Una de las primeras citas sobre los pinsapares del sector rondeño la hallamos en las Ordenanzas Municipales del año 1508, donde se expresa la prohibición de cortar pino rollizo, ni rama, y que no sea para aserrar… Se ha de saber que tanto por transcripción oral como por viejos escritos hemos constatado que en la Serranía, a nuestro pinsapo, se le denominaba como pino o conipino; así lo oí nombrar en la zona de Lifa, paraje cercano a Ronda, cubierto antaño por el abeto andaluz.
martes, 13 de agosto de 2013
UN LARGO CAMINO HACIA LA PROTECCIÓN DE LOS PINSAPARES RONDEÑOS
Una de las primeras citas sobre los pinsapares del sector rondeño la hallamos en las Ordenanzas Municipales del año 1508, donde se expresa la prohibición de cortar pino rollizo, ni rama, y que no sea para aserrar… Se ha de saber que tanto por transcripción oral como por viejos escritos hemos constatado que en la Serranía, a nuestro pinsapo, se le denominaba como pino o conipino; así lo oí nombrar en la zona de Lifa, paraje cercano a Ronda, cubierto antaño por el abeto andaluz.
martes, 21 de diciembre de 2010
LA PRÁCTICA SENDERISTA EN LOS ESPACIOS NATURALES PROTEGIDOS DE ANDALUCÍA
- La creación de una densa red de senderos de uso público en los Parques Naturales.
- Las creación de infraestructuras básicas: puntos de información, áreas recreativas…
- La Zonificación de los Espacios Protegidos.
- La participación activa de los representantes de los clubes montañeros en las Juntas Rectoras de los Espacios Naturales Protegidos.
- La carencia de senderos de uso público en los Espacios Naturales Protegidos que no son Parques Naturales.
- Diseños de senderos poco atractivos.
- Muchos senderos son difíciles de localizar.
- La carencia de una red de albergues y refugios de media montaña.
- La falta de agilidad en la concesión de permisos en las zonas de reserva.
- La discordancia en la señalética con otros organismos.
- La ineficacia de algunos Centros de Visitantes y Puntos de Información.
- La carencia de recursos humanos y económicos para una buena gestión de los Espacios Naturales.
- Políticas más agresivas impulsadas por los clubes y canalizadas desde la FAM para la defensa de los caminos públicos de Andalucía.
- Continuidad en la implantación en Andalucía de una tupida red de senderos homologados: Senderos Locales, Pequeños Recorridos y sobre todo Grandes Recorridos.
- Realizar un seguimiento continuo para la conservación y mejora de la red de senderos homologados.
- Esgrimir nuevos esfuerzos para la unificación y homologación de todos los senderos.
- Campañas desde los clubes y la FAM, para concienciar a los senderistas de que hay que consumir en los municipios.
- Completar el calendario de salidas de nuestros clubes durante todo el año, incluso en verano, con la implantación de los senderos de agua, rutas matutinas y vespertinas.
miércoles, 11 de agosto de 2010
RONDA ICONO DEL PAISAJE Y PAISANAJE ANDALUZ A TRAVÉS DE LOS CAMINOS
Rafael Flores Domínguez
Rondeño con vocación de serrano
Que Ronda y su Serranía son iconos del paisaje y paisanaje andaluz, nadie lo duda; tampoco es incierto que la mejor manera de conocer un territorio y sus esencias es inmiscuyéndose a través de las sendas, trochas, veredas y caminos que lo surcan. Precisamente, lo que pretende este humilde artículo, es revalorizar nuestras vías de comunicación (las de
De la extraordinaria biodiversidad serrana ya daban cuenta hace unos 27.000 años los primeros pobladores cavernícolas, legándonos unas extraordinarias pinturas rupestres, caso de la cueva de
Será justamente en este periodo y ante la necesidad de establecer vínculos sociales, económicos y sobre todo afectivos, cuando se perfilan los primeros caminos, trochas y veredas, que debemos considerar de ahora en adelante, como el mejor banco de datos de nuestro devenir histórico.
