de Canucha; por su aislamiento y ubicación cercanos a la costa deberían estar más protegidos.
Otros bosques interesantes y menos conocidos son los cornicabrales del Valle de Lifa y arroyo del Sabinal, el bosquecillo de arces y cerecinos en Sierra Prieta y la docena de tejos en la colada del Tejo y Froncaire, al de mayor tronca le hemos medido 4,30 m de perímetro.
También son destacables los algarrobales de la cabecera de río Verde, las alisedas del río de El Burgo, algunos enclaves de enebros de porte arbóreo en el pinsapar de Yunquera y manchones de sabinas arbóreas en El Puntal de la Mesa de Parauta. Muy curiosa es la asociación entre el castaño, el cerezo, el pino, los viñedos y el pinsapo en zonas agrícolas de los alrededores de Yunquera.
Como árboles destacados podemos citar algunos mostajos en la Cueva del Agua, Torrecilla y Hoyos de la Caridad. Los majuelos de la Cueva del Agua, los pinsapos del Hoyo de La Caridad y, cómo no, numerosos ejemplares de quejigos esparcidos por la Meseta de Quejigales. Igualmente destacables son algunos arces en las cercanías del pilar de La Breña.
En unas notas de Pablo de Azcárate, quien realizará una excursión durante el mes de Mayo de 1917 junto a su amigo Fernando de los ríos, dice textualmente lo siguiente: “Por la mañana excursión con Frasquito (creo que es uno de los hijos de Becerra) al Daidín, uno de los cuarteles del monte, con la casa del guarda en la ladera de Sierra Palmitera, situada en un valle precioso y con un jardín y un huerto de naranjos hermosos. La ladera de la Palmitera es de monte bravo, con muchos jarales y bosques de alcornoques y en las cañadas magníficos castaños; (uno de ellos lo medimos y tiene unos 10 metros de circunferencia, otro todavía mayor, se llama el de la Manuela; de los dos hice fotografías).” Según nos comentó Gregorio, el guarda mayor de estas montañas, estos castaños se ubicarían en la zona del Daidín, aunque mucho nos tememos que se calcinaron en alguno de los numerosos incendios que se han producido en la zona en los últimos años.

Ya como árboles notables destacados, citaremos a los siguientes:

-Castaño Santo de Istán
Se encuentra en el paraje conocido como el Hoyo del Bote (o del Voto, llamado así curiosamente porque hace años en estos parajes muy poblados antiguamente se constituyó una mesa electoral para que los habitantes no tuvieran que desplazarse a Marbella a ejercer su derecho), junto a un arroyo cerca del camino antiguo de Ronda a Marbella. Es un castaño de proporciones gigantescas con 19 m de circunferencia de tronco que ocupan unos 36 m2 de superficie.
Se le calculan unos 600 años de edad. Cuenta la leyenda que bajo sus ramas celebraron misa los ejércitos enviados por Felipe II antes de iniciar la toma del fuerte situado en lo alto del Pico de Armas en la rebelión de los moriscos el año 1570. En este mismo lugar los Reyes Católicos también oficiaron una misa de campaña antes de la toma de Marbella y después de conquistar Ronda.

-Tejo de la Cañada del Cuerno
Este árbol de proporciones gigantescas había desaparecido en el año 1930 según Ceballos y Vicioso citan en su libro “Flora forestal de la provincia de Málaga”.
Para describir el ejemplar reproducimos textualmente las palabras del botánico M. Laguna del artículo “El pinsapar de Ronda” publicado en la Revista Forestal Tomo 1, año 1886: “...En la parte alta de la Cañada del Cuerno, quedan todavía algunos ejemplares de Asar o Arce (Acer granatense Boiss), especie verdadera según unos, variedad solamente del Acer opulifolium Vill según otros. No lejos de los Acer vimos un Tejo (Taxus baccata Lin) esta especie citada por Laynez ha disminuido tanto en el Sierra de las Nieves que nosotros sólo pudimos hallar cenizas y carbones de un ejemplar derribado por los vientos y quemado recientemente y otro que sería lástima tuviera la misma suerte; venerable ya por sus años que seguramente no serán menos de setecientos a juzgar por el lento crecimiento de esta especie y por el diámetro del individuo en cuestión, verse reducido hoy a un tronco derecho y como descabezado, lleno de verrugas, cubierto de brotes raquíticos con una circunferencia de cinco metros y veinticinco centímetros y algo menos de altura...”.
Laguna en el estudio hace referencia al mal estado del pinsapar y a la necesidad de su protección. Como curiosidad podemos comentar que según este autor en aquella época a los pinsapos jóvenes les conocían en La Serranía con el nombre de “Gachapones”.
Un original de este trabajo se conserva en el Archivo Municipal de Ronda, desgraciadamente el gigantesco tejo ya desapareció.