Entre los siglos XI y VI a.c., Tartessos, el primer Estado organizado como tal de Occidente, arraigado en el ámbito más próximo al tramo bajo del río Guadalquivir, extendía por el este su área de influencia hasta la actual Serranía de Ronda; pero serán griegos, fenicios y sobre todo romanos, conocedores de los enormes recursos agrícolas, ganaderos, forestales y mineros de nuestros macizos montañosos, quienes desarrollen una extensa red de caminos, articulados bajo el eje central de las famosas calzadas romanas; entre ellas, la que conectaba Malaca (Málaga) con Arunda (Ronda) y Acinipo. Pero a buen seguro, la más trascendental, tanto por ser el nexo vertebrador de la comarca, como por acaparar en su rededor la mayor concentración de hitos arqueológicos, históricos y culturales, es
En el largo y fructífero periodo de al Ándalus (711-1492) se fundan la mayoría de los pueblos que integran
Tras esta exigua introducción a los orígenes de nuestros viales de comunicación, damos un salto en el tiempo y nos centramos en el siglo XIX. Acabada
Desde este momento, los atónitos viajeros románticos (así era llamado el colectivo de ciudadanos pertenecientes a las más floridas e importantes familias europeas, principalmente británicos y centroeuropeos), se aventuran durante unos años y como parte de un proceso formativo, a recorrer Europa en el llamado Grand Tour.
Asistimos pues, a una revolución en la manera de ocupar el ocio y el asueto, al preludio de una actividad vinculada al deseo de descubrir y conocer otros pueblos, otras culturas y otros paisajes; al nacimiento e instauración de una de las primeras industrias a nivel mundial: El Turismo, concurriendo
Los viajeros románticos hallaron en nuestro país el marco ideal para vivir una experiencia única, ligada al último reducto indómito de una Europa abocada al raciocinio y a
Una de las vías de penetración hacia la sugestiva Ciudad Soñada era el conocido Camino Inglés, tortuosa y peligrosa travesía entre Gibraltar y Ronda, con parada y fonda a medio camino en Gaucín. Durante años, un buen número de militares británicos afincados en Gibraltar, formados en diferentes conocimientos, sintieron una enorme curiosidad por conocer Ronda (la ciudad enriscada en lo alto de una enorme peña horadada por el río Guadalevín y habitada por exóticos personajes), o por descubrir lugares tan pintorescos como la cueva del Gato, Las Buitreras o el Valle del Genal. La mayoría, por no decir todos, mostraron gran fascinación por las ferias, las corridas de toros, el cante, el folclore y ciertas tradiciones como la celebración de
Entre los viajeros más trascendentes a la hora de plasmar en sus escritos la realidad social, política y cultural de Ronda y
También recorrieron los senderos más inhóspitos e inaccesibles con el fin de estudiar la flora, fauna y geología de
Llegados a este punto, hay que agradecer al consistorio, el satisfacer la demanda de algunos colectivos rondeños, rotulando diversos paseos de
Pero si hay un colectivo crucial en la definición y uso de los caminos serranos, ese es el que engloba a los arrieros. Ronda, en el siglo XIX, es la indiscutible capital comercial y de servicios de una extensa comarca que abarca a municipios de las provincias de Málaga, Cádiz y Sevilla. Cientos de arrieros con sus reatas de mulas cargadas con los más dispares productos (maderas, piñas, corchas, aceite, leche, esparto, palmito, almendras, higos, castañas, peros, vinos, verduras, frutas, quesos, cal, pescados, aguardientes…) llegan diariamente a la ciudad para abastecer los mercados. Por doquier proliferan las posadas y tiendas de toda índole y en los caminos toman protagonismo las ventas y ventorros, convertidos en mentideros de los aconteceres diarios y en improvisados escenarios donde se fraguan y modelan algunos de los cantes más señeros de esa expresión artística tan sui generis de Andalucía: El Flamenco.
Se dice que algunas zonas de
Muchos de estos serranos, sumidos en la más absoluta de las pobrezas y seducidos por las ganancias que proporciona el contrabando con Gibraltar (telas, azúcar, tabaco y café básicamente), se dedicarán profesionalmente a tal menester o lo harán esporádicamente cuando el hambre aprieta. El enorme perjuicio económico que supone este comercio ilegal para las arcas del Estado, provoca un aumento de los controles policiales, lo que agudiza el ingenio de los contrabandistas que no dudan en jugarse la piel atajando por las trochas más alejadas y peligrosas. Este y otros desordenes desencadenados por los asaltadores de caminos, conocidos como bandoleros, tendrán una rápida respuesta con la creación en 1844 del Cuerpo de
Y que contar de las diferentes ferias de Ronda:
Mientras tanto y a pesar del secular aislamiento de
Debido a estas y otras circunstancias, Ronda, nuestra hermosa y reluciente ciudad, tradicionalmente ensimismada en sus banalidades, mantiene desde entonces una ancestral deuda de gratitud y reconocimiento con
Inmersos en pleno siglo XXI, podemos decir que ya nada es como antes. La implantación de las nuevas carreteras, la aparición de los vehículos a motor, la llegada del tren y la mejora generalizada en las comunicaciones, han provocado el desuso en un buen número de caminos históricos. Por desgracia, o no, ni Ronda, ni
La calidad natural y paisajística de Ronda y
Para conocer los valores naturales y etnográficos de estos espacios protegidos,
El territorio de
Las siglas SL-A, corresponden con los Senderos Locales-Andaluces (distintivo blanco y verde) y tienen por misión dar a conocer, en un corto trayecto, lugares de interés próximos a una población. Conforman 13 rutas repartidas de la siguiente manera: 7 en Ronda, 5 en Grazalema y 1 en Cortés de
Si hiciéramos una analogía entre senderos y carreteras, los PR-A corresponderían con las carreteras nacionales y autonómicas y los SL-A con las carreteras comarcales y locales.
Siguiendo con el símil: ¿Y las autopistas del senderismo, existen en
Las Puertas Verdes por su parte, pretenden vincular las urbes andaluzas de más de 50.000 habitantes, con entornos rurales y naturales donde prime la calidad medioambiental. En el caso que nos ocupa y aprovechando la red de vías pecuarias deslindadas, entre ellas el Cordel de los Pescadores, hace escasas fechas se inauguró
Este artículo finaliza con un sincero reconocimiento a todos esos colectivos y grupos humanos que han forjado durante siglos los caminos de
La leyenda del camino continúa.... Ronda, Alma de Andalucía
lunes, 7 de junio de 2010
EL CAMINO
Ahora que estamos en mayo, el que llaman mes de las flores, es tiempo propicio para disfrutar de los coloridos paisajes andaluces, en compañía de amigos, familiares o en total soledad y recogimiento. Seguro que cada uno de nosotros encuentra una motivación bien distinta para hacer algo tan ancestral, sano y natural como andar.
jueves, 17 de septiembre de 2009
EL PARAJE DEL TAJO DE RONDA COMO RECURSO TURÍSTICO
Siempre he defendido la idea de que Ronda no debe subyugarse al modelo turístico tipo: Costa del Sol. Ni nuestro entorno natural, ni nuestro clima, ni nuestras comunicaciones, por citar algunos parámetros, se ajustan a ese escenario de progreso, tajantemente agresivo con el medio ambiente y con los valores etnográficos de la ancestral tierra de la Serranía: cantada, elogiada y descrita por los atónitos viajeros románticos de los siglos XVIII y XIX, que hallaron aquí, el último reducto indómito de una Europa abocada al raciocinio y a la Era Industrial.
Pues eso, que no se trata de enjaularnos en la Andalucía de “pandereta”, ni de “hacer ascos” a la búsqueda de una mejor calidad de vida y a los parabienes que nos ofrece el progreso; pero claro está, no debemos hipotecar nuestro futuro renunciando a nuestras raíces, a nuestra historia y a nuestra cultura, dibujada en la pulcra fisonomía de nuestros pueblos, en nuestros peculiares paisajes y en nuestras gentes.
Quien tenga a bien leer mis artículos, ya se habrá percatado de mis numerosas proposiciones a nivel comarcal, (Piensa global, Actúa local) relacionadas con los recursos alternativos, emergentes o escasamente desarrollados. Sinceramente, creo que se pueden alcanzar las mismas metas y grados de bienestar que las sociedades más avanzadas del planeta, sin tener que copiar esos modelos de desarrollo aparentemente geniales, pero realmente cancerigenos; sin rehusar de nuestro acervo, apuntando firmes al futuro, con la ideas claras y depositando nuestros esfuerzos en las propuestas del progreso sostenible.