-Encina Los Quinitos
Situada junto a la carretera A-366; cercano al km 28, el paraje es conocido como Los Quinitos. Sus medidas son las siguientes: 13,50 m de altura. La copa tiene 30 m de diámetro y el perímetro de la base del tronco es de 3,40 m.
Los dueños de la finca donde se ubica la encina viven en Yunquera y regentan el bar El Quini. En su salón hay una foto de la encina con sus datos principales.
De similares características a esta encina es una situada en la zona alta del Área Recreativa de Los Sauces.

-Pinsapo de La Escalereta
Es el mayor ejemplar de la sierra; situado en un recóndito lugar del pinsapar de La Nava, el árbol alcanza unas proporciones realmente gigantescas. Según datos amablemente proporcionados por Julián de Zulueta, el tronco tiene 5,10 m. de circunferencia y 1,62 m. de diámetro. Según cálculos de Juan Antonio del Cañizo, la edad es de entre 351 y 528 años y según estimaciones del propio Zulueta tiene unos 400 años. En el libro “Árboles de Málaga” (ver bibliografía), se describen los siguientes datos: Se encuentra a 1100 m de altitud, edad unos 200 años, su sombra abarca unos 200 m2, su altura es de 26 m, a los 3 m de altura, el tronco se divide en tres ramas de 80 a 90 cm de circunferencia y una de éstas se subdivide a su vez en dos. Visto en su medio es sencillamente impresionante, incluso por sus dimensiones puede parecer de mayor edad, pero lo cierto es que los pinsapos no son árboles tan longevos como los tejos o los cedros.
Este pinsapo ha merecido la calificación de árbol notable de la provincia de Málaga, además está incluido en el catálogo de monumentos naturales de Andalucía.
Existe una leyenda que dice que por estos lares vivía una mujer que se dedicaba a socorrer y ayudar a los transeuntes y gentes de la sierra, tal era su bondad que todos admiraban a esta amable señora; al morir fue enterrada en el lugar donde después creció como “faro y guía de los caminantes”, el pinsapo de La Escalereta.



-Pinsapo de las Siete Vigas
Simón de Rojas Clemente y Rubio colabora con unas “Adiciones” en el libro “Agricultura General” de Alonso de Herrera en Madrid, año 1818. Cuando estudia los abetos hace una somera descripción de los pinsapos (o pinabetes); comenta textualmente: “Es muy célebre y hermoso el pinsapo que se encuentra en el camino de Ronda a Tolox cerca del Puerto de Las Ánimas, llamado de Las Siete Vigas por sus siete larguísimas ramas o brazos principales, casi iguales, y distribuidos en derredor del tronco con maravillosa simetría”. (Información cedida por J. Albertos).
Desgraciadamente de este magnífico árbol sólo queda el recuerdo.

-Pinsapo de los Cazadores
Este ejemplar de la especie pinsapo se hallaba en las cercanías de la Cueva del Pinar. Según nos cuentan tenía una altura superior a los treinta metros, no tenemos datos del perímetro del tronco pero es de suponer que era de considerables dimensiones.
Era muy conocido por los cazadores del lugar porque en sus ramas superiores solían posarse las palomas torcaces que habitaban en gran número en el pinsapar y alrededores. Se comentaba, de forma jocosa, que tal era la altura del pinsapo que ni siquiera los perdigones de los cartuchos alcanzaban a las palomas.
A mitad del tronco existía un rico panal de abejas, que fue el motivo para que en el intento de prender la miel, colocaran dos barrenos en el tronco del pinsapo, tras explosionarlos el pinsapo pasó a mejor vida.