A pesar de todos sus atractivos, como el centro de interpretación del Puente Nuevo, la Mina de la Casa del Rey Moro, el paseo de los Ingleses o el Asa de la Caldera por nombrar algunos, podemos afirmar que con una acertada gestión y aplicando una buena dosis de originalidad, podríamos convertir el Tajo de Ronda en un escenario multiaventura, donde tendrían cabida un buen número de actividades relacionadas con el deporte de montaña y la educación medioambiental.
Muchos rondeños sabrán ya, que hace unos meses se equipó el cañón del Tajo como barranco deportivo; probablemente, el primero del mundo que discurre por las entrañas de una ciudad. Algunas empresas de turismo activo, con el beneplácito y visto bueno de la Empresa Municipal de Turismo de Ronda y del propio Consistorio, han comenzado a explotar este nuevo recurso turístico-deportivo, que sin duda está redundando en un aumento de la actividad de estas empresas y en la contratación de monitores especializados, con lo que se ha conseguido crear algunos puestos de trabajo. Por suerte, las otroras putrefactas aguas del río rondeño, ahora corren limpias; tan sólo hay que esperar a la llegada de las lluvias para que en poco tiempo desaparezcan los lodos acumulados en el lecho. Otro atractivo de interés que sumar en este teatro de las delicias para los amantes de las fuertes emociones, lo situamos en las vías ferratas situadas por encima de los molinos. Todos sabremos a que nos referimos si hablamos de las “grapas” que suben desde los antiguos molinos, hoy sepultados por las rocas caídas en el terremoto de 1917, hasta la plataforma donde se yergue el arco del Cristo. La modalidad de la escalada por “vías ferratas” tiene gran tradición en los macizos europeos y ahora ha desembarcado en nuestras tierras, auspiciada entre otros, con fondos provenientes de la Diputación Provincial de Málaga, que a través del estudio de definición que realiza la Asociación Senderista Pasos Largos, dotará a ciertos enclaves de la Serranía de Ronda con 10 vías de diferentes niveles.
Parece ser que se están dando los primeros pasos para dotar al paraje del Tajo de Ronda con algunas infraestructuras relacionadas con el turismo ornitológico, como pueden ser paneles informativos, casetas de avistamiento, etc. Este filón nos deparará importantes y felices noticias a corto plazo; sobre todo, gracias al tesón y empeño de organismos como el Centro de Iniciativas Turísticas de la Serranía de Ronda, que no para de promocionar en ferias especializas y en los foros pertinentes, un sector compuesto por consumidores de gran poder adquisitivo. En cuanto a la riqueza floral del paraje del Tajo de Ronda, no hay duda alguna. Ya apunté en el número 34 de la Revista Puente Nuevo, en el artículo titulado: Algunos apuntes e ideas sobre la gestión de la flora silvestre de la ciudad de Ronda, ciertas ideas como la instauración de un recorrido botánico por el camino de los Molinos hacia el barrio de San Francisco, dotado con tablillas informativas, paneles explicativos y el soporte de una pequeña publicación sobre la identificación de la flora silvestre del lugar.
A sabiendas de que levanta cierta controversia, no quiero dejar de citar el antiguo proyecto de funicular en el Tajo de Ronda. Famosos son el del cerro Calamorro, en el municipio de Benalmádena y bastante lejano, el de Fuente Dé, en el ya citado parque nacional de Picos de Europa. Bueno, bueno, ese sería un tema apasionante, del cual habría que estudiar sus pros y contras… mejor, lo dejamos como está.
Para suplir tantas carencias: imaginación, planificación y ganas de trabajar.
jueves, 16 de julio de 2009
FRASQUITO MOLINA Y LOS QUE LE ANTECEDIERON COMO GUARDAS DEL MONTE PINSAPAR DE LA SIERRA DE LAS NIEVES DE RONDA
Rondeño con vocación de serrano
Quizás, muchos rondeños desconocerán que hasta fechas no muy lejanas, los pinsapares situados en las cañadas del Cuerno, Enmedio, Canalizo y Ánimas, incluidas actualmente en el Parque Natural Sierra de las Nieves y pertenecientes al término municipal de Ronda, formaban parte de los Montes de Propios de nuestra ciudad, es decir, constituían una parte del patrimonio del todos los rondeños, como es el caso de los Montes de Propios en tierras de Cortes de la Frontera, de donde nuestro consistorio saca unas buenas rentas cada verano por la extracción del corcho.
Volvamos al tema que nos atañe. La reseña escrita más antigua sobre los pinsapares de Ronda es del licenciado Juan de Paradas, allá por el año 1570, cuando se plantean ciertos conflictos por los deslindes con algunas fincas privadas del entorno.
El llamado Monte Pinsapar de la Sierra de las Nieves ocupaba unas 750 ha y en la mayor parte de su área se enseñoreaba nuestro insigne abeto. Desgraciadamente y debido a las actividades incontroladas de carboneros, a la poda de ramas de pinsapos por parte de los neveros, a los incendios forestales y sobre todo, a la abusiva carga ganadera, la situación de este peculiar árbol durante el siglo XIX llegó a un extremo tal, que estuvo a punto de desaparecer. Así lo denunciaron algunas instituciones científicas e ilustres ingenieros de montes, como Antonio Laynez en 1858 o Máximo Laguna en 1867. Si sabemos que el Monte Pinsapar tuvo guarda desde principios del siglo XIX. A través de los documentos consultados, descubrimos que el primero conocido fue Francisco Ponce, el cual ejerció su cargo desde 1809 hasta 1820, cuando se le destituyó por un caso de corrupción al cobrar un dinero en nombre del Corregidor de Ronda, D. José Gregorio de Aragón. Le precedió un tal Antonio Ruiz. Tras un periodo sin vigilante y vigilancia se ofrece para el empeño Benito Gil Barea, capataz de los pozos de nieve, quien pasa largas temporada en la sierra y observa como vecinos de Yunquera y Tolox talan numerosos pinsapos, hasta el punto de haber asolado algunas parcelas. Tras un acuerdo, cumplirá la función encomendada a cambio del aprovechamiento de los pastos del pinsapar.
Por las denuncias planteadas sobre vecinos de Yunquera y Parauta, que fueron sorprendidos con cargas de leña, conocemos que Salvador Vela fue guarda en 1865 y Francisco Muñoz en 1837. De esta manera nos plantamos a principios del siglo XX, cuando Francisco Molina García, conocido cariñosamente como Frasquito el guarda, asume las funciones de control del pinsapar rondeño. En 1945, la finca Monte Pinsapar de la Sierra de las Nieves, perteneciente a los Montes de Propios del Excmo. Ayuntamiento de Ronda, fue adquirida por el Estado, como condonación de la gran deuda que mantenía el consistorio rondeño con esta institución. Desde ese momento, Francisco Molina deja de ser funcionario municipal, para ingresar en la Guardería Forestal del Cuerpo de Montes.
Para saber más del tema, recomiendo la lectura del libro: Ordenación y aprovechamiento de los pinsapares rondeños durante el siglo XIX. La memoria de Antonio Láynez, de Manuel Becerra Parra, publicada por Editorial La Serranía.
De aquella época hemos legado los restos de la choza donde Francisco pasaba largas temporadas. El lugar no puede ser más idílico, con vistas a las sierras Hidalga y Blanquilla, bajo la sombra del pinsapar y junto a la fuente del Pinar, conocida igualmente como de Molina. Hay que saber que a petición de la Asociación Senderista Pasos Largos y con la colaboración de la Delegación Provincial de Medio Ambiente en Málaga de la Junta de Andalucía, se llevó a cabo un homenaje en forma de placa, ubicada en un monolito en las inmediaciones de la choza.

Para apreciar los grandes valores humanos de este rondeño, hemos extraído el siguiente texto del libro: Sierra de las Nieves. Guía del excursionista, de Editorial La Serranía, cuyos autores son Rafael Flores Domínguez y Andrés Rodríguez González.