-Pinsapo de la Perra
Situado en la cañada de la Perra, es el pinsapo más fascinante de la Serranía, tiene dos enormes ramas, la de la derecha se abre a la vez en tres formando una E. Su tronca tiene un perímetro de 5,30 m, lo que lo convierte en el de mayor grosor del Parque. No obstante, su copa es menor que el pinsapo de la Escalereta, por lo que este último está considerado como el rey de los pinsapos.
Otros pinsapos conocidos por sus dimensiones son el llamado pinsapo Moreno, situado en la cañada de Bellina; el pinsapo Azul, en la cañada de la Violeta; el pinsapo del Puerto del Pinsapo, cerca del cortijo de la Hoya del Pino y el pinsapo Candelabro, cerca del llano del Alcornicalejo.

martes, 4 de septiembre de 2007

CORCHEROS, ARTESANOS ANÓNIMOS




La Saca de la Corchas es una de las tareas forestales más antiguas y típicas de la Serranía de Ronda; está se efectúa durante la época estival, desde mediados de Junio hasta finales de Agosto.
El territorio que ocupa el alcornocal se divide en nueve partes, tiempo éste que es el que tarda el “Chaparro” (es como conocen los nativos a este árbol) en crear la nueva corcha.

Arrieros, rajadores y hacheros son algunos de los oficios especializados en las tareas de la saca de las corchas, oficios estos que en poco o nada han cambiado en su forma de actuar desde tiempos pretéritos, dándoles a estas técnicas de trabajo el grado de “Ritual”.

Los hacheros van realizando certeros cortes en la tronca del árbol, de manera que cuando la plancha esta delimitada llega el rajador y la descarna para después hacerla trozos más o menos parecidos, los recogedores las apilan junto a las mulas, de esta manera el arriero las coloca ordenadas sobre los équidos para su posterior traslado a los “Patios”, lugar donde se pesa el corcho y se almacena; hasta doscientos kilos son capaces de transportar estos dóciles y resistentes animales. El corcho es pesado en antiguas romanas y aún se usa como medida el “Quintal métrico” que equivale a unos cuarenta y seis kilos.

Las labores de la cuadrilla comienzan con las primeras luces del día, el primer descanso se hace sobre las nueve y media de la mañana, es el momento de tomar un bocado; el más típico es el “Bolo” una especie de sopa con pan, aceite, tocino añejo, hierbabuena, sal, hueso, etc. Se agarra la cuchara y se mete en la olla dando un paso adelante, después se da un paso atrás y se deja lugar el siguiente corchero.
A las tres de la tarde se para en el trabajo y se vuelve a comer, antes era común comer “Olla”, cuyos ingredientes principales eran los garbanzos, las papas y el tocino; tras la comida llega la hora de la siesta hasta las cinco y media momento de regreso de la cuadrilla al trabajo, otro descanso a las siete de la tarde para hechar un cigarrillo y al anochecer retornan al “Jato”, el improvisado campamento donde dormir y descansar hasta el siguiente día.

POR LAS CHORRERAS DEL HAVARAL











La luz, los sonidos y el cielo de finales del estío van cambiando de matices, formas y colores. El tiempo se sosiega y adormece en espera de brindar los frutos ya maduros por el sol, a la humanidad sureña.
El gran Creador se dispone a plasmar sobre el inmaculado lienzo llamado Genal, la sinfonía cromática más bella y sobrecogedora jamás contemplada en las tierras de Al Andalus.
La paleta la forman castaños, encinas, quejigos, alcornoques; también sauces, chopos, higueras, fresnos y pinsapos, de mil tonalidades imaginables y el agua, don gracioso del cielo, dispone el cuadro: caótico y etéreo, susceptible y efímero.

Sin duda alguna, el otoño es la estación más hermosa del año para dejarse impresionar por el espectáculo de luces y colores que presenta el Valle del Genal. Nosotros os vamos a proponer un recorrido por el valle alto: El Havaral; pero esta vez te propongo querido amigo, experimentar y dejarte seducir por los sonidos acuosos del Genal otoñal, cuando las lluvias llenan de vida las fuentes y manantiales; los cauces de cañadas, escorrenterías y arroyos.