Y para comenzar nada mejor que hacerlo con un personaje del pueblo y de una enorme categoría humana como fue Francisco Molina, el primer guarda del pinsapar de Ronda. “...Después de unas lomas entre 1200 y 1300 m alt. y ya en la Sierra de la Nieve, entramos en las consocietas de Abies pinsapo casi tocando con la casita de Molina y choza, situadas junto a la fuente del Pinar. Aquí tiene Frasquito el entusiasta guardador del pinsapar un reducido albergue que él se ha construido para protegerse de las inclemencias de la Naturaleza durante el desempeño de su misión (Depende de la Guardería Forestal del Cuerpo de Montes. Hace ya tiempo que una sociedad y elementos culturales de Málaga se interesan por que el pinsapar sea declarado Parque Nacional. Pero nada se ha conseguido todavía). Es Francisco un hombre franco, cordial y entendido, muy amante de sus pinsapos como admirador de su mérito; nos atendió admirablemente y debo advertir que no hay necesidad de recomendación para ello, pues le basta saber que uno se interesa por los pinsapos para que le sirva y atienda y le colme de atenciones. Molina conocía muy bien a Gros a quien había acompañado años atrás en la búsqueda de Atropa baetica por estas sierras...”. Con estas palabras describía José Cuatrecasas en 1930 su encuentro con Frasquito Molina, nuestro personaje, en el artículo “Una visita al pinsapar de Sierra de la Nieve”, publicado en el Butleti del Institució Catalana d´Historia Natural, 2ª serie. No es la única referencia, se sabe que acompañaba gustoso a cuantos investigadores o curiosos se acercaban por el pinsapar de Ronda; existen textos y fotos que así lo atestiguan, una de las más interesantes por su valor histórico fue realizada por Barbey en 1930 y muestra al guarda Molina con Ceballos, Martín Bolaños y Roger Ducamp en la Sierra de Las Nieves (en el libro “A través de los Bosques de Pinsapo de Andalucía”).
Frasquito era un entusiasta guarda del pinsapar, los botánicos lo estimaban por su amabilidad y atención, pero también la gente de Ronda; según cuentan sus familiares directos, José y Miguel Molina González, Frasquito recogía leña para traerla al asilo de ancianos de Ronda, ciudad en la que vivía (Calle Real, 11) y donde bajaba una vez a la semana. Francisco Molina García (Frasquito el Guarda) tenía 11 hermanos, él era el cuarto de mayor edad. Se casó con Antonia González de quien tuvo un hijo llamado Miguel; después de enviudar volvió a contraer matrimonio con Concha García Fernández de quien tuvo tres hijos, Antonia, Eduarda y Rafael. Fue guarda unos 50 años si contamos los anteriores y posteriores a la Guerra Civil. Con su caballo de nombre “Picúo” y su perro setter inglés llamado “Yanqui”, cuidó el pinsapar bajo las órdenes, muchos años, del ingeniero-jefe Eladio Caro, quien, por cierto, en el año 1914 realizó un inventario de la riqueza forestal del pinsapar rondeño y propuso su declaración como Monumento Nacional. Francisco fue persona querida y respetada hasta por los bandoleros Flores Arrocha y Pasos Largos con los que convivió en la zona. Aún se conserva la “Fuente de Molina” junto a la que tenía la choza; en un enorme pinsapo se construyó un asiento a modo de mirador y las raíces descarnadas de otro servían para la casa de su perro “Yanqui”. También se conserva la pileta tallada en la raíz de un pinsapo muerto donde bebía el perro. La fuente no está lejos del actual Refugio de Quejigales que entonces se llamaba “Cortijo de Las Tablas”. Murió con más de noventa años. Un hermano de Frasquito, de nombre Cristóbal, fue el primer guarda de la Alameda de Ronda, a éste le siguió en el cargo su hijo. Gracias a la amabilidad de sus dos sobrinos, nonagenarios pero con buena memoria y salud, hemos podido recopilar estos datos. Nuestro agradecimiento más sincero a ellos y a su nieto Jesús Molina. Francisco es recordado hoy día con su nombre rotulado a una glorieta de la Alameda del Tajo de Ronda.

El pasado domingo, 14 de junio, los miembros de la Red de Voluntarios Medioambientales del Parque Natural Sierra de las Nieves, a la cual pertenezco desde su fundación, acometimos la restauración testimonial de los restos de la choza. Para ello pusimos en práctica las técnicas aprendidas en unas jornadas formativas celebradas en Monda, sobre la construcción de muros en piedra seca. La actividad fue todo un éxito y de esa manera hemos rendido homenaje a Francisco Molina y a todos aquellos guardas, ingenieros e instituciones que lucharon por defender la joya vegetal más preciada de Ronda y la Serranía: El pinsapo.

Que la impronta de estas ilustres personas sirva de motivación y ejemplo a nuestros gobernantes locales. A ver cuando se dan cuenta, que el paisaje es nuestro principal patrimonio, espejo de nuestra historia, recurso de gran futuro y sin duda alguna, nuestra principal seña de identidad.

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