Podemos comenzar el recorrido en la carretera A-376 Ronda-Costa del Sol y tomar el desvío que indica a Parauta, Cartajima y Júzcar.
Dejamos a la izquierda la carretera a Parauta y continuamos bordeando el cancho Armola, poco después y unos dos kilómetros antes de llegar a Cartajima, cruza nuestro camino el arroyo Bolones, descendiendo entre pequeños saltos y pozas; siendo espectacular tras fuertes lluvias. Se pierde bajo el caserío de Parauta, acogiendo otros arroyos que formaran el rió Nacimiento, una de las cabeceras del Padre Genal.
Tras dejar Cartajima se asoman a nuestra derecha imponentes columnas pétreas de formas excéntricas y caprichosas, son los Riscos de Cartajima y Júzcar, un impresionante torcal que nada tiene que envidiar a otros de justa fama.
Llegamos a Júzcar, cortejados de bosques de castaños y nada más abandonar la población una imponente y original encina junto a la carretera, propone un nuevo paisaje de tierra y frondosidad. El arroyo Majales atraviesa la carretera, descendiendo encajonado entre moles calizas, aunque tan solo se muestra orgulloso y trepidante en los meses más pluviosos. Por debajo de la carretera tiene su nacimiento el rió de La Zua, quien se apresta a sorprendernos en el siguiente hito.
A un kilómetro y medio de Júzcar parte a la izquierda un carril que vadea el río Genal a la altura de la zona conocida como Moclón, allí se celebra la romería de Júzcar y en verano se disfruta de una zona de acampada en la chopera. Siguiendo un camino aguas arriba se pasa junto a la antigua fábrica de hojalata, al llegar a un azud, conocido como la Charca Verde, cruzamos el rió a la derecha para discurrir por la antigua acequia de la fábrica, después de un trecho descendemos al rió para subir por un afluente del Genal que surge a nuestra izquierda; prepárate a disfrutar de la Sima del Diablo, son cuatro bellísimas chorreras, podremos remontar dos de ellas y disfrutar igualmente de la tercera.
Reiniciamos el recorrido en Júzcar para alcanzar Faraján. Al inicio de la calle principal se ha colocado un panel que indica el camino de Las Chorreras. Pasada la plaza del pueblo se desciende por estrechas callejuelas hasta un carril que tomamos en bajada, muy poco después surge a nuestra derecha un pequeño y serpenteante sendero que nos conduce al travertino de Faraján, formado por las aguas del arroyo Balastar. Desde una barandilla-mirador se medio observa la primera de las chorreras. Podemos acercarnos tomando un ramal a la derecha y buscar entre los huertos la base de la cascada.
Para disfrutar de la otra chorrera, seguimos descendiendo por la vereda, cruzamos el arroyo y descendemos suavemente con el barranco de Los Cobarros a nuestros pies. Dejamos una pequeña majada y andamos sobre una acequia que nos sitúa muy cerca del otro salto de agua, este más alto y espectacular que el primero.
De vuelta al pueblo, retomamos la carretera camino de Alpandeire, de entre el caserío sobresale y llama la atención su iglesia, de grandes dimensiones y conocida como La Catedral de La Serranía.
Junto a las últimas casas de la zona baja del pueblo se sitúa el Pozancón, una alfaguara, normalmente seca, pero amigo, cuando llueve y revienta ofrece uno de los espectáculos naturales mas impresionantes y también efímeros, contemplables en estos pagos. La cantidad de agua que puede llegar a soltar es enorme. Si queremos redondear el espectáculo visual, tan solo tendremos que descender por la pista situada por encima del Pozancón y andurrear algo más de un kilómetro, para tomar a la izquierda un marcado y corto sendero entre alambradas; tras sortear la angarilla, buscamos entre las encinas el mejor lugar para otear El Chorrerón, la más impresionante cascada de toda La Serranía; lastima que el espectáculo tan solo sea posible tras y poco después de fuertes lluvias.
Para finalizar vamos a visitar la chorrera de Las Vasijas, debemos pues, tomar el antiguo camino a Atajate, parte de la calle Posito y nos guiaremos por los hitos colocados para realizar este recorrido sendérico entre estos dos pueblos. Una vez llegados a la Loma de Enmedio, nos sorprende un perezoso estratégicamente ubicado en un cruce de caminos. Continuamos la bajada hasta llegar al cortijo de los Casarones, por debajo discurre el arroyo de Laza y entre los bancales se medio adivinan los restos del poblado morisco de Audalazar.
Tomando como referencia el cortijo antes reseñado, buscamos la acequia que surge junto a la casa y algo por encima del arroyo. Reiniciamos la marcha aguas arriba y siempre por la acequia, para encontrar en poco tiempo y a nuestra diestra, la chorrera de Las Vasijas, que se precipita en un bonito salto en busca del arroyo de Laza